A Ítaca, pasando por Escila y Caribdis

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Los griegos (los de antes de Cristo, no los de la afición del PAOK de Salónica, por situar las cosas) eran unos tipos estupendos creando héroes y perversos archienemigos. Más que la Marvel, por supuesto. Homero despuntaba en esa disciplina. Era el Stan Lee de la antigüedad. De La Odisea no debería pasarse por alto un relato que muy bien define la política catalana actual, el mito de Escila y Caribdis, dos temibles monstruos apostados cada uno a un lado de un estrecho paso marino. Imposible cruzarlo sin acercarse a alguna de esas bestias. Ulises prefirió a Escila y perdió así seis marineros. Pim pam. Total, que así están las cosas. Quim Torra, aunque comedido en el verbo durante su discurso, ha sido elegido 131º presidente de la Generalitat y ha prometido, además de que atará todos los perros del país con longanizas, una Constitución catalana, o sea, más procés. En el mismo pleno (lo digo por si alguien se lo ha perdido), Inés Arrimadas ha afeado a Xavier García Albiol que el PP ya no es el de antes, que flojea, que ha permitido que Carles Puigdemont delegue su voto en la investidura. Toca, pues, navegar esta legislatura entre Escila y Caribdis. Homero, por cierto, sitúa esa acción justo antes de la llegada a Ítaca, referente icónico del independentismo catalán.

A Iceta le afearon los suyos que el sábado estuvo blandengue, pero el lunes ha puesto su granito de arena a las obras completas de Torra, ‘El PSC y la cabra catalana, una perla

Lo dicho. Torra (Blanes, 1962) ha superado en segunda vuelta el debate de investidura y, de paso, casi que se han publicado simultáneamente sus obras completas. O no. Ya se verá. Arrimadas, líder de la oposición, ha aprovechado el debate previo a la votación para releer unos desconcertantes párrafos de La lengua y las bestias, un análisis de Torra sobre la presencia del castellano en Catalunya, texto argumentalmente a la altura del pensamiento del Daniel Cardona que tanto admira el recién elegido president. Por resumir y no aburrir, decía Cardona, fundador de la turbia organización Nosaltres sols!,  que “un cráneo de Ávila no será nunca como uno de la Plana de Vic”. Pues eso.

Pero Arrimadas repetía estrategia. Ya recurrió a los tuits y artículos publicado por Torra el pasado sábado, durante la sesión de investidura fallida. Se gustó. Lo novedoso de la jornada fue Miquel Iceta, que entonces, en opinión pasillera de diputados de su propio grupo parlamentario, estuvo blandengue. Tal vez se lo hicieron saber a puerta cerrada y por eso este lunes ha corregido el tiro. Ha añadido un capítulo a las obras completas de Torra. El PSC y la cabra catalana, se titula. Hay que reconocer que despertó a los que sesteaban en la tribuna del público.

Cinco meses

A estas alturas del día, aquel artículo traspapelado es ya un best seller, que se dice pronto, por lo que no merece la pena ahondar en su contenido, salvo por un detalle que se le escapó a Iceta y que merecía la pena ser subrayado. La gestación de la cabra dura cinco meses. Curiosa coincidencia. Cinco meses es el tiempo que según Carles Puigdemont debe durar esta legislatura, cuestión que una y otra vez, claro, salió a colación por parte de los grupos de la oposición a la vista del vastísimo programa de Gobierno que Torra ha prometido ejecutar.

Tras ser declarado el Mandela catalán o el Dalai Lama de Girona, Puigdemont ha sido elevado por Eduard Pujol al Pau Casals de la guitarra en el exilio

La jornada parlamentaria, pese a las cabras y las bestias, fue bastante plácida, todo hay que decirlo. No había incertidumbre. La CUP había desempatado el domingo. Por citar un detalle, nada más recibir más síes que noes en la votación, Torra se dirigió a encajar la mano con cada uno de los presidentes de grupo parlamentario, así que, llegado el momento, subió todos los escalones centrales del hemiciclo para buscar ese apretón con García Albiol. El momento dio para una foto, no para echar cohetes. Para pirotecnica hubo otros instantes. Ahí van un par, obsequio de la casa.

El primero lo protagonizó Eduard Pujol, portavoz JxCat, que ofreció a la parroquia otro personaje histórico al que equiparar a Puigdemont. Ya había sido con anterioridad el Mandela catalán y el Dalai Lama de Girona, que no es poco. Según Pujol, por su exilio, es también el Pau Casals de la política catalana. Cierto es que los dos son músicos. De estilos distintos.

El segundo corrió a cargo de Sergi Sabrià, portavoz de Esquerra. Cada cual tiene sus referentes. Torra, a Cardona. Sabrià, a Arale Norimaki, personaje de manga. Pregunte a los niños en casa. En el diario de sesiones constará su nombre. Así comienza la duodécima legislatura del Parlament.