Atasco en un colegio electoral de Barcelona

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Cola para acceder a la mesa 27U del colegio electoral Molí de Finiestrelles (Barcelona)
Cola para acceder a la mesa 27U del colegio electoral Molí de Finiestrelles (Barcelona)

Una de las anécdotas de la jornada electoral ha tenido lugar en la escuela Molí de Finistrelles, en el barrio de Sant Andreu del Palomar. Desde primera hora de la mañana se ha formado una importante cola para votar en la mesa 27U. ¿El motivo? Según las primeras informaciones, en una misma mesa han coincidido una persona con problemas de visión y otra con dificultades para leer y escribir. “En dos horas apenas han podido votar 100 personas”, denuncia Lluis Coromines, apoderado de la CUP. “Desde primera hora hemos estado pensando soluciones, de manera escrupulosamente legal, pero solo nos hemos encontrado problemas. Hemos llamado hasta cuatro veces a la Junta Electoral y en las tres primeras nos decían que no podían hacer nada”, continúa Coromines.

A las 12 del mediodía, aproximadamente, tres representantes de la Administración se han unido a la mesa conflictiva para intentar normalizar el tiempo de espera.  La Junta Electoral alegaba que no podía sustituir a ninguno de los miembros de la mesa porque ya se había constituido. “Cuando nos dimos cuenta de que una persona apenas sabía leer y escribir ya estaba constituida la mesa”, cuenta una apoderada del PSCBerta, quien prefiere no facilitar su apellido. “Si te toca estar en la mesa y tienes este tipo de problemas, debes ponerte en contacto con el Ayuntamiento. Uno debe ser consciente de sus limitaciones. Esta persona no solo entorpece el trabajo de tus compañeros de mesa sino que provoca molestias a muchos vecinos”, añade la apoderada socialista, quien asegura que “no es la primera vez que lo hace”.

Hace unos años, los apoderados o interventores habrían colaborado con la mesa. “Aquí muchos apoderados nos conocemos, de muchos años, y aunque seamos de partidos políticos diferentes hay cierta confianza. Ahora eso es impensable. Son unas elecciones diferentes, algo extrañas”, lamenta Berta, quien nunca había visto algo parecido en muchos años.

60 euros tuvieron la culpa

Enric Albero, apoderado de Junts per Catalunya, asegura que no son dos personas. “La misma mujer mayor es la que tiene problemas de visión y para escribir”, cuenta el apoderado, quien lleva más de 20 años siguiendo de cerca las elecciones en este colegio electoral, antes conocido como Escola Pública Sant Pere Nolasc, y nunca había visto algo parecido. “Dicen que esta mujer no dijo nada antes de que se constituyera la mesa para no perder los 60 euros que pagan por estar en la mesa”, añade Albero.

“Debería haber dicho que tenía problemas”, dice Juan Casado, vecino del barrio, mientras espera pacientemente su turno para depositar su papeleta. “A mí también me tocó estar en una mesa hace años y como estaba con la pierna escayolada fui al médico y me dieron un justificante”, recuerda.

La peor parte se la han llevado las personas que intentaron votar a primera hora, cuando abrió el colegio electoral. “Pasé por delante del colegio y la cola era larguísima. Me fui a hacer unos recados y he vuelto  al mediodía”, cuenta otra vecina, Margarita Ferrero, quien lleva media hora esperando para votar en una mesa ya de por sí problemática por sus más de 1.200 votantes (las otras seis mesas del Molí de Finestrelles tienen asignados unos  600 votantes, según los apoderados).