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¡Asesinen a todos los heterosexuales!

Un mundo lleno de etiquetas dividido en colectivos, así funciona el nuevo reino del terror. Primero se crean numerosas categorías: queer, gay, pansexual, heterosexual, o negro, latino, blanco, y luego viene la etiqueta que define la segmentación: oprimidos y opresores.

Heterosexual: transfóbico e intolerante opresor.

Gay: oprimido y víctima.

Blanco: cerdo supremacista opresor.

Negro: oprimido y víctima.

Capitalista: cerdo sin escrúpulos individualista y opresor.

Socialista: oprimido y víctima —justicia social—.

No hay absolutamente nada casual en la corrección política de hoy, nada de esto es producto de los avatares del destino, nos segregan en comunidades, grupos, razas y luego nos mandan a la guerra armados con etiquetas de odio, así se riega la sangre, se revierte el sistema y triunfa la revolución.

La ruina moral es la nueva tempestad que tiene el socialismo progresista para destruir nuestras sociedades, la esclavitud del nuevo siglo no será física, será mental.

No hay expresiones más lamentables e inquisidoras que “comunidad gay”, “comunidad negra”, “colectivo LGBT”, ¿acaso los gays o los negros son otra especie? ¿En dónde queda la comunidad humana? ¿Por qué este afán por segregar? Incluso decir que la comunidad gay es “hermosa” o que todos los negros son víctimas es algo espantoso y falso, la discriminación positiva es igual de nociva, existen gays violentos, racistas, mentirosos, delincuentes, así como muchos otros gays valiosísimos, inteligentes, productivos y ejemplares; esto mismo aplica para negros y blancos, para mexicanos y japoneses, y así con todo colectivo que no se imponga desde la violencia del fanatismo, que más que una construcción social sea una herencia; usted no elige ser negro, blanco, gay, heterosexual, ruso o norteamericano, pero usted sí elige ser comunista, nazi, convertirse en un inquisidor del pensamiento contrario, o por el contrario también puede elegir respetar las decisiones individuales de los seres humanos, abrazar la libertad, la diversidad de pensamiento y comprender que todos somos, podemos y debemos ser distintos, desiguales, sin que esto se convierta en motivos de enemistad.

Todo colectivismo político es una matriz ideológica peligrosa, pues construye muros de intolerancia, genera etiquetas de odio, desata guerras socioculturales, y siempre terminan perdiendo todos. La belleza de la experiencia humana, la emoción por la vida se basa precisamente en la diversidad, cuando se busca equiparar a la fuerza a todos los individuos lo que se consigue es envenenar a toda una sociedad; si usted mezcla en una licuadora diversas semillas llenas de nutrientes y minerales, y a esos elementos les agrega una gota de veneno, sin importar la potabilidad de los nutrientes y la pureza de los minerales toda la mezcla se pudrirá, entonces en vez de aislar el veneno lo que se hace es democratizarlo, ese es el único fin de los colectivos políticos —comunismo, socialismo, nazismo, fascismo, progresismo—, envenenarlo todo, no dejar especie viva, aniquilar la humanidad.

Este mes ha sido extraordinariamente insoportable, ya es suficiente lidiar con el coronavirus, las crisis sanitarias, políticas, las pérdidas económicas, cuarentenas, falta de empleo, para agregarle a estas horas oscuras de la humanidad los tintes de brutalidad y salvajadas para supuestamente combatir el racismo con más racismo, y además inundar todas las empresas, universidades y hasta instituciones militares con la bandera gay, ¿de verdad es necesario? ¿Cuándo se convirtió en un pecado ser blanco o heterosexual? ¿Cuál es el propósito de que ahora hasta Bob Esponja y las comiquitas salgan con la bandera gay? Un niño no debería estar en su infancia pensando o siendo ideologizado sobre si es gay o heterosexual, un niño debe estar preocupado por jugar en el patio, llenarse las manos de tierra y aprender a leer y escribir.

La institución militar tampoco tiene la necesidad de ser un colectivo gay, los hombres y mujeres de armas de forma individual deben tener la libertad de practicar en la intimidad el sexo con otros hombres, mujeres o transexuales si gustan, sin que esto sea una política del cuerpo militar, la única bandera que deben portar las fuerzas armadas son las de sus naciones.

Uno de mis mejores amigos es gay, vivo con él, salgo con sus amigos homosexuales, y nunca estoy pensando en las etiquetas, otro de mis mejores amigos es negro, y contrario a lo que dice CNN o el New York Times no nos odiamos, entonces, ¿cuál es el fin de todo esto? ¿Dónde va a parar esta pendiente vertiginosa?

Si seguimos por este camino va a llegar el momento en el que ser blanco o heterosexual será considerado una ofensa, o incluso, un motivo de desgracia, entonces comenzarán a gritar: “¡Asesinen a todos los blancos!, ¡asesinen a todos los heterosexuales!”, entonces nos vamos a extinguir, ¡por pendejos!

(Panam Post)