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Actividades irregulares, lucro con comisiones ilegales, blanqueo de capitales… Cómo salvar la monarquía de las sombras del reinado de Juan Carlos I

El rey Juan Carlos I besa a Felipe VI el día de su coronación ante la princesa Leonor, heredera del trono. Madrid, 19 junio 2014.

Nuria López.- La Corona española se encuentra ante la mayor crisis que enfrenta como institución desde el final del franquismo y el comienzo de la actual etapa democrática. El prestigio ganado por un monarca designado por Francisco Franco, Juan Carlos I, con su alabada actuación para frenar el intento de golpe de Estado de 1981, se ha dilapidado en los últimos ocho años a pasos agigantados en medio de acusaciones de corrupción.

El declive comenzó en abril de 2012 con el escándalo que sacudió a la opinión pública: Juan Carlos I se había roto la cadera mientras disfrutaba de una estancia de lujo con su amante enBotsuana, donde tenía previsto participar en una cacería de elefantes, justo cuando España se encontraba atravesando el momento más duro de la crisis económica, con el desempleo en 20 % y con más de 500 familias siendo desahuciadas de sus hogares cada día.

El escándalo se saldó con la abdicación del monarca, el 19 de junio de 2014, tras 39 años de reinado. Pero desde entonces no han cesado el goteo de informaciones sobre presuntas actividades irregulares, lucro con comisiones ilegales y blanqueo de capitales.

Así las cosas, el miércoles de esta semana, ocho grupos minoritarios del Congreso de los Diputados se han unido para presentar una propuesta para la creación de una Comisión de investigación sobre la construcción del Ave a La Meca. Si hace unos meses la Mesa de la Cámara tumbó una propuesta similar, que pretendía investigar las actividades del rey emérito, ahora se pretende que las indagaciones giren en torno a las empresas que presuntamente le pagaron comisiones.

Fondos públicos para actividades privadas

Juan Carlos I, saludando de espaldas, y Corinna Larsen en el Laureus Sports Awards 2006 en Barcelona. 22 de mayo de 2006.

Tras el incidente de Botsuana, salió a la luz la relación extramatrimonial que Juan Carlos I mantenía con la empresaria alemana Corinna Larsen desde 2004, y que se terminaría diez años después. Así, en 2014 se conoció que la Casa del Rey había utilizado dos millones de euros de fondos públicos, procedentes de Patrimonio Nacional, para acondicionar la finca La Angorrilla.

En este lugar, que se encuentra en el interior del complejo de El Pardo, donde se ubica el palacio de La Zarzuela, residencia de la Jefatura del Estado en España, residió durante cinco año la amante del rey junto a su hijo, periodo durante el cual ningún medio de comunicación se hizo eco de la situación.

Felipe VI renuncia a la herencia de su padre y le retira la asignación

Pero la bomba definitiva llegó este mismo año de manos del propio Felipe VI, hijo de Juan Carlos I y su sucesor al frente de la Jefatura del Estado desde la abdicación. Tras la publicación de polémicas informaciones por un medio británico, el actual monarca español emitió un comunicado en el que renunciaba a la futura herencia de su padre, «así como a cualquier activo, inversión o estructura financiera cuyo origen, características o finalidad puedan no estar en consonancia con la legalidad y los criterios de rectitud e integridad que rigen su actividad institucional y privada».

En la misma nota, Felipe VI comunicó que retiraba la asignación económica que la Casa del Rey abonaba anualmente a Juan Carlos I, que ascendía a 194.232, según el último dato publicado en 2018.

Este comunicado se hizo público el 15 de marzo, justo un día después de que el Gobierno de España decretara el Estado de alarma por segunda vez desde la restauración de la democracia, que conllevaba, de manera inédita, al confinamiento de la población y severas restricciones de derechos, como el de circulación, para luchar contra la pandemia de coronavirus. La oportunidad de la elección de la fecha fue duramente criticada y valorada como un intento de que una noticia, inaudita hasta ahora, pasara desapercibida y arrollada por la crisis sanitaria en la que estaba inmerso el país.

La sombra de la corrupción

El cobro de comisiones por adjudicación de obras públicas, la apertura de cuentas en paraísos fiscales y los movimientos opacos al fisco son sospechas que sobrevuelan la imagen del exmonarca desde hace años.

Donación de 100 millones de dólares de Arabia Saudí

Juan Carlos I junto al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, mientras este último refrenda la ley orgánica de abdicación. Madrid, 18 de junio de 2014.

Un tribunal suizo investiga desde 2018 una donación de 100 millones de dólares, recibida en 2008 por Juan Carlos I, del Ministerio de Finanzas de Arabia Saudita, que estaría a su vez relacionada con el supuesto pago de comisiones ilegales en la adjudicación del contrato del tren de alta velocidad de Medina a La Meca, que obtuvo un consorcio de empresas españolas.

El fiscal suizo, Yves Bertossa, ya ha llamado a declarar al menos en tres ocasiones por esta causa, investigando un delito de blanqueo de capitales, a la examante del rey, Corinna Larsen; al gestor de la cuenta de la fundación panameña Lucum, que recibió la transferencia en una cuenta suiza, Arturo Fasana; y a quien es considerado testaferro del rey emérito, el abogado Dante Canónica.

La mayor parte de los 100 millones de dólares de esa donación de la monarquía saudita, cerca de 65 millones de euros, acabaron en una cuenta en Las Bahamas de Larsen, hecho que la empresaria alemana justifica como una donación de Juan Carlos I por amor.

Ahora, también la Fiscalía Anticorrupción de España ha remitido al Tribunal Supremo las diligencias abiertas que investigan esa adjudicación para la infraestructura ferroviaria, que se concedió por 6.736 millones de dólares, aunque finalmente su ejecución se elevó a más de 7.100 millones.

Cuando recibió la presunta comisión, Juan Carlos era inviolable por ser rey, por lo que solo podría ser investigado por hechos posteriores a su abdicación, en 2014. La Fiscalía española cree que hay indicios de blanqueo y delito fiscal por los movimientos del dinero y su uso tras su retirada del trono.

Las grabaciones de Corinna

A su salida del hospital tras su caída en Botsuana Juan Carlos declaró: «Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir». Madrid, de abril 2012.

En 2018 varios medios españoles hicieron públicas varias grabaciones de conversaciones entre Corinna Larsen, el comisario Villarejo y el empresario Juan Villalonga, amigo personal del exrey. En ellas, la ya entonces examante del monarca sostiene que Juan Carlos I cobró la comisión de 100 millones de dólares por la adjudicación del AVE a la Meca.

Además, Larsen afirma que el rey emérito la utilizó de testaferro para la adquisición de diversas propiedades, tanto en Marruecos como en otros países fuera de España, para aprovecharse de su residencia fiscal en Mónaco. La empresaria alemana sostenía que, tras su ruptura sentimental Juan Carlos, él le estaba reclamando el retorno de esos bienes.

Otros escándalos personales

Pero además de los asuntos directamente relacionados con corrupción, los últimos años del monarca octogenario han estado salpicados de noticias que han contribuido a socavar su imagen pública:

100.000 euros al mes en plena crisis

El príncipe saudí Mohammed bin Salman habla con el rey emérito Juan Carlos I en Abu Dabi, 25 de noviembre de 2018.

Entre 2008 y 2012, Juan Carlos sacó más de 100.000 euros mensuales de la cuenta suiza que utilizó para esconder el dinero recibido de Arabia Saudí. Se trataba de los peores años de la crisis económica, cuando el desempleo se alzaba hasta ser el mayor de Europa, los desahucios se disparaban y bajaba el poder adquisitivo de los ciudadanos de España.

Estas retiradas de efectivo habrían estado destinadas a pagar gastos no declarados de toda la Familia Real, según ha publicado El Confidencial, que asegura que ninguna de esas disposiciones de efectivo fue declarada a la Hacienda española.

Durante ese periodo de tiempo se produjo una entrada de dinero en esa cuenta: otra transferencia de un rey de Oriente Medio. El rey de Baréin, Hamad bin Isa Al Khalifa, le habría enviado 1,9 millones de dólares (1,4 millones de euros aproximadamente), sin que todavía conozca el concepto.

Las retiradas de dinero continuaron hasta dos meses después de su accidente en Botsuana, cuando el banco suizo comunicó su incomodidad por la existencia de la cuenta, y el entonces rey transfirió todo el saldo que quedaba a su pareja sentimental, en concepto de donación.

1.500 amantes

En los últimos años han salido a la luz numerosas relaciones extramatrimoniales del anterior Jefe del Estado de España. Corinna Larsen ha sido la más conocida. Tras el accidente en la cacería de elefantes, se supo que la relación había comenzado en 2004 y que había sido una acompañante asidua del monarca en viajes de Estado y otras reuniones.

Pero de las 1.500 mujeres que, según publicó Il Corriere della Sera en 2018, habrían pasado por la vida del rey emérito, otra más ha aparecido en los medios de comunicación en los últimos meses. Una de ellas es Marta Gayá, con quien mantuvo una relación en los años 90. En marzo, se destapó que Juan Carlos le había transferido en 2011 y 2012 dos millones de euros, de la misma cuenta suiza de donde salió la millonaria donación a Larsen.

Problemas en el entorno familiar

Juan Carlos no es el único que ha tenido problemas con el fisco. Cuatro miembros de la familia real española regularizaron en 2012 varios millones de euros que escondían en cuentas en Suiza, gracias a la amnistía fiscal del Gobierno de Mariano Rajoy, según la investigación conjunta publicada por varios medios españoles. Los nombres de estos allegados forman parte los ‘Papeles de la Castellana’. Abonando tan solo 74.000 euros regularizaron más de 4 millones de euros de dinero irregular.

Amistades peligrosas

El rey emérito ha sido muy criticado por varias de sus amistades personales, sobre todo con las familias reales de Oriente Medio, en especial, con la familia saudita. Así, en noviembre de 2018 se fotografió con el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salmán, cuando acudió al Gran Premio de Abu Dabi de Fórmula 1.

El encuentro se produjo menos de dos meses después del siniestro homicidio del periodista saudita Jamal Khashoggi, que fue asesinado y descuartizado en el consulado saudita en Estambul, Turquía. Bin Salman ha sido señalado en varias ocasiones como el responsable de esta muerte y, según publicó Middle East Eye, siete de los quince sospechosos del asesinato de Khashoggi pertenecían a la guardia personal de este príncipe.

Incalculable fortuna de origen incierto

En cuanto a la fortuna personal de Juan Carlos I, se calcula que es multimillonaria, aunque no se sabe por fuentes oficiales exactamente a cuanto asciende. Según recogió Eurobusiness, en 2002 su patrimonio alcanzaría los 1.790 millones de euros y situaría al exmonarca entre las 400 personas más ricas de Europa.

El origen de esta gran cantidad de dinero, de ser cierta, es desconocido. La Casa Real solo ofrece información sobre la retribución de los miembros de la familia real desde 2011. Según esos datos, el padre de Felipe VI cobró 956.172 euros desde 2015 (año siguiente al de su abdicación) hasta 2019. Con anterioridad a esas fechas, su retribución como monarca rondaba los 300.000 euros anuales. Con esas cifras es difícil justificar una fortuna que superase ampliamente los 1.000 millones.

Las salidas del rey

Desde abril de 2015, el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), la principal encuesta del país, no pregunta sobre la institución de la Corona. Si antes del incidente de Botsuana su popularidad alcanzaba el 74 %, en 2015 apenas obtenía una nota de 4,34 sobre 10.

Las últimas informaciones conocidas y la situación procesal en Suiza, pero también en España, del exjefe de Estado, hacen que se esté buscando la manera de desvilcularle de su hijo y proteger la institución monárquica.

Autoexilio

Una de las salidas que se barajan para salvaguardar la institución de la Corona y desvincular al anterior Jefe de Estado de su sucesor, Felipe VI, es que Juan Carlos I abandonase el país. Esta medida no necesitaría ningún instrumento jurídico para llevarse a cabo, como sí lo necesitó su abdicación hace seis años.

De hecho, desde hace varios meses los rumores sobre un posible ‘exilio dorado’ del exmonarca apuntan a que se estaría barajando que se retirase sus últimos años a la República Dominicana, para residir en una de las posesiones de su amigo Pedro Campos, empresario y regatista.

Otra de las hipótesis que se baraja es la de su residencia en un país de la Unión Europea (UE), y se estima como más probable Suiza, a pesar de los problemas que ahora mismo tiene con la Justicia del país helvético, al ser el lugar de residencia de su hija pequeña, Cristina.

Alejamiento de La Zarzuela

Otra teoría apoya que tanto la Casa Real como el Gobierno estarían sopesando que el rey emérito abandonara las dependencias de las que disfruta en el Pabellón del Príncipe, antigua residencia de los actuales reyes. En este caso habría dos opciones: la primera sería alojarlo en alguna otra propiedad del complejo de El Pardo (donde se ubica la Zarzuela, residencia de la familia real), como, por ejemplo, La Angorrilla, la finca que ocupó durante cinco años su amante alemana.

La segunda posibilidad sería vivir en algún lugar más alejado pero dentro de España, como Sanxenxo, en la costa norte del país, lugar donde el rey Juan Carlos ha pasado numerosos veranos y cuenta con un buen número de amigos íntimos.

Alejamiento simbólico

Otra posibilidad sería intentar apartar de manera simbólica al rey emérito de la familia real. Llevar a cabo esta opción sería más complicado, puesto que necesitaría de modificaciones legales. Se trataría de retirar al anterior Jefe de Estado la dignidad de rey emérito y los tratamientos que lleva aparejados.