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Así vi las elecciones gallegas

La primera reflexión que me viene a la mente tras la jornada electoral autonómica es sobre todo lo bien que sabemos votar los gallegos. En Galicia quedó claro lo bien que diferenciamos lo bueno de lo malo.

Los gallegos entendimos que para estar tranquilos necesitamos un gobierno sólido, alejado de los problemas y con capacidad de gestión y solución. Por consiguiente, el voto útil marcó la jornada electoral.

Entendimos que en Galicia no cabe ni un comunista más. Aquí queremos ser gallegos y españoles y viceversa , queremos hablar gallego y español y viceversa, y además queremos y debemos presumir de ello.

Por eso, la Marea Galegista del productor Pancho Casal, quedó fuera de San Caetano.

Por eso, Antón Gómez Reino, de Galicia en Común, se quedará en Madrid, que no deja de ser, por otro lado, donde quería estar. Le obligaron a volver a Galicia porque Yolanda Díaz ya era ministra. Eso sí, no dejó su acta por si ocurría lo que ocurrió, que en Santiago no entró. En toda la campaña su mente y su programa estaban en Madrid, algo que a los gallegos no nos gusta.

Resumiendo el resumen, Podemos y todas sus marcas fuera de Galicia, de 14 a 0 diputados.

Y dónde se fueron los votos de la izquierda radical. Pues fácil respuesta: al BNG de Ana Pontón, partido que rescató del abismo. Quiere ser la primera mujer en presidir la Xunta de Galicia y conseguir una Galicia feminista que de momento ya dio el sorpasso a los socialistas y es la segunda fuerza política.

Este sorpasso tuvo tres claves de éxito. El primero Podemos y sus líos, los enfadados la votaron. El segundo, el descalabro del PSOE, que se dividió en dos: los que votaron al PP y los que votaron al BNG, y el más importante que tal vez pase más desapercibido ha sido aprender a no hablar de asuntos amortizados y no habló para nada de separatismo ni pactos con Podemos ni sus confluencias.

Gonzalo Caballero confirmó el mayor desastre de la formación que perdió la O de Obrero y la E de Español, solo le queda PS de Pedro Sanchez, del que fue su delegado, sin duda. El principal motivo del fracaso de este economista que no gusta ni a buena parte de los suyos, y del que no sabremos sino pudo, no supo o no quiso defender la deuda del Gobierno con Galicia, el cierre de Alcoa y otros muchos temas.

Por la derecha no entraron ni Ciudadanos ni Vox, los primeros víctimas de la situación del propio partido en peligro de extinción y los segundos víctimas de no tener ni programa ni candidato.

El presidente Alberto Núñez Feijóo cerró la noche electoral con 42 diputados y una tranquila mayoría, con solo dos invitados en la oposición, el PSOE y el BNG. Los partidos de siempre.