Barcelona espera remontar la caída turística solo por Nochevieja

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Barcelona espera remontar la caída turística solo por Nochevieja
Barcelona espera remontar la caída turística solo por Nochevieja

La Nochevieja se había convertido en los últimos años en otra punta de temporada alta turística en el calendario barcelonés. Lo suficiente como para disparar la oferta de ocio y gastronomía local enfocada tanto al ciudadano que ya prefiere pasarla fuera del calor del hogar, como al viajero en busca de novedades foráneas. Pero desde el 1-O y con el remate de las elecciones autonómicas, Barcelona ha vivido un evidente bajón turístico que ha tenido en jaque al sector hasta esta misma semana. ¿Remontaría la capital catalana o viviría el pinchazo (de lo que va) del siglo? La respuesta invita al optimismo moderado, en Fin de Año probablemente se rozará el lleno, pero los días previos se han saldado con una ocupación hotelera y de otros alojamientos en torno a 10 puntos por debajo de los últimos años.

Más peliaguado el salto cualitativo que algunos operadores han percibido en el turismo de las últimas semanas. Con recortes de tarifas drásticos, en muchos casos el viajero vacacional llega más interesado en el ofertón o el ahorro que en el destino en sí mismo. Basta con ver las conserjerías de los grandes hoteles -quienes más prescriben actividades, restaurantes y comercios- casi vacías en muchos establecimientos. Y a mayor volumen de viajeros ‘low cost’, menor grado de ingresos en otros servicios, constatan tanto el Gremi de Restauració como desde el sector del taxi.

Sin embargo, la patronal hotelera, aún con los ojos puestos en las reservas ‘last minute’, vaticina llegar al ‘completo’ en muchos hoteles o rozarlo. En cambio, la típica escapada de tres días de estas fechas (29-30-31) ha perdido fuerza pese a caer en fin de semana. Las mismas fuentes prevén una ocupación en este caso del 77%, 10 puntos porcentuales por debajo de la pasada Nochevieja. 

La tónica se repite en los apartamentos turísticos, que suponen áun más plazas que las hoteleras. Fuentes de Apartur apuntan que las reservas para despedir el año en Barcelona rondarán el 89-90%, frente a casi el 100% alcanzado en el 2016. La ciudad ha tirado de su propia marca, ya que no ha habido más promoción internacional que la modesta campaña de ‘shopping’ navideño, por decisión municipal.

Resultados dispares

Desde el Gremi de Restauració de Barcelona afirman que la dinámica de la capital catalana en lo que va de diciembre ha seguido la tónica de noviembre, con descensos medios de 10 puntos en ocupación. No obstante, en muchos hoteles de más de cuatro estrellas la cifra alcanza más de un 20%.

Las camas para Fin de Año van de los 25 euros en albergues, a los 500 euros por una habitación doble de de gran lujo

El viajero que haya esperado ante la posibilidad de un ofertón final no va a encontrarse (al contrario que en las últimas semanas) grandes chollos. Los hoteles tienen precios más altos estos días, y su oferta complementaria de Fin de Año (cenas y fiestas) cotiza tanto como hace un año. Por ejemplo, la opción más modesta para venir a despedir el año a la ciudad parte de albergues 25 euros (para mochileros amigos de las habitaciones compartidas), luego da el salto a partir de 55 para ‘hostels’ y hostales céntricos (muchas veces en litera) y pasa a los más de cien euros para hoteles de tres estrellas (y algunos de cuatro), aunque estos últimos ofrecen más opciones a unos 130. En busca de lujo, las habitaciones parten de 220 euros con un buen puñado en torno a los 500. Cabe destacar que el macro portal de reservas Booking señala que un 82% de su oferta de Nochevieja en Barcelona ya está reservada (a dos días de la gran noche).

Y si la ciudad depende directamente del turismo para hacer bingo, el alojamiento rural del resto de Catalunya que vive más del viajero catalán reedita su éxito en la despedida del año. Con una ocupación del 97%, según el portal Toprural, se sitúa en el número uno ante el resto de autonomías.

Cenar fuera

Ese alojamiento de la última noche del año va íntimamente ligado a la actividad de los restaurantes locales, porque todo viajero (sobre todo en hoteles) busca un lugar donde cenar. Pero estas mesas se nutren también de población local sin ganas de cocinar esa noche. El sector de la restauración, que ha constatado que los ánimos -políticos- también parecen haber afectado a su actividad desde octubre, prevé esta vez muchas reservas de última hora.

El cliente local que elige desde portales especializados parece más activo que hace un año, ya que eltenedor.es ha registrado un incremento de reservas cenas de un 22% para esa noche. En el caso de los turistas sucede que los hoteles no recomiendan otros restaurantes a sus clientes hasta que no han llenado sus propios comedores, así que el desenlace está por ver.

La opción para quienes buscan una celebración popular la vuelve a brindar, desde hace un lustro, la avenida de Maria Cristina. El nuevo espectáculo de este año parte de una escenografía de racimos, donde las uvas adquieren un papel simbólico de paso de tiempo. Se han ganado también efectos de iluminación, sonido, ilustraciones y mucho láser, que prometen más emoción al hilo conductor de la música (original) y una pirotecnia final a las 00.00 que se aleja del castillo de fuegos tradicional, aseguran en el Instituto de Cultura de Barcelona.