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Alberto San Juan enfrentan a Juan Carlos con sus fantasmas franquistas en ‘El Rey’

¿Cuántas veces se nos ha dicho que Juan Carlos I, el hoy rey emérito, trajo la democracia a España? ¿Y cuántas nos hemos parado a pensar si eso es realmente cierto? “Lo que nosotros hemos querido plantear es que, al contrario, él estuvo en el centro de un proceso para poner límite a la movilización popular antifranquista que había tenido lugar durante los 20 años previos. Como resultado, la ley de todos la acabaron haciendo siete personas, casi todas franquistas, sin ningún debate público”.

Quien habla es Alberto San Juan. Acaba de presentar en el Festival de Sevilla su primera película como director, ‘El Rey’ -Valentín Álvarez la codirige-, ni más ni menos que una trasposición a la pantalla de la obra de teatro homónima que permaneció dos años representándose en Madrid. Con ella, mientras ofrece una aproximación experimental, arriesgada e inevitablemente controvertida a la monarquía española, trata de ofrecer “una pequeña aportación al debate público ahora que se celebran los 40 años de la Constitución”.

El texto que vehicula ‘El Rey’ alterna declaraciones en prensa y discursos oficiales con reflexiones hipotéticas, y al escucharlo es fácil confundir lo uno con lo otro. “Juan Carlos sí dijo que la dictadura habían sido 40 años de paz, y que para él lo más importante era que los vencedores en la guerra civil no fueran los perdedores en la democracia”, recuerda San Juan. “También es cierto que no permitía que se hablara mal de Franco en su presencia”.

Fantasmas del pasado

La película arranca en junio del 2014. Justo después de abdicar, Juan Carlos I (Luis Bermejo) tiene una pesadilla en mitad de la noche en la que le visitan los fantasmas del pasado: Carrero Blanco, Antonio Tejero, Rodolfo Martín Villa, Salvador Puig Antich, Tejero, Adolfo Suárez, Felipe González, Francisco Franco. Guillermo Toledo y el propio San Juan encarnan a todos visitantes oníricos. “Nos dicen que estamos removiendo lo viejo pero, ¿qué tiene de viejo? Hablamos de cosas que están pasando hoy en día”, recuerda Toledo. “La derecha se está extremando cada vez más, y los medios de comunicación reniegan de su responsabilidad social: a los titiriteros y cómicos se nos llama ensalzadores del terrorismo, y a un ultraderechista armado hasta los dientes que quiere matar al presidente se lo tacha simplemente de loco”.

Es en parte por eso que, asume San Juan, su película va a generar mucho prejuicio. “La gente nos ve como dos cretinos, y quizá tengan razón, pero tenemos un gran sentido cívico”. Todo lo que hacen, añade Toledo, parte del deseo de ser buenos ciudadanos; y por tanto no tiene sentido pensar en el coste profesional que conlleva. “Para unos soy un ídolo y para otros alguien asesinable, y me da igual, por mucho que Alberto me pida que me corte”. San Juan replica: “Es que me jode el personaje que se ha construido en torno a Willy, porque no se corresponde con la realidad”.

En realidad, al recordar la imagen que se ha popularizado sobre Toledo es inevitable pensar en las feroces críticas vertidas en los últimos días sobre Dani Mateo a causa de un ‘sketch’ televisivo en el que el cómico se sonaba las narices con la bandera española. “En mi opinión ambas cosas forman parte del brutal retroceso que estamos sufriendo en cuanto a la libertad de expresión, y de una operación de estado orquestada para neutralizar la movilización social apelando a la unidad nacional contra independentismo catalán”, lamenta San Juan. “Somos capaces de matar por un pedazo de tela pero no por los recortes en la sanidad o por el problema de la vivienda”. Y sentencia: “Me creería a Albert Rivera mucho más si se sonara los mocos con la bandera. Aunque eso es mucho pedir”.