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«Barbie» y el indigno Sevilla, ¡culpables de este circo! Dimite la responsable de juventud de Vox Málaga: «No se me ha dejado trabajar ni demostrar de lo que soy capaz»

Patricia Rueda y Antonio Sevilla, responsables del caos en Vox Málaga.

AD.- Suma y sigue. El circo en el que se ha convertido Vox Málaga está siendo posible por la conducta indigna y y cobarde de Antonio Sevilla y también por el miedo y egoísmo de la mayoría de los afiliados. Una minoría indigna y trepista se impone. Para que el mal triunfe, solo se necesita que los hombres buenos no hagan nada.

Cristina Mateo

Afiliados, ¿vais a consentir esta vergüenza con vuestra silente complicidad? El indigno Sevilla, la indigna Rueda y el chusquero Vázquez hacen y deshacen a su antojo y vosotros permanecéis ciegos y mudos. La peor definición que puede hacerse de la política es que personas como los tres de marras tengan poder sobre la vida y el futuro de gente que vale infinitamente más que ellos.

Antonio Sevilla, además de indigno, es un pésimo gestor que terminará arruinando el hotel familiar. Patricia Rueda dejó como un solar la única aventura empresarial en la que ha estado. En Jacobo Vázquez cuadra lo elevada que está la función militar con respecto a la política. Malo, muy malo tiene que ser el nivel de la casta política española cuando uno que alcanza el generalato en un partido, lo más que puso alcanzar en el ejército es el rango de suboficial. Habría que preguntarse por qué.

¿Hasta cuándo van a permitir los afiliados de Vox Málaga que la indignidad de esta gente menoscabe también la de ellos? A este paso están agigantando tanto la figura de Lara que terminarán convirtiéndolo en lo más parecido a Metternich que tuvo nunca Vox en Málaga. Lara era a veces presa de su fuerte carácter, pero nadie podrá decir nunca de él que tomara una sola decisión al calor de determinados efluvios.

Carta de dimisión de Cristina Mateo

Es la hora, afiliados, de que digáis basta. Rebelaos contra los que os están engañando. Dejáis que os tomen el pelo, como pediros que les entreguéis currículums que son directamente arrojados al cajón de los olvidos, porque las decisiones en Vox Málaga las toma ese trío de indignos en base a criterios que aparentemente nada tienen que ver con la meritocracia.

Jacobo Vázquez y Patricia Rueda, también conocidos por la militancia de Vox Málaga como "El chusquero" y "Barbie".

Jacobo Vázquez y Patricia Rueda.

El penúltimo caso tiene como protagonista a la joven y corajuda Cristina Moya, que hoy mismo ha dimitido como responsable de juventud. Lo mejor que podemos decir de Cristina Moya es que, con apenas veinte años, rebosa una personalidad tan ciclópea como para llamar vino al vino y al chusquero, chusquero. Se las tuvo con Lara en más de una ocasión como pocos se hubieran atrevido. Ello contribuyó a agigantar el respeto y la estima hacia ella del ex presidente provincial del partido verde. Cristina representa sobre todo un destello deslumbrante de dignidad. Tanta que no ha querido ofrecerle en bandeja a esta colla de palanganeros el placer de cesarla, aún cuando Madrid la había ratificado para liderar a los jóvenes malagueños de Vox, como ella mismo admite en su carta de renuncia.

En su misiva también lamenta que el COGEP (Comité Gestora Provincial) «no se me ha dejado trabajar ni demostrar de lo que soy capaz». Y añade: «Todo han sido trabas e impedimentos y ninguna explicación NINGUNA por parte de ningún miembro de esta comisión gestora, es por lo que me ha llevado a tomar esta decisión».

La ya ex responsable de juventud de Vox Málaga.

Señala a continuación que «llevo en el partido trabajando incansablemente desde 2018, sin importarme las horas de dedicación, el cansancio y otras muchas adversidades» y alude a las personas y amigos que le han aportado cosas y que han sido su principal fuente inspirativa. Entre ellos destaca la figura de José Enrique Lara, «mi mentor», del que dice que, «con dedicación y sabiduría supo llevar el partido en Málaga donde se merece con su lema: trabajar, trabajar y trabajar». «Dudo que le igualen en un futuro», apostilla.

¿Será Anabel Ortega o alguien de su cuerda la próxima responsable de juventud en Vox Málaga? Se admiten apuestas.

Por último, Cristina Moya anuncia que seguirá afiliada a Vox y vinculada a su proyecto político. «Eso sí», aclara, «desde otra perspectiva y con más tranquilidad, pero amando a mi partido por encima de todo».

En definitiva, Cristina se ha adelantado a la ruindad del trío de indignos y por eso no ha vacilado en presentar su dimisión con todo lo que, en apariencia, pudiera ella tener de osadía, que no es otra cosa que dignidad y orgullo.

Ante la gravedad de los acontecimientos que está viviendo Vox Málaga, Cristina Moya ha vivido desde los primeros renglones el verdadero sentido de su dimisión, y no tiene que esforzarse para la decisión que ha tomado, porque muchos la conocemos. Hay decisiones políticas erróneas y hay decisiones políticas llevadas por el enchochamiento. Lo primero es disculpable, lo segundo es inmoral, negligente y una tomadura de pelo los afiliados.

La decisión de Cristina tiene mucho que ver con circunstancias extrapolíticas que nunca serán confesadas. Por ejemplo, lo que involuntariamente vivieron sus ojos en un motel de la capital de España, coincidiendo con un mitin en Vistalegre. Cristina ha tenido la decencia de no hacerlo público y también el valor suficiente para autoexcluirse de un proyecto político en Málaga que ya ha dejado de ser el suyo. El peligro inminente para Vox Málaga es que ese proyecto político siga estando en manos de este trío de inútiles.

Cristina Mateo, en otra imagen de archivo.

Ni es patriota ni decente un proyecto que frivoliza con la valía de una veinteañera excepcional, porque ya su puesto está decidido que vaya a parar a la camarera Anabel Ortega, o a alguien de su cuerda. ¿Qué méritos políticos puede acreditar la camarera de estética punky frente a Cristina Moya, salvo la de ser una de las protegidas políticas de Jacobo Vázquez? Quienes pensaban que Vox Málaga representa lo que España necesita, tenían puestas sus esperanzas en un proceso reposado de una buena gestión por parte de la gestora entonces, que revise su vista o revise sus patrones éticos.

Vox Málaga no es otra cosa que el abrevadero dónde pacen unas cuantas reces con autoridad sobre el rebaño.

Llamada por último a los titubeantes, a los remisos, a los cobardes: aprovechad el ejemplo de Cristina Moya y recuerden siempre esta lección portentosa de dignidad que a todos os ha dado. Tan pronto como se oficialice el nombre de la nueva responsable de juventud, ofreceremos todos los escabrosos detalles. Ahora sólo una pregunta que sometemos a la consideración de los lanares militantes: ¿merece la pena que sacrifiquéis vuestro tiempo, y el de vuestras familias, mientras Vox Málaga está sometido a los ofensivos criterios y a los dicterios de estos tres desaprensivos?

Cristina Moya ha evidenciado el valor que a todos vosotros os falta. La lógica consecuencia cuando se es la hija de un héroe de la Benemérita y no de una tronista de la telebasura.