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Balance económico de Susana Díaz: la pobreza crece en Andalucía y el sector público se fortalece

El régimen clientelar que ha permitido al PSOE ser el único partido en ocupar la Junta de Andalucía desde la llegada de la Democracia tiene un claro reflejo en el modelo económico de la tercera región española en términos de PIB. Casi uno de cada cuatro euros que mueve la economía andaluza proceden de la Administración Pública y los servicios que presta el Estado de bienestar.

No es casualidad que el sector público represente el 22,3% de la economía andaluza, según datos recogidos por Funcas. Esa fuerza de la Administración está íntimamente ligada al monocolor del poder. De hecho, ese porcentaje solo es superado por la comunidad autónoma más pobre de España, Extremadura (27,7%), y ligeramente por la despoblada Castilla y León (22,5%). El peso de la Administración representa casi el doble de lo que mueve la Industria (12,8%) o lo que suman la construcción (6,5%) y el campo y la pesca (6,6%) en conjunto. Un esquema difícil de sostener por los contribuyentes de la comunidad autónoma con más tasa de paro (22,9%, según el INE) y una de la que más empleo precario genera. Esta situación ha llevado a Andalucía al furgón de cola que ocupan las regiones con mayor porcentaje de personas en riesgo de pobreza no sólo en España, sino en el conjunto de Europa.

Nada menos que 2,6 millones de andaluces vive en riesgo de pobreza. Con una renta per cápita inferior al 75% de la media europea, Andalucía volverá a figurar en el grupo de las regiones europeas “en desarrollo”, esto es, las más pobres, cuando entre en vigor el Presupuesto de la Comisión Europea para 2021-2027. Un pelotón de cola del que había salido hace seis años.

Seis años después, Andalucía va a volver al pelotón de cola de los países más pobres de la UE en los próximos Presupuestos

Poco ha hecho Susana Díaz en estos años de crecimiento económico y ‘boom’ del turismo (uno de los principales motores económicos de su “tierra”) por revertir la situación. La presidenta de la Junta de Andalucía ha cosechado un éxito en la economía financiera, al lograr volver a emitir en los mercados de deuda. Pero ninguno en la economía real, que no solo sigue adoleciendo de los mismos problemas que años atrás, sino que algunos los sufre con más fuerza.

Volviendo a los números de la renta per cápita, es elocuente comparar las cifras con la Comunidad de Madrid. No sólo porque sea un 45% inferior (18.470 euros frente a 33.809 euros). También porque mientras en la capital española la renta per cápita se ha recuperado de la crisis y a cierre de 2017 era 2.192 euros mayor que en 2018, en Andalucía aún sigue lastrada y en ese mismo periodo, la riqueza por persona de los andaluces ha caído en 155 euros.

Mientras el PIB per cápita de los madrileños es mayor que el de antes de la crisis, el de los andaluces es 155 euros menor

El que sí ha salido reforzado de la crisis ha sido su sector público, al pasar de representar el 19,3% en 2008 al 22,3% a cierre de 2017. Una situación que no ha impedido que la desigualdad entre andaluces y entre andaluces y resto de españoles se incremente en estos años.

Quizás el hecho de que un sector privado fuerte pueda acabar con ese clientelismo que ha permitido a la Junta conservar el monocolor en las últimas décadas explique el poco esfuerzo de la Administración por facilitar la actividad empresarial en el territorio.

Según los ranking de Doing Business, Andalucía ocupa el puesto 14 entre las comunidades con más facilidades para abrir o desarrollar un negocio en España. Esto es, solo es más complicado emprender en Baleares, Murcia, Ceuta, Aragón y Galicia (últimos datos de 2015).

Unas trabas que también se trasladan al ámbito fiscal. De hecho, es líder en los rankings de impuestos. Un trabajador en Andalucía hace frente a un tipo máximo del 48% y solo pagaría más en Navarra. Algo que no se compensa con el tipo mínimo, el más elevado de España, junto con Cataluña (21,5%).