Azerbaiyán detiene a un prestigioso periodista crítico

Azerbaiyán ha dado un grave paso para silenciar las voces profesionales independientes que informan sobre el Estado petrolero del Caspio dirigido desde hace más de dos décadas por la familia del presidente Iljam Alíev. El respetado periodista económico Meham Alíev, (nada que ver con la familia del jefe del Estado) fue detenido en Bakú el 24 de agosto y confinado a tres meses de prisión preventiva tras ser acusado de varios delitos financieros. En círculos políticos en Azerbaiyán se teme que el procesamiento del periodista conduzca al cierre de la agencia Turán, que Alíev, de 59 años, fundó en 1990 y dirige desde entonces. Modelo del periodismo con vocación de imparcialidad, Turán ha sido un punto de referencia para conocer las realidades económicas, sociales y políticas en la región del Cáucaso y es en la actualidad el único medio de comunicación en su género que mantiene su independencia en Azerbaiyán.

En los últimos años, Turán se ha caracterizado por el fiel seguimiento de los serios problemas que afronta Azerbaiyán debido al descenso de los precios del crudo, la principal mercancía exportadora del país. Meham Alíev es un agudo y experto analista capaz de captar las manipulaciones, omisiones e inconsistencias en las estadísticas oficiales de Azerbaiyán, donde la riqueza está concentrada en manos de monopolios controlados por los allegados al régimen. Guiado por su ética profesional y su idea del periodismo, Alíev mantenía las distancias respecto al régimen, que en varias ocasiones había intentado en vano seducirle con lucrativas ofertas, y también respecto a los partidos y grupos de oposición.

El periodista formaba parte del grupo de intelectuales azerbaiyanos que buscaban modelos de reforma del sistema para brindárselos a la administración desde perspectivas profesionales. Fuad Agáiev, el abogado de Alíev, ha recurrido contra las medidas cautelares impuestas al periodista y ha denunciado las inconsistencias de las acusaciones (abuso de cargo, evasión de impuestos y actividades empresariales ilegales) supuestamente basadas en una inspección fiscal en Turán. Según el abogado, la inspección en la agencia fue emprendida después de ser formulada la acusación contra su director y no está concluida todavía.

En defensa de Alíev se han manifestado el departamento de Estado de EEUU que ha expresado “profunda preocupación” por el arresto y ha exhortado a las autoridades de Azerbaiyán a liberar al periodista. También la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) ha exhortado a poner en libertad tanto a Alíev como a otras personas que se encuentran encarceladas en Azerbaiyán por hacer uso de sus libertades.

“Mientras no se restablezcan las libertades básicas en Azerbaiyán nuestra sociedad no podrá salir de la crisis”, había dicho Meham Aliev en una entrevista pocos días antes de ser detenido. En 2016, en un conversación con esta corresponsal en Bakú, Meham había manifestado que el “grupo de gente que se beneficia del sistema en Azerbaiyán se ha restringido y la familia en el poder ha incrementado su control de tal modo que podemos hablar de una superconcentración de capital y poder en unas solas manos”. En aquella ocasión, Meham lamentaba las dificultades para trabajar “de forma independiente” en Azerbaiyán. “Las autoridades entienden perfectamente que ha cambiado el modelo político, que se necesita libertad para que la gente pueda ganar dinero, pero saben que si la dan perderán el control sobre la economía y también sobre la política y son rehenes de esta situación”.

Durante aquel encuentro, Aliev se refirió entre otras cosas al deterioro del nivel de vida de sus conciudadanos debido a la devaluación del manat, la contracción de las clases medias a un porcentaje insignificante, los problemas bancarios y el paro. Consideraba el analista que había que liberalizar las importaciones monopolizadas por personajes del régimen y señalaba que éstos estaban extendiendo su monopolio a la agricultura, el sector que más posibilidad tenía de desarrollarse gracias al mercado ruso.

En Bakú se ha creado un comité de solidaridad con Meham Alíev que proyecta acciones de solidaridad con el detenido frente a las sedes de las instituciones europeas en Estrasburgo. Por su parte, el guionista cinematográfico Rustam Ibragimbekov, de origen azerbaiyano y residente en Rusia, llama la atención sobre dos casos que discurren en paralelo, uno en Bakú, contra Aliev, y otro en Rusia, contra Kiril Serébrenikov, director del teatro Gogol de Moscú. Ambos personajes son acusados de supuestos delitos financieros. Según el guionista, las acciones contra Alíev y Serébrenikov tienen por fin mantener asustados a los ciudadanos para evitar posturas críticas. “En Azerbaiyán y en Rusia todos saben quién y cuánto roba”, señala. “Las autoridades en Azerbaiyán y Rusia realizan ajustes de cuentas ejemplares para mantener asustados a los ciudadanos de sus países”, como si fueran “padres” que “se comen regularmente las mayores porciones de la comida de la olla común, pero castigan a sus hijos hambrientos para que se callen”. “Es un método antiguo, de los tiempos estalinistas, pero también hoy funciona eficazmente”, afirma el guionista. En 2018 se celebran elecciones presidenciales en Azerbaiyán.

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