Ana Botín admite que los bancos han abusado de los clientes

La presidenta del primer banco del país se vio obligada a reconocer que “el mundo ha cambiado” y eso fuerza “a hacer las cosas de otra manera”.

Los nuevos tiempos, destacó, exigen “comportamientos distintos”, admitiendo sin decirlo que algunas decisiones que se habrían adoptado en el pasado no serían del todo ejemplares. Pero se resistió a reconocer explícitamente que antes se hubieran hecho las cosas mal. Dio muestra de aceptar la crítica de que la banca haya podido abusar de la confianza del cliente, atribuyéndolo, en todo caso, a la pasividad que mostraba la población con los asuntos financieros.

Pero también quiso destacar después las buenas prácticas que se han llevado a cabo: el papel que han tenido los bancos durante la crisis y el funcionamiento del mercado hipotecario español, que ha permitido al 87% de los españoles ser dueños de sus hogares.

En su opinión, el día a día con los clientes es lo que va a permitir mantener la confianza. Fue en ese momento cuando aprovechó para dejar un recado a sus competidores y destacar que el Santander no ofreció hipotecas con cláusulas suelo y por eso no tiene que plantearse ahora cambiar su política comercial.

Botín cree que la clave está en que las entidades ofrezcan “buenos servicios a precios competitivos”.

Perplejidad tras negar una subida de comisiones

El Santander obtuvo un beneficio de 6.204 millones en 2016, un 4% más que el año anterior. La entidad atribuyó este dato al “crecimiento de los ingresos por comisiones y a la mejora de la calidad del crédito”. Es su mejor resultado desde 2010.

Ana Botín tuvo que emplearse a fondo, durante la presentación de las cuentas anuales, para sortear la tormenta de críticas de los analistas a su política comercial. Está apostando, como reflejan las últimas cifras, por compensar la caída de los márgenes por los bajos tipos de interés con el incremento de los ingresos por comisiones.

No estamos subiendo las comisiones”, se esforzó en insistir hasta en tres ocasiones. Una contundente declaración que dejó perplejos a los periodistas tras el revuelo entre los titulares de la cuenta 1,2,3 por el inesperado cambio en las condiciones pactadas hace un año y medio.

Una afirmación que obligó a Botín a justificar este movimiento en que “es importante que el cliente use la tarjeta” y que la intención no es subir las comisiones, sino incrementar la vinculación con el cliente: “Algo se le podrá exigir, como por ejemplo que el Santander sea su primer banco, a cambio de darle la mayor rentabilidad del mercado y bonificarle los recibos, ¿no?”.

Además, avisó que el usuario dispone de otros productos con menores requisitos, además sin comisiones, pero que ofrecen una remuneración menor o ninguna, como la cuenta ‘Día a Día’. “Aquí no se obliga a nadie a nada”, insistió.

Hay que recordar que el Santander endurecerá en febrero las condiciones de su producto estrella, la cuenta 1,2,3, al obligar a los clientes a contratar un ‘pack’ de tres tarjetas (crédito, débito y ‘revolving’) con una comisión de tres euros al mes.

Responde a las críticas de Bankia a su modelo

Dio muestra además de que no le importa quedarse sola defendiendo ese modelo de negocio. “Hay distintas opciones, la nuestra es ser muy transparentes. Si ofrecemos un servicio, es lícito cobrar por él de manera transparente. Esta es una relación que funciona para ambas partes”, defendió.

Un claro posicionamiento que se interpreta en el sector como una respuesta velada a las recientes críticas de Bankia a su política comercial. El consejero delegado de la entidad nacionalizada, José Sevilla, aseguró hace unas semanas que “se equivoca el que piense que subir comisiones arregla los problemas de rentabilidad de la banca”. Apostó, en su lugar, por subir los tipos del crédito.

Echa un capote a sus rivales por las cláusulas suelo

Botín echó también un capote al sector financiero inmerso en la devolución de las cláusulas suelo tras la sentencia del Tribunal de Luxemburgo. Defendió que el sistema hipotecario español “ha funcionado muy bien, con seguridad jurídica y transparencia”.

Hizo estas afirmaciones a pesar de que el Santander es uno de los bancos que no aplicaron limitaciones en los tipos de intereses de sus préstamos hipotecarios, y por tanto se encuentra ajeno a este conflicto. Pero evitó pronunciarse, por dos veces, sobre si el resto del sector se había equivocado al introducirlas en sus hipotecas.

Botín se ‘olvida’ del rojo corporativo del Santander

Ana Botín se presentó esta vez ante la prensa con una chaqueta verde con botones dorados y un pantalón negro. “Ni me había dado cuenta de que no llevaba nada rojo”, bromeó. Aunque tampoco se dejó ver ni con un pañuelo al cuello de ese color, como en años anteriores, algo que sí era habitual en su etapa en Londres.

Dejó claro ya, nada más aterrizar en Madrid, que el rojo iba a continuar siendo el color corporativo porque “es bueno para el banco”. Pero en el sector se especuló entonces con la posibilidad de un cambio hacia el verde para esta nueva etapa.

Esa costumbre parecer haber calado también entre los directivos y miembros del consejo. Uno de los máximos representantes, Rodrigo Echenique, lucía, por ejemplo, una corbata azul. Nada que ver con el rojo que predominaba en el cuello de todos los ejecutivos del banco en tiempos de su padre.

Los llamativos fondos rojos que rodeaban a Emilio Botín y a su consejero delegado en este tipo de eventos se han sustituido también por decorados más luminosos, donde el color corporativo de la entidad ya no es el predominante, sino que lo es más el blanco.

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