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Transportes culmina más de un año después otra auditoría como la del «caso Koldo», la de los trenes de Cantabria y Asturias

Óscar Puente, ministro de Transportes, ha dado orden de investigar a fondo en el ministerio para determinar si hubo personas como Koldo García, antiguo colaborador de José Luis Ábalos cuando estaba el frente del ministerio, que se lucraron de forma indebida con la compra de mascarillas durante los momentos más duros de la pandemia. Para ello, ha ordenado a la Inspección General de Servicios del departamento que haga una auditoría exhaustiva no sólo en el ministerio. Transportes, además, ha remitido un oficio a todos los organismos dependientes del ministerio para que confirmen que no se han firmado con Sociedad de Gestión más contratos. Unas pesquisas en las que, según Puente, la Inspección podrá realizar los requerimientos masivos de documentación que precise y hacer todas las entrevistas que considere necesarias, lo que induce a pensar que no será un trabajo de pocas semanas.

La última referencia al respecto de un escándalo público en el seno de Transportes que ha sido sometido a unas pesquisas similares es el de la crisis de los trenes de ancho métrico de Cantabria y Asturias que se encargaron con medidas erróneas. En febrero de 2023, tras las salidas de la entonces secretaria de Estado de Transportes, Isabel Pardo de Vera; y del presidente de Renfe, Isaías Táboas; la titular del Mitma, Raquel Sánchez, anunció la apertura de una auditoría para determinar las causas que motivaron una crisis que ha provocado que los trenes se hayan comenzado a fabricar esta misma semana en la factoría de CAF situada en Beasain (Guipúzcoa) cuatro años después de que Renfe adjudicase el contrato.

La investigación se ha alargado más de año y, según aseguran desde Transportes, sus resultados se publicarán en breve.

Medidas erróneas

La crisis de los trenes se remonta a comienzos de 2021. Tras la firma por parte de la operadora pública en diciembre de 2020 del contrato de compra de 31 trenes de ancho métrico y 6 alpinos a CAF, en enero de 2021 se detectó el error de las medidas por parte del fabricante vasco, que lo trasladó de forma inmediata a Renfe. La línea Feve por la que circulan estos trenes, con túneles más pequeños de lo habitual, impediría que pudieran entrar si se fabricaban de acuerdo a las medidas trasladadas por Renfe a CAF. Tras detectarse el problema, las partes implicadas en el proceso, Renfe, CAF y Adif; pasaron a estudiar diferentes soluciones y al final se optó por el denominado «método comparativo», consistente en medir uno de los trenes que ya circulan por esta línea y tomar sus medidas para fabricar los nuevos.

La decisión, sin embargo, vino precedida de una importante disputa entre Renfe y Adif. El gestor de la infraestructura había usado este método para licitar otro contrato de locomotoras de rescate, pero Renfe se negó a utilizar el sistema alegando que la legislación no lo permitía, lo que estancó la ejecución del contrato.

En enero de 2023, las partes acordaron optar por el «método comparativo» para desbloquear la situación, si bien Renfe se negó a dar luz verde a la construcción de los trenes sin la aprobación de una normativa estatal que le diera respaldo legal. Un mes después, Transportes publicó una orden en la que se incluía de forma expresa la posibilidad de usar este sistema. No obstante, el propio ministerio aseguró que el método comparativo está recogido en la norma europea y es «compatible con la vigente normativa de gálibos», si bien «ha resuelto incluir de manera explícita la referencia a dicha norma europea».