¿Y si el BCE quiere un euro fuerte para contentar a Alemania?

Surgen muchas dudas estos días del por qué Draghi está permitiendo de nuevo un euro fuerte si esto está complicando los objetivos de la creación de inflación y la reactivación del crecimiento dentro de la Unión Europea.

Con el euro rondando los 1,20 dólares estadounidenses por primera vez desde principios del 2015, la respuesta puede venir para contentar a Alemania, ya que a Merkel un euro fortalecido no le molesta tanto.

Nos podemos preguntar: ¿Qué líder político quiere que un euro fuerte para la Unión Europea? ¿Qué factores han influido a llegar a este nivel de fortaleza del euro? ¿Qué va a pasar en el momento que Draghi decida retirar el QE?

En mayo del 2017 Merkel quería un euro más fuerte

En mayo de este año, Angela Merkel, empezó aumentar las críticas respecto a la política del Banco Centro Europeo (BCE). Merkel por entonces pensaba que euro estaba demasiado débil y la gran culpa la dirigía hacia la política monetaria del BCE.

La política monetaria del BCE consiste en la combinación de los tipos de interés más bajos que nunca, con los tipos oficiales al 0 por ciento y los depósitos en el -0,40 por ciento, con una estrategia de expansión cuantitativa (QE) bajo el programa de activos mediante el que el BCE sigue inyectando 60.000 millones de euros al mes, al menos hasta finales de este año, a la compra de deuda.

El mensaje de Merkel se traslado al mercado donde euro estaba de 1,12 dólares estadounidenses paso hasta los 1,126 dólares estadounidenses. Los inversores reaccionaron antes las palabras de Merkel.

Pero claramente un euro más fuerte complica la estrategia que está siguiente el BCE. ¿Cómo? Un euro más fuerte ejerce presiones desinflacionistas, frena las exportaciones y endurece las condiciones monetarias, todos estos efectos contrarios al objetivo que persigue el BCE de producir inflación y crecimiento en la Unión Europea con la pretensión de afianzar la leve recuperación.

Existen tres factores de influencia Alemana

Después de varios meses después, el euro supero los 1,20 dólares. Si Angela Merkel pretendía un euro fuerte, ya lo está consiguiendo.

Con la inflación alemana mostrando los niveles más altos desde hace años, en julio de este año se situó en el 1,7 por ciento, aunque en febrero alcanzó el 2,2 por ciento, y con la economía alemana esperando crece más de un 2 por ciento este año por primera vez desde el 2011, desde Alemania no están descontentos con un euro más fuerte que ejerza de tope de la política expansiva de Draghi.

Otro factor es que por encima de los 1,19 dólares estadounidenses, el euro marca su cambio más significativo desde principios de 2015. Es decir, desde que el BCE preparó la implantación del QE.

El QE ha sido durante estas últimas semanas objetivo de polémica, puesto que el Tribunal Constitucional de Alemania ha expuesto que el BCE ha vulnerado su mandato con las compras de duda en el mercado. Hecho que ha llevado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que se pronuncie al respecto.

El silencio de Draghi estas últimas semanas con respecto a la fortaleza del euro suena a concesión para Angela Merkel por sus quejas de un euro débil, con un euro más fuerte favorece a los intereses alemanes.

El gran problema de Draghi es retirar el QE sin que dañe a las economías de los países de la Unión Europea

Con estos factores, el euro muestra que el mercado de divisas puede dar más sorpresas. A finales de 2016, hay muchos bancos de inversión y los análisis ya marcaban una paridad entre el euro y el dólar estadounidense para el 2017. Durante estos meses, la paridad no se ha producido y el euro acumula un aumento del 13 por ciento contra el dólar estadounidense.

Ha sido parecido al aumento que se produjo hace 5 años. El euro paso a tener una tendencia alcista, y hasta el día de hoy no ha parado. Agosto ha cerrado su sexto mes alcista de manera continuada, que no se había producido entre agosto del 2012 a enero del 2013.

Durante este tiempo el dólar ha sufrido dos subidas de tipos de interés por parte de la Reserva Federal de Estado Unidos (FED). Sin embargo, las dudas con respecto a las políticas económicas y fiscales que puede ejecutar el presidente Donal Trump, y con respecto a cuándo volverá a subir los tipos la FED han pasado factura al dólar estadounidense.

Por otra parte, las presiones de Alemania con respecto a la continuidad de la política monetaria del BCE y la evidencia de que el BCE tendrá que acabar con la QE. La gran duda es como Draghi va a conseguir reducir de manera gradual el QE sin que el euro dañe a las economías de la países de la Unión Europea.

Tarde o temprano Draghi tendrá que afrontar esta decisión, ya que sin duda la fortaleza del euro es el protagonista de cualquier cita que tenga Draghi, y le preguntaran por ello, y sus palabras van a ser la clave para saber si va a continuar subiendo el euro o no, o se mantendrá en silencio.

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Imagen | Flickr

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