Todos los factores a tener en cuenta al contratar un seguro de vida

El momento más ideal para contratar un seguro de este tipo es a partir de los 30 años, pero no mucho más tarde de los 35 aproximadamente, ya que es entonces cuando se suelen fijar las responsabilidades económicas que serán arrastradas durante un largo periodo. Por ejemplo, la contratación de una hipoteca se convierte en un gasto mensual fijo durante, al menos, 20 o 30 años. Lo mismo sucede con la compra a plazos de cualquier vehículo, que conlleva una serie de pagos durante cinco años o más. Los créditos y deudas pendientes del solicitante de la póliza son algunos de los factores importantes a tener en cuenta, pero se puede contratar un seguro de vida en cualquier otro momento.

Cada producto financiero de este tipo ofrece diferentes coberturas para que cada persona elija las que mejor se adapten a sus necesidades. Además, las empresas aseguradoras disponen también de algunos servicios adiciones para aquellos que deseen contratarlos. Éstos pueden ser: segunda opinión médica para confirmar el diagnóstico en caso de enfermedad grave, rehabilitación cardiaca si se necesita, protección jurídica integral para ayudar en cuestiones legales, entre otros. Otras coberturas, que se dirigen únicamente a mujeres, son aquellas que garantizan la prevención y el seguimiento del diagnóstico de cáncer de mamá, así como indemnización por esta enfermedad. Las mujeres que contraten esta póliza podrán solicitar información, orientación y atención personalizada por parte de profesionales por vía telefóica. Asimismo, pueden tener la opción de poder acudir a dos consultas médicas anualmente para realizarse revisiones médicas en la especialidad de Ginecología.

Al hacer un contrato de este tipo con la compañía elegida, es necesario elegir cuál es el capital que se desea asegurar. Según recomiendan algunos expertos la cantidad debe ser, al menos, igual a tres anualidades de sueldo bruto del asegurado. A partir de ahí, la prima puede subir dependiendo de las necesidades de cada uno, ya que algunas personas tienen más deudas que otras, pueden o no tener personas a su cargo, entre otras diferencias básicas. La cantidad final que se elija debe asegurar el mismo nivel de vida que se ha tenido antes de la contratación del seguro.

Normalmente la contratación de un seguro de vida se hace entre los 18 y los 60 años y la póliza se mantendrá activa hasta los 60 o 65 años, pero estas cifras pueden varias según las características del producto que se contrate.

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