Inicio Actualidad Aleñá, del infierno al cielo en seis meses

Aleñá, del infierno al cielo en seis meses

Carles Aleñá vio el suelo abrirse bajo sus pies el pasado 2 de junio. Ese día, el Barça B, ya descendido, jugaba frente al Zaragoza el último partido de la temporada en el Miniestadi. En el minuto 71, el centrocampista de Mataró notó un pinchazo en el muslo derecho y enseguida supo que era algo serio. Se tendió sobre el césped y empezó a llorar con el desconsuelo de quien acaba de descubrir que el futuro no siempre cumple sus promesas. Apenas 20 días antes había recibido la noticia de que Ernesto Valverde contaba con él para el primer equipo después del verano. El diagnóstico confirmó sus peores temores: rotura del bíceps femoral y paso obligado por el quirófano. A sus 20 años, Aleñá decía adiós a la pretemporada y a la posibilidad de entrar con normalidad en la exigente dinámica de la plantilla azulgrana.

Exactamente seis meses después, el canterano estallaba el domingo de felicidad al marcar su primer gol en LaLiga Santander, en una acción en la que brilló tanto en el desmarque de ruptura entre los centrales del Villarreal como en la definición con el exterior del pie izquierdo ante la salida de Asenjo, tras recibir un pase exquisito de su gran ídolo, Leo Messi. “Ha sido un sueño hecho realidad”, declaró después del encuentro, echando mano de un tópico que por una vez sonó a verdad. “Este gol es un premio para él”, subrayó Valverde.

Un premio ganado a pulso. Consciente de que la lesión no iba a permitirle disputar con sus compañeros en igualdad de condiciones un puesto en el equipo, el mataronense aceptó quedarse con la ficha del Barça B para ultimar su puesta a punto y coger ritmo de competición. En Segunda B jugó ocho encuentros (siete de ellos como titular), marcó tres goles y dio una asistencia. Pero le costó mucho empezar a entrar en las convocatorias del Txingurri. No lo logró hasta el compromiso de Copa ante la Cultural Leonesa, y ni siquiera en esa ocasión pudo formar parte del once inicial por culpa de la normativa que restringe la presencia de jugadores del filial. La lesión de Samper le dio la oportunidad de saltar al campo y Aleñá la aprovechó convirtiéndose en uno de los mejores de un partido gris.

41 minutos y un gol

Desde entonces, el centrocampista criado en La Masia ha estado en todas las listas de Valverde, pasando por delante de futbolistas como Denis Suárez (que con la llegada inminente del mercado invernal tiene un pie y medio fuera del Barça) e incluso Munir. Pero esa presencia permanente se ha traducido en pocos minutos de juego real: apenas 21 minutos contra el Betis y otros 20 frente al Villarreal. En total, 41 minutos, en los que Aleñá ha marcado un gol, ha completado 22 pases efectivos, ha recuperado tres balones y, sobre todo, ha exhibido una enorme naturalidad a la hora de descifrar y poner en práctica los complejos códigos de juego asociativo del Barça.

Todo ello lo convierte en un candidato idóneo para asumir el rol de jugador fiable y polivalente al que recurrir en caso de emergencia que venía desempeñando Rafinha antes de caer lesionado. Su consolidación en el primer equipo (que se vería seriamente torpedeada si prospera la opción de incorporar en enero a otro centrocampista como Adrien Rabiot) enviaría, además, un potente y cada vez más necesario mensaje a todos esos chavales de las categorías inferiores que hoy se ven tentados por ofertas del exterior. Llegar es muy difícil, pero no imposible. Carles Aleñá puede empezar a creérselo.