40 años del sabotaje a la llegada de maestros peninsulares a Canarias

En 1977, una plataforma nacionalista, en la que estaban integrados colectivos cristianos de izquierdas, y de la que surge el sindicato STEC, se oponía a la presencia en Canarias de 700 maestros de la Península. El sectarismo contra los maestros que dejaban atrás a sus familias para presentarse a unas oposiciones en las islas se tradujo en actos violentos en las calles

En el mes de junio de 1977 una serie de docentes canarios inició una batalla sindical para frenar la presencia de maestros de la Península en las escuelas del archipiélago. De ese pulso en las calles y en las aulas surgió el sistema educativo que se ha implantado en Canarias y sus actuales consecuencias. En las islas, territorio entonces en quiebra social, querían el dinero del Estado pero no a los maestros.

Las movilizaciones comenzaron porque en Canarias había 5.000 maestros interinos y el MEC convocó 1.000 plazas. Se matricularon 700 maestros peninsulares que querían trabajar en la región dejando atrás a sus familias. A todo ello, hay que añadir que en marzo de 1977 fue cuando Antonio Cubillo reivindica desde Argel la explosión de un artefacto en el Aeropuerto de Gran Canaria que acaba en el mayor accidente aéreo hasta ahora conocido en Tenerife. Es decir: la tensión política en las islas era muy alta.

Para Teresa González Pérez, en su análisis ‘De maestros a profesores de EGB: Tradiciones educativas y modernización pedagógica. El caso de Canarias en el contexto español‘, detalla que los movimientos de profesorado de esa época en el archipiélago funcionaban “de forma alegal” y que en las islas “un importante sector del profesorado militaba en distintos grupos políticos o en organizaciones cristianas antifranquistas”.

González añade que el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza del País Canario en los primeros años, luego se pasó a llamar STEC, creado formalmente el 24 de diciembre de 1977, “estaba muy implicado” en la “búsqueda de soluciones a la problemática educativa” conscientes de la realidad de Canarias, “de las deficiencias y de la infradotación escolar”. Detalla que “aunque había algunos sectores impulsados” por la idea de una «Canarias Libre» “y se oían voces a favor de la autodeterminación del archipiélago canario” dentro del magisterio “constituían una exigua minoría“.

Movilizaciones

En la primavera de 1977 se celebró una serie de asambleas que derivan en plataformas para frenar la presencia de maestros peninsulares en las escuelas canarias. Entre otras medidas, hubo un mes de encierro en la Escuela de Magisterio de La Laguna, Tenerife, y decenas de movilizaciones empresa a empresa, pueblo a pueblo de las islas captanto apoyo popular.

Los agentes de policía debieron entrar en centros como Santa Isabel de Hungría en Las Palmas capital para proteger a los que optaban por presentarse a las oposiciones en contra de las protestas en la calle. En este centro, explotó un artefacto casero sin importancia. Pero era un mensaje a navegantes.

En las islas, con estas movilizaciones, surge una central sindical, que se llama STEC, hoy integrada en Intersindical Canaria, de corte nacionalista y que también cumple 40 años en diciembre. De esa organización, se nutre Iniviativa Canaria (ICAN), que funda en 1993 Coalición Canaria (CC) y en 2011 Nueva Canarias (NC).

Que el primer consejero canario de Educación, Luis Balbuena, fuera del PSOE pudo incrementar en 1983 la presión nacionalista en las escuelas. Cuatro años más tarde, ocupan estos puestos de responsabilidad los nacionalistas moderados de Tenerife Enrique Fernández Caldas y Juan Manuel García Ramos, ambos de CC, con el paso fugaz de un consejero del PSOE, García Déniz. En aquel caos educativo de Canarias hasta Luis Hernández fue consejero de Educación pocos días.

El origen del nomadismo político insular

Entre 1987 y 2011, prácticamente todos los consejeros canarios de Educación han sido nacionalistas. Algunos de ellos, líderes del STEC como José Mendoza (1991-1999). José Miguel Ruano (CC), en el periodo 1999 y 2007 con Román Rodríguez de presidente, hoy en Nueva Canarias, y creador de la versión sanitaria del STEC: Sindicato Canario de Salud. Entre 2007 y 2011, fue consejera Milagros Luis Brito (CC). Entre 2011 y 2015, José Miguel Pérez (PSOE). Desde 2015, Soledad Monzón (CC).

El poderoso STEC, capaz de cambiar gobiernos en Canarias y sacar a los maestros en la calle contra la Policía, ha cedido, 40 años después, el control sindical en las islas, que pasó a Comisiones Obreras y después a ANPE. Los maestros canarios ya no quieren nacionalistas gestionando su representatividad. En parte, porque los que gobiernan son nacionalistas conservadores.

Meter la política en las escuelas ha provocado que los canarios arrastren unas tasas de desempleo en menores de 40 años de dos dígitos. El PP de Canarias nunca ha gestionado la Consejería de Educación y tampoco lo ha pedido en sus diversos acuerdos con CC.

Virus separatista

Desde la Península se iban a mandar a Canarias a 700 maestros. En diversos ámbitos urbanos hubo pintadas contra los docentes peninsulares. La forma de reventar las oposiciones, entre otras, fue la siguiente: Algunos docentes se personaban en los centros y, a mitad del ejercicio, comenzaban a romper los papeles y a entonar gritos libertarios de corte nacionalista.

El magma de aquellas demandas separatistas y sectarias siguen presente asociaciones de padres de alumnos, centros universitarios, jefaturas de servicio o áreas de inspección. Emplearían las escuelas para entrar en politica.

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