Adrien Brody, estrella de los 70 años del festival de Locarno

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Al mediodía del viernes Adrien Brody pudo ser visto comiendo en el lujoso hotel a orillas del lago Maggiore, donde se aloja en compañía de su padre y su madre, la fotógrafa de origen húngaro Sylvia Plachy. Una cercanía a las estrellas que es marca de la casa del veterano festival suizo de Locarno, uno de los más antiguos del mundo. Brody y sus padres volvieron a ser vistos esa misma noche en la inmensa Piazza Grande para recibir el homenaje al conjunto de su carrera. Un honor tradicional, que cada año suele recaer en una gran figura del cine.

Un Adrien Brody visiblemente emocionado agradeció el premio a sus padres por haberle dado “el valor y la capacidad de creer en los sueños”. Tras hacer una encendida defensa del cine independiente, Brody dijo: “Realmente, este premio es para para mis padres”. Hoy, sábado, el ganador del Oscar al mejor actor por El pianista recibió a algunos medios europeos para hablar sobre su trabajo.

Brody reivindicó que ha pasado la mayor parte de su carrera “luchando por sobrevivir profesionalmente” al venir de un entorno modesto, y defendió al actor como trabajador. Precisó que, a pesar de que la percepción del público es que los actores “están muy bien pagados y viven vidas excitantes”, si se observa de cerca ese mundo se verá que solo “un ínfimo puñado” de intérpretes llegan a ese nivel con el que tantos fantasean. “La inmensa mayoría de actores apenas consigue sobrevivir de su trabajo creativo”, lamentó.

Interrogado acerca de su mítica interpretación en El pianista, Brody explicó que sufrió más de un año de depresión tras encarnar a Władysław Szpilman y que dicho viaje creativo fue “la experiencia más compleja y enriquecedora” de su vida profesional. “Roman Polanski me tomó literalmente de la mano para mostrarme los detalles más íntimos y trágicos de su existencia”, recordó. Respecto a su carrera en China, el actor explicó que es “la nueva frontera del cine” y afirmó estar impresionado del éxito de las películas de este mercado floreciente. “La gente va a las salas y tiene una verdadera pasión por el cine. Las taquillas explotan con tanta venta”, comentó entusiasta.

Sobre su trabajo junto a Terrence Malick en La delgada línea roja, Brody se mostró claramente dolido y frustrado. Tras recordar que vivió un duro entrenamiento militar y que incluso se alimentaba con raciones del ejército, explicó: “Obedecí a todo lo que me pidió Malick como un buen soldado, y puse lo mejor de mi arte a su servicio. Pero al final, Terrence hizo otra película, que no tenía que ver con lo que estaba escrito en el guion. Mi sentimiento de pérdida fue difícil de explicar. Imagine que el esfuerzo que puse en El pianista hubiera sido eliminado en la edición final, dejando solo en unos momentos de metraje. Al final me sentí igual que un soldado, pues mi sacrificio y mi esfuerzo no fueron valorados, y nadie entendió por lo que yo había pasado. Aunque luego pude usar ese sentimiento de pérdida en la construcción del personaje de Władysław Szpilman”.

130 películas

Con 18 películas en el Concurso Internacional y más de 130 filmes, Locarno celebra sus siete décadas de vida con fuerza e importantes desafíos, en un mercado cambiante y cada vez más duro. En esta edición destaca una poderosa presencia francesa, con ocho filmes en coproducción en la sección competitiva por el Leopardo de Oro. Igualmente, la actriz Sabine Azéma es presidenta del jurado y se han acercado hasta el lago Maggiore estrellas galas como Fanny Ardant, Mathieu Amalric o Mathieu Kassovitz.

Entre los numerosos homenajeados de la edición de 2017 destaca el director de fotografía español José Luis Alcaine, quien recibirá un Leopardo al conjunto de su carrera. Ganador de cinco premios Goya a la Mejor Fotografía, en su filmografía destacan sus colaboraciones con Pedro Almodóvar, Bigas Luna, Brian de Palma o Víctor Erice, entre otros. Alcaine dará una clase magistral y recibirá el Leopardo de Oro en la Piazza Grande el próximo jueves, 10 de agosto.

Esta plaza recibió en la noche del pasado jueves a Nasstasja Kinski para rendir tributo su trabajo. Locarno proyecta estos días Cat People (Paul Schrader, 1981) o Paris Texas (Wim Wenders, 1984). En su encuentro con el público, la protagonista de Tess se mostró algo confusa, expresándose con frases inconexas, aunque llegó a agradecer a “los grandes directores” que a lo largo de su carrera le han permitido participar en tantas películas.

La noche inaugural, el miércoles 2, correspondió a la actriz y realizadora francesa Noémie Lvovsky con Demain et tous les autres jours, una dolorosa exploración de la locura que ha permitido descubrir una joven promesa: la niña Luce Rodríguez. Fanny Ardant presentó en la Piazza Grande Lola Pater (Nadir Moknèche, 2017), la historia de un joven de origen argelino que pierde a su madre y parte a buscar al padre que nunca conoció. El reencuentro se complica al descubrir que su padre es ahora una mujer transgénero llamada Lola, interpretada por Ardant. Locarno desvelará su palmarés el sábado 12 de agosto.