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Así fue la caída del historiador Fernando Paz como candidato al Congreso del “PP verde”

Fernando Paz

C. López.- Fernando Paz no fue desplazado de la candidatura de Vox al Congreso por algún trapicheo financiero o por un currículum falsificado. El excandidato del partido verde por Albacete fue relegado por sostener un punto de vista distinto del oficial respecto a cuestiones morales y también frente a determinados hechos históricos. No corren buenos tiempos para la independencia intelectual.

En la España contemporánea pueden concurrir a las elecciones personas que reivindican prácticas tan aberrantes como el aborto, la eutanasia o la gestación subrogada, y también asesinas confesas como la candidata de Podemos a la Alcaldía de Ávila; pero no Fernando Paz, que perpetró el imperdonable crimen de decir que «si tuviese un hijo gay, lo ayudaría».

La época presente es profundamente intolerante. A través de la propaganda para consumo de las masas, las élites económicas y mediáticas logran arrinconar las ideas que ponen en riesgo el statu quo. Quien las defiende es presentado ante la sociedad como enemigo potencial del progreso y del nuevo orden. Y por consiguiente, como alguien prescindible.

Fernando Paz es profesor en Highlands El Encinar, un centro privado del exclusivo barrio de La Moraleja, , perteneciente a la red de colegios Regnum Christi.

El 18 de marzo fue presentado como candidato de Vox por Albacete. Entre las notas biográficas recogidas por los medios figuraban su condición de profesor, escritor e historiador experto en historia contemporánea.

El día 19, por la mañana, Abascal publicó un tuit en el que respondía a la campaña de ataques que algunos medios izquierdistas habían emprendido contra Paz. «No cederemos a las presiones progres», enfatizó. También ese día, en un vídeo grabado durante su estancia en Polonia, Abascal reiteró su apoyo al candidato por Albacete. Nada parecía que su candidatura corriese peligro.

El 20 de marzo, la FCJE (Federacion de Comunidades Judías de España) hizo público un comunicado extremadamente duro contra Paz y también, indirectamente, contra Vox. Consideraba inaceptable que Paz pudiese tener un cargo de representación pública. La posición beligerante de la FCJE se debió a las publicaciones de Paz contra la falta de garantías procesales en los jucios de Nuremberg. Libertad Digital fue de los primeros medios en publicar el comunicado íntegro del influyente lobbi proisraelí.

La Federacion de Comunidades Judías de España activaba así la orden de ataque. Periodistas de medios ‘liberales’, como LD y EsRadio, que hasta entonces habían permanecido callados y expectantes, se unieron a la campaña contra Paz, que a la postre supuso un punto de inflexión de cara a su suerte política.

Raúl Vilas, Carmelo Jordá, Daniel Ari y Luis del Pino, entre otros, sacaron la faca tuitera para anatemizar a Paz. Todos ellos deshabilitaron los comentarios de sus seguidores para impedir réplicas.

El momento cumbre llegó en la mañana del 21 de marzo. Federico Jiménez Losantos, uno de los baluartes propagandísticos del partido de Abascal, lanzó una durísima soflama contra Paz y colateralmente contra Vox. Los hechos se precipitaron y al día siguiente, durante un debate televisivo, el profesor anunció su dimisión, acordada previamente con la dirección del partido. Los periodistas antes citados no tardan en expresar su satisfacción por la noticia.

ACOM (Acción y Comunicación sobre Oriente Medio), una organización con sede en Madrid que dice defender «valores compartidos entre Israel y España», se sumó a las congratulaciones.

Así se define ACOM: «Somos una organización española, aconfesional e independiente, que refuerza la relación entre España e Israel a través del trabajo conjunto con el gobierno, los partidos políticos y la sociedad civil. Nos inspiran valores universales: la defensa de los DDHH, las sociedades democráticas, las libertades civiles y el estado de derecho”.

Es evidente que «alguien» de las altas esferas movió hilos y ordenó que Fernando Paz no fuera candidato. El historiador optó por la prudencia y guardó silencio. No fue para el peor varapalo sufrido. Pese al linchamiento mediático en las 48 horas previas a su renuncia, su partido lo dejó solo. Ningún dirigente de Vox se atrevió a defenderle públicamente. Lo abandonaron sin embargo las injurias teledirigidas en su contra. Todo ello hizo mella en su estado de ánimo. Personas muy cercanas a él aseguran a AD que nunca habría renunciado a su candidatura de haber tenido el respaldo de Vox. Los de Abascal perdían así a su candidato con más talla intelectual y también con más ascendiente entre los potenciales votantes identitarios.

Federico Jiménez Losantos, en el juicio por la demanda de Gallardón.

Federico Jiménez Losantos, en el juicio por la demanda de Gallardón.

Consumada la renuncia de Fernando Paz a las listas del Congreso por Albacete, fue anunciado su sustituto. Se trataba de Rafael Lomana, un destacado miembro de la farándula y hermano de la televisiva Carmen Lomana, a quien le faltó tiempo para anunciar que no le votaría nunca.

La sustitución de un prestigioso escritor, profesor, historiador y tertuliano político, cuya solvencia intelectual no discuten ni sus enemigos, por un ex concursante del reality ‘Supervivientes’ y de otros programas similares, además de un habitual en los platós de «Sálvame» y «Sábado deluxe», suponía sobre todo una frívola tomadura de pelo de Vox a sus militantes y simpatizantes.

A poco que se haya seguido la trayectoria de Vox estos últimos meses no debería sorprender el veletismo de sus líderes. En menos de 24 horas, Abascal pasó de exigir 19 puntos «no negociables», a aceptar las condiciones del PP sin nada a cambio para investir a Juanma Moreno presidente de la Junta de Andalucía. Los que prometían presentar batalla a la guerra cultural de la izquierda, no resistieron un asalto a quienes le exigieron la decapitación de Paz por contrapuntar el punto de vista oficial progresista respecto a determinados asuntos.

La situación fue aún más inverosimil al coincidir la marcha de Paz con el nombramiento de José María Marco como candidato de Vox al Senado por Madrid. Marco defiende que las instituciones apoyen el Orgullo gay, la muestra más sonada del colectivo LGTB, con el fin de institucionalizar el movimiento.

Se trata de uno de los máximos representantes del pensamiento liberal conservador, quien llegó a decir que el .matrimonio homosexual «es una cuestión de derechos y de dignidad de los homosexuales».

«No estoy de acuerdo con las opiniones de Fernando Paz y me alegro que Vox haya decidido que no lo representa», manifestó Marco en una entrevista.

Ya en medio de la campaña a las autonómicas y municipales, se descubrió que Vox Baleares había grabado un video donde dos negros homosexuales se besan y piden el voto para el partido.

Acaso en contradicciones ideológicas como ésta y otras muchas, cada día más latentes, encontremos la razón de que Vox, devenido ya «PP verde», se esté disolviendo como un azucarillo en un vaso de agua. El «caso Fernando Paz» nos revela claramente quién manda en Vox y a quiénes sirven lacayunamente sus dirigentes.