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Adolf Tobeña: “Arrimadas debe estar en la mesa de diálogo, es la líder de los catañoles”

Barcelona, 12 de octubre de 2020 (12:00 CET)

El conflicto catalán tiene difícil solución. Ni el Gobierno de Mariano Rajoy ni el de Pedro Sánchez se han acercado, pero el catedrático de psiquiatría de la UAB Adolf Tobeña lo tiene claro: más catañoles en los puestos de poder, tanto en Madrid como en Barcelona, y en la mesa de diálogo entre el Gobierno y la Generalitat.

Tobeña es autor de Catañoles, de ED Libros, en el que habla de esa mayoría del 65% de catalanes que se sienten también españoles, y que, según su opinión, han sido olvidados y abandonados durante años por el Ejecutivo central. La mayoría son unionistas pero algunos se sumaron al independentismo porque el movimiento era atractivo y tenía visos de ganar. Su máximo representante es Gabriel Rufián.

La otra gran representante es Inés Arrimadas, la líder de la mayoría de catañoles, los unionistas, que según Tobeña, debería estar en la Mesa de Diálogo entre el Gobierno y la Generalitat para que tenga valor, según explica el autor de esta obra de ED Libros en El Español.

La mesa “tiene un 90% de componentes de teatro, pero si de ese 10% de posibilidades de buscar nuevas fórmulas de encaje sale algo, bienvenido sea”, asegura, pues solo hay independentistas y equilibristas como Salvador Illa, ministro de Sanidad. Es decir, catañoles que no se declaran claramente unionistas.

“Sería de lo más deseable que hubiera unionistas claros, prístinos. ¿Cómo quién? Se me ocurren muchísimos. En esta Mesa debería estar Inés Arrimadas. Es catañola y es la líder del sector catañol unionista. Además, una líder extraordinaria, pero su liderazgo se evaporó cuando se fue a jugar a Madrid a la liga del poder central”, añade Tobeña.

Un unionista al frente de la Generalitat cosería la fractura en Cataluña

El autor también de La pasión secesionista (ED Libros) mantiene que “ganar la Generalitat es la condición sine qua non para sellar la fractura” en Cataluña entre independentistas y constitucionalistas.

“La otra posibilidad es que hubiera catañoles al frente del Gobierno”, sigue. “En estos cincuenta años que lleva España de democracia abierta, tolerante, activa y enérgica sólo han mandado andaluces, gallegos y madrileños. Le toca mandar a algún catañol”, argumenta.

Si por ejemplo Salvador Illa fuese el presidente del Gobierno durante ocho años en lugar de Sánchez. O Arrimadas, que generaría todavía más consenso en la población catalana. Un político que ejerza con naturalidad su doble condición de catalán y español y que sea sensato, competente y tolerante”, concluye.

El discurso del Rey el 3 de octubre, balón de oxígeno para los catañoles

Adolf Tobeña señala el discurso del Rey Felipe VI del 3 de septiembre de 2017 y la manifestación unionista del 8 de septiembre como dos hechos que devolvieron fuerza a un abandonado unionismo en Cataluña y de los que recientemente se ha cumplido tres años.

Cree que el Gobierno de Rajoy decepcionó a los catañoles porque prometió que no se votaría en el referéndum secesionista convocado el 1 de octubre pero sí se hizo, lo que considera una “derrota española monumental”.

“El 65% de los catalanes tiene identidad dual, se reconocen como catalanes y españoles. Y esa gran mayoría se había mantenido callada durante diez años. (…) Esperaban a que la tormenta pasara, no creían que la cosa fuese a ir muy lejos. Entonces, se encuentran con que el 1 de octubre se produce una derrota tremenda del Estado”, explica Tobeña.

“El discurso del Rey puso las cosas en su sitio, recordó que las reglas están para cumplirlas y les dio un empujón más para organizarse y salir a la calle. Y salieron a la calle cinco días después”, continúa. La manifestación del 8 de octubre fue importante porque “recordó al secesionismo, que venía de una victoria apabullante, que pueden toparse con una fuerza equivalente enfrente”.