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Artur Mas mueve ficha para acabar con Quim Torra

Barcelona, 15 de septiembre de 2020 (04:55 CET)

Los partidarios de sacar de circulación a Quim Torra aumentan. Se sabía que la ERC de Oriol Junqueras considera que Torra debería recoger los trastos y convocar elecciones antes de que el Tribunal Supremo confirme su inhabilitación para cargo público. Pero Junqueras no está solo. También Artur Mas se inclina por que Torra asuma su destino: la papelera de la historia. Todo ello en contraposición a Carles Puigdemont, que exige a su vicario que alargue contra viento y marea la legislatura, cuando apenas faltan unos días para que el Supremo sentencie al actual presidente de la Generalitat.

Mas, confirman fuentes consultadas, nunca ha sentido particular simpatía por Torra porque nunca le ha dado a conocer sus planes de primera mano. Pero la falta de simpatía se ha transformado en cabreo porque el presidente de la Generalitat ha expulsado de la Generalitat a Àngels Chacón (Pdecat), que era consellera de Empresa y una protegida de Mas. Así que el antiguo líder de CiU no ve problema alguno, al contrario, en soltar lastre con Torra.

En todo caso, la guerra entre los independentistas continúa porque los diferentes actores del independentismo no se ponen de acuerdo en qué hay que hacer una vez el presidente de la Generalitat sea apartado del cargo público.

El pulso es feroz, pero ha aparecido un inesperado mediador: la CUP, que intenta que se abra paso una vía acordada consistente en fijar fecha a las elecciones (como exige ERC) y, entretanto, mantener a Torra fuera del Palau de la Generalitat, sin cargo ni atribuciones como president, pero con el respeto de los consellers para seguir sus instrucciones (para complacer a JxCat).

Puigdemont aumenta la presión sobre Torra

Pero la propuesta de la CUP es vista como una atrocidad por Mas, que únicamente contempla una opción alternativa a la de convocar elecciones: acordar en el Parlament la elección de un nuevo presidente de la Generalitat y alargar la legislatura hasta su final natural (diciembre de 2021).

La CUP se reunió este lunes con JxCat y con ERC para defender su propuesta, conocida como la vía Venturós —debido a una alcaldesa de la CUP en Berga que ejerció a la sombra su cargo una vez fue condenada a inhabilitación por no descolgar una bandera estelada del ayuntamiento— y acabó con buenas sensaciones. O así al menos lo trasladaron fuentes oficiales del partido antisistema: «Constatamos que hay la voluntad de llegar a un acuerdo de propuesta conjunta ante la falta de proyecto gubernamental, el agotamiento de la legislatura y el escenario de una inhabilitación entre los tres actores».

Las reuniones proseguirán a contrarreloj entre hoy, martes, y mañana, miércoles, cuando está prevista la celebración del debate de política general en el Parlament de Cataluña. Del debate, considera todo el bloque independentista (de ERC a la CUP pasando por JxCat) debería salir un rumbo claro sobre cómo afrontar la inhabilitación.

Torra intenta ser fiel a su propia palabra (se comprometió a convocar elecciones), pero a lo largo de las últimas semanas ha recibido fortísimas presiones de Puigdemont para que no deje caer al gobierno y para que evite las elecciones. El líder huido considera que esta es la mejor manera de desgastar a ERC y de tensar la confrontación con Pedro Sánchez. Pero Torra no quiere alargar la interinidad, por simbólica que sea, ni exponerse a condenas más duras de la justicia.

La estrategia de ERC

Los partidos independentistas se juegan la unidad sostenida con alfileres o la implosión total del bloque que alzó a Torra como president y que podría acabar con cuatro fuerzas desperdigadas, cada una con una idea distinta: JxCat, Pdecat, ERC y la CUP.

De entrada, los negociadores de JxCat han dejado fuera de las conversaciones al Pdecat, cuya única opción en estos momentos es decir sí o no a lo que eventualmente pueda acordarse. «Si hay acuerdo diremos que sí. Si no hay acuerdo veremos qué es lo que conviene», explicaron en el Pdecat.

ERC, por su parte, intenta centrar toda la presión sobre Torra, a quien consideran que pueden llegar a torcer. Lo mismo, de hecho, temen en Waterloo y, por eso, Puigdemont está intentando por todos los medios que el presidente de la Generalitat aguante como sea y dé paso a un choque continuado con las instituciones del Estado.

El choque, el que sea, está a la vuelta de la esquina. La vista en el Tribunal Supremo del caso Torra comienza este jueves y nadie en el independentismo considera que la resolución vaya a alargarse más allá de mediados de octubre.