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Agenda España: un modelo para toda la Iberosfera

La Agenda España, presentada hace unas semanas por Santiago Abascal, líder de VOX, es, por mucho, la propuesta más brillante y seria que existe por ahora en el mundo de la Hispanidad, para enfrentar la imposición de antivalores del globalismo socialista.

Esta serie de razonamientos y medidas hechas para salvar a una España violentada por gobiernos de izquierda y sus cómplices, pese a estar pensada en clave patriótica y responder a las necesidades de los españoles, debe ser estudiada y considerada como una base de defensa de los valores tradicionales de Occidente en muchas otras naciones, en América Latina.

La Agenda 2030 es claramente una imposición ideológica y de estilo de vida que ingenuamente los gobiernos nacionales suscritos en la ONU firmaron en 2015 y a la cual conceden el mismo peso que lo establecido en sus constituciones, a las que intentan «armonizar» o adecuar, a tales objetivos del globalismo.

Los partidos que se dicen de derecha en el continente americano, de México hasta Argentina, han sido cómplices de la Agenda 2030, ya sea por ignorantes, como por cómplices del globalismo.

Ante esta realidad internacional, el surgimiento de una respuesta bien pensada, coherente y sobre todo posible, encarnada en la Agenda España, debe ser puesta sobre la mesa como base de discusión para otras agendas patrióticas en el mundo hispanoamericano.

La Agenda 2030 habla de 17 objetivos que podrían sonar muy aceptables de no ser porque en el camino para alcanzarlos viene toda una imposición de políticas públicas inaceptables, con tufo totalitario, planteadas como pensamiento único. «Poner fin a la pobreza, proteger el planeta y mejorar las vidas y las perspectivas de las personas en todo el mundo» parece algo loable y romántico, si no se toma en cuenta que de fondo va implícito un modelo de vida que significa la deconstrucción de toda la milenaria axiomática cristiana.

Exigen, de entrada, tener pocos hijos o incluso mejor no tenerlos. ¿Por qué debe ser pequeña una familia? ¿El Estado y aún estructuras supranacionales pueden meterse en las decisiones más íntimas de una pareja?

El aborto es otro gran tema encubierto bajo conceptos falsos. La Agenda 2030 busca imponer «derechos fake», y cuando habla de «derechos a la salud reproductiva», o de la mujer al “libre desarrollo de su personalidad”, en realidad alude únicamente al asesinato de un humano en gestación.

La educación es de facto un adoctrinamiento en el marxismo posmoderno, algo que en Estados Unidos trae de cabeza a los padres de familia, con la Teoría Crítica de la Raza, y las leyes para niños transexuales, y en España con las «guías educativas sexuales» que parecen un kamasutra para infantes y propaganda homosexual.

La «igualdad de género», tan socorrida en la Agenda 2030, impulsa la destrucción de la familia natural, y promueve el supremacismo feminista.

En lugar de promoverse la «perspectiva de género»-que en realidad no es de “género”, sino de unas cuantas mujeres- debe promoverse la perspectiva de familia. ¿Por qué separar a la mujer de su entorno y promoverla como algo separado? Esto sólo causa divisiones y conflictos sociales. No unifica, separa.

El plan de «fronteras abiertas» rebasa por mucho los buenos deseos de no discriminar a los inmigrantes, poniendo en riesgo la seguridad, la economía, y hasta la esencia nacional de los países.

En España todos los días se documentan agresiones de inmigrantes en su mayoría de países musulmanes contra ciudadanos inocentes. En Polonia hay un gran caos en la frontera ante la invasión no muy gratuita ni espontánea de miles de recién llegados.

El ecologismo de la ONU, de Greta Thunberg y de muchos colectivos, luce –sin exagerar- como una nueva religión pagana, donde el ser humano es un virus que debe ser acotado e incluso eliminado, porque supuestamente lo ha destruido todo.

El marxismo posmoderno verde pone en el mismo nivel de dignidad ontológica a las bestias que a los hombres, si no es que incluso por encima a las bestias. Su punto de partida es la lucha vegana, animalista, antiespecista y anti-antropocentrista. Y tanto dicen amar a los animales, pero de una forma muy errónea y patológica, que a menudo son pansexuales y podrían no ver con malos ojos, a la zoofilia, y a los experimentos genéticos transespecie.

Pero eso no es todo con el ecologismo de ultraizquierda: también reman contra la industrialización, a la que no conciben ni aun cuando fuera limpia y no contaminante. También se oponen al uso del automóvil, al consumo de carnes y a la tauromaquia.

Lo único que logran es ser los tontos útiles de la nueva hegemonía mundial del Partido Comunista de China, al que sirven de alfombra, ayudándole a deconstuir la cristiandad, con lo que habilitan sobre sus ruinas el reinado del Gran Dragón Rojo.

Toda esta suma de desaciertos globalistas con fuertes cargas malthusianas, y de supremacismo feminista, LGBT, afro, musulmán, y eco-animalista abonan a hincar a la cultura occidental, y en especial a sus bases cristianas, a las que tanto detestan. 

Santiago Abascal y VOX fueron los primeros en tener claro que había que plantar cara para detener esta avalancha de agresiones totalitarias a nuestras tradiciones hispánicas, y a lo mejor de nuestra democracia liberal, y que había que emprender de inmediato la defensa de Occidente, pero de forma bien organizada y sistemática.

Lo primero en la Agenda España es plantear la igualdad auténtica entre los españoles, pero no una falsa con artificios legaloides para imponer cuotas de género o de grupos «vulnerables», o la paridad, en el servicio público, sino privilegiar las contrataciones por la capacidad, y los méritos.

«Suprimir todos los organismos ideológicos» es una excelente propuesta de la Agenda España, que marca una ruta prioritaria para los gobernantes en América Latina, así como la “eliminación de toda legislación de género que establezca diferencias laborales entre españoles atendiendo a su sexo, raza u orientación sexual”, porque de facto tales distinciones generan privilegios, y supremacismos.

La embestida de la ideología y la perspectiva de género es una de las puntas de lanza del globalismo para atacar a la familia como núcleo fundamental de la sociedad, un estorbo para las izquierdas, que desean convertir al individuo en un títere del Estado.

Ante esto, VOX propone uno de los más congruentes esquemas: la perspectiva de familia para todas las políticas públicas, y el apoyo a la maternidad y la conciliación.

Como respuesta al adoctrinamiento, la educación debe saber encauzarse. «Los hijos no son del Estado ni de los organismos supranacionales. Son de sus padres», dice el documento magistral del VOX.

Por eso, «los padres y tutores deben recuperar su legítima autoridad y protagonismo en su educación». Esta línea debe ser planteada a nivel constitucional en nuestros países, tanto como el rescate de las universidades de las imposiciones ideológicas totalitarias y su cultura de la cancelación.

Ante la cultura de la muerte promovida en el globalismo, la postura de la Agenda España es el respeto a la dignidad humana, la defensa de los principios y los derechos fundamentales, por lo que esgrime oponerse al aborto, la eutanasia y la mercantilización del cuerpo.

Es imprescindible salvaguardar jurídicamente el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural, para lo cual se propone la derogación de la Ley de Eutanasia y de la Ley del aborto libre.

En la economía, conservar un enfoque patriótico ante el globalismo, es la clave para que los productores nacionales no sucumban. La competencia desleal es inaceptable. Las leyes ecológicas han creado regulaciones inalcanzables.

La «reindustrialización» es un concepto primordial que hay que saber entender y aplicar correctamente. Aquí la soberanía energética es básica. El exceso de regulaciones a la industria nacional abona al desarrollo de economías abusivas externas. China se beneficia de la «deslocalización» de fábricas o centrales energéticas, cuyos productos y energía son luego importados. Así, es un deber proteger a las empresas asentadas en España y que ahí sea donde pagan impuestos.

En cuanto a la ecología, la Agenda España lo resume muy bien todo: Las llamadas «transiciones ecológicas» no son otra cosa que trasferir impensables cantidades de dinero de las clases medias y trabajadoras a las élites de la agenda climática.

Sus iniciativas son dirigidas a imponer una nueva religión climática en Occidente, mientras que se ignoran el caos medioambientales ocasionado por China y otros países.

La unidad de la Hispanidad es clave para el desarrollo. La Agenda España expresa la necesidad de profundizar en las alianzas en defensa del Estado de derecho, así como de la libertad de expresión, y la propiedad privada, ante los ataques del comunismo y el socialismo todas las naciones de la Iberosfera, a la que concibe como un espacio de intercambio político, económico y cultural para todos los ciudadanos en ambos lados del Atlántico.

Así, la Agenda España servirá ya como carta de navegación para orientar las políticas en las democracias liberales en América, en donde aún no existen en realidad contrapesos bien ordenados y sistemáticos, para enfrentar el globalismo socialista con un corpus de políticas públicas.


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