Así es el Atlético Baleares, rival del Toledo en el «play off» de ascenso a Segunda

A nueve jornadas del final cambiaron de entrenador, con el cuarto clasificado a diez puntos. Llegó Josico y han logrado lo que parecía imposible gracias a un gran sprint

Hace una semana, pocos habrían vaticinado que el Atlético Baleares jugaría la primera ronda del «play off» de ascenso a Segunda División frente al CD Toledo (la ida es este domingo, a las 12 horas, en Son Malferit). A falta de una jornada para el final de liga en el grupo III, los mallorquines eran quintos, a dos puntos del Badalona. Necesitaban ganar y un pinchazo del club catalán. Contra pronóstico, ambos resultados se dieron: el Badalona se despeñó ante el filial del Levante (4-1) y el Baleares venció al Alcoyano (1-0).

La clasificación para el «play off» es el premio a un gran final de temporada de los mallorquines, que ha coincido con la llegada de Josico al banquillo. El entrenador castellano-manchego (nació en Hellín) fichó a mediados de marzo: quedaban nueve jornadas para el final y el equipo andaba en la mitad de la tabla, a diez puntos del cuarto clasificado. Pues bien, gracias a seis victorias, dos empates y solo una derrota ha logrado un objetivo que parecía inalcanzable.

El Atlético Baleares no es un equipo excesivamente goleador (apenas 47 tantos, de los cuales 24 se los reparten a parte iguales Rubén Jurado y Xisco Hernández), pero sí muy buen defensor (solo 33 tantos en contra, uno menos de los encajados por el Toledo). En su plantilla hay varios jugadores con experiencia en Primera División, como David Prieto y David Sánchez; en la «Bundesliga», como Fathi; y en la «Premier», como Becchio.

Hasta la llegada de Josico, el entrenador era Christian Ziege, un exfutbolista alemán campeón de la Eurocopa de 1996 y que vistió la camiseta de la Mannschaft en más de 70 partidos. Que Ziege entrenara al Atlético Baleares no es casualidad. Su presidente es otro teutón, Ingo Volckmann, propietario de la cadena hotelera Agoun Group que en junio de 2014 se hizo con el 51 por ciento de las acciones del club. El director deportivo, Patrick Messow, también es alemán y de él sorprende su juventud: apenas 27 años.

El desembarco alemán en el club balear le ha dado estabilidad económica y ha hecho que sus aficionados recuperen el viejo sueño de retornar a Segunda División. Una categoría en la que han estado cuatro temporadas, la última de ellas en 1963.

A finales del pasado siglo, el Atlético Baleares vivió una historia de desamor con los «play off» de ascenso. Entre 1991 y 2002 jugó once veces (en doce temporadas) las eliminatorias para subir de Tercera División a Segunda B, pero no lo consiguió ni una vez. Poco después, en 2005, descendió a Preferente y el fantasma de la desaparición apareció por primera vez.

El novio de la Duval y Tolo

Entonces acudieron al rescate el empresario inmobiliario alemán Matthias Kühn (se hizo famoso por ser novio de Norma Duval) y, sobre todo, Bartolomé «Tolo» Cursach, el gran magnate del ocio nocturno en la isla, hoy en la cárcel acusado de 16 delitos, entre ellos el de homicidio. Bajo su manto, el Atlético Baleares volvió a Segunda B y en 2012 fue campeón del grupo III, pero no ascendió al perder primero con el Mirandés y, después, con el Lugo.

Entonces llegaron, otra vez, los problemas económicos y deportivos. En 2013, el estadio Balear (con capacidad para 18.000 espectadores), en el que el equipo jugaba desde su inauguración, en 1960, fue clausurado por el Ayuntamiento de Palma por «peligro de derrumbe». De ahí que ahora juegue en Son Malferit, de césped artificial y en el que solo caben 1.200 personas (aunque para el partido ante el Toledo se han puesto gradas supletorias).

En 2014, el club se declaró en concurso de acreedores y, por segunda vez, acechó la desaparición. Por fortuna, apareció Ingo Volckmann. Desde su llegada el Atlético Baleares ha ganado la Copa Federación (el año pasado) y ahora intentará subir a Segunda.

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