Al Barcelona aún le quedan entradas por vender para la final de Copa

[lwlWidget cod=””]Acostumbrado como está el Barcelona en los últimos años a ganar títulos, este curso parece una cosa menor porque el equipo no ha sido capaz de significarse en Europa –cayó en cuartos de final ante la Juve- como tampoco en la Liga, donde pereció en la última jornada porque el Madrid hizo buena la renta de puntos con un nuevo triunfo ante el Málaga. “Ha sido un temporada muy buena”, convino el presidente Josep Maria Bartomeu para contradecir a sus propias palabras de unos días antes: “Si no ganamos la Liga, esta temporada no será exitosa”. En el vestuario saben que no han dado la talla, pero se esmeran en recordar que el curso no ha acabado, que les queda un laurel por disputar: la Copa del Rey. Pero habituado al caviar, ahora sabe a poco este posible trofeo frente al Alavés, rival menor en presupuesto y calidad pero con más voracidad por conquistarlo. La desgana culé se ve, en cualquier caso, en la poca demanda que ha habido de las entradas para el duelo, que se disputará mañana en el Calderón (21.30 horas. Telecinco).

Hay más ruido alrededor del balón que en el césped porque los enredos judiciales del club y sus dirigentes no tienen fin, como el expresidente Sandro Rosell, que está en prisión por blanqueo de dinero. Pero la anemia futbolística del aficionado era anterior tal y como se explica a través del club y sus comunicados.

En un principio hubo más peticiones (17.830) que entradas –el Barça tiene 12.125-, por lo que el club sorteó el 28 de abril el número por el que se empezaría a adjudicar los billetes, que fue el 5.608. Como los tickets no eran nominales, se dio un plazo para que los afortunados pudieran entregar sus entradas a otros socios. Pero ni con esas se recogieron todas. Algo que se hizo evidente del 4 al 8 de mayo, cuando se debían abonar y se dieron muchos vacíos. La borrada general derivó a una acción insólita en el club, toda vez que el 15 de mayo anunció a través de su página web que restaban entradas por comprar –aunque alas de 70 euros, las más baratas, sí que estaban agotadas (el precio máximo serán 240 euros)- para aquellos socios y titulares del carné de compromiso del Barcelona que quisieran. Y no fueron muchos porque tres días más tarde el club envió mensajes por el móvil a los socios advirtiendo que todavía era posible pasar por taquilla para comprar las entradas. Quizá por eso el Barça quería disputar en título en el Bernabéu, donde hubiera habido más congregación de aficionados por el hecho de intentar festejar un laurel en casa del vecino. El Calderón, por más que sea su último partido oficial antes de pasar a mejor vida, no tira y así se ha demostrado.

A pocas horas para que comience la final, el Barcelona reconoce que todavía quedan por colocar. “Sí, hay entradas que no se han vendido. No sabemos el número exacto, pero las hemos puesto exclusivamente para socios y peñas”, expone un trabajador de la entidad. “No se pueden decir las cifras”, agrega otro. Un desinterés que choca con la voluntad de la afición del Alavés, que hizo cola en las taquillas desde el primer día y que no ha tenido problemas para agotar las entradas.

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