Barcelona se blinda contra la sequía

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“Barcelona está mucho mejor preparada que hace una década para hacer frente a una situación de sequía“, según explica Eloi Badia, el concejal de Presidencia y responsable municipal de Agua y Energía. Tiene una desalinizadora a tiro de piedra, ha mejorado el aprovechamiento de los acuíferos, se ha contenido el consumo doméstico y hasta está lista para empezar a usar agua regenerada, entre otros progresos, pero para evitar que le pille el toro empezará a restringir algunos usos antes incluso de que la Generalitat decrete oficialmente el estado de alerta. Eso sí, en principio será poca cosa, con ahorros que afectan esencialmente al funcionamiento de fuentes ornamentales.

“Por ahora no está previsto ni restringir servicios municipales ni el abastecimiento doméstico -tranquiliza Badia-, pero debemos preverlo todo”. El Ayuntamiento de Barcelona “está preparado para hacer frente a la sequía”, insiste.

Los embalses que abastecen la ciudad están al 44%. Se declarará la alerta por sequía cuando bajen del 40%

El concejal barcelonés ha presentado esta mañana el catálogo de actuaciones que el ayuntamiento pondrá en marcha cuando se superen determinados umbrales de sequía. Actualmente, según datos de la Agència Catalana de l’Aigua (ACA), los embalses de las cuencas del Ter y el Llobregat, que aportan el 80% de las necesidades hídricas de Barcelona, se encuentran en situación de prealerta con las reservas al 44%. Y entrarán en alerta cuando se sitúen en el 40%, un nivel que previsiblemente se alcanzará a principios de la primavera si no cambia la situación meteorológica, ha explicado Badia.

Primeras actuaciones

Cuando se llegue al 40%, por ejemplo, el ayuntamiento dejará de llenar fuentes ornamentales si no es con agua freática, priorizará el agua subterránea en la limpieza urbana -solo el 20% podrá ser potable-, limitará el rellenado de piscinas y la limpieza de vehículos solo podrá realizarse en establecimientos que cuenten con sistemas de recirculación de agua, entre otras muchas medidas. 

En casos de excepcionalidad, a partir del 30% en las reservas, una posibilidad sería bajar la presión de los grifos, aunque en todo caso es una opción que debería consensuarse en el seno del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), ha dicho Badia. 

Con todas las actuaciones previstas, el ayuntamiento espera reducir en caso extremo hasta el 95% del agua potable que se emplea actualmente en limpieza, riego, fuentes y otros servicios municipales. Para lograrlo será necesario ahorrar y al mismo tiempo echar mano de agua del freático (los pozos pasarán de aportar el 30% del suministro al 100%).

El protocolo de actuación municipal sigue los mismos niveles dictados por la ACA (prealerta, alerta y excepcionalidad 1, 2 y 3), aunque crea uno nuevo intermedio, llamado prealerta 2, que se activará cuando se prevea la llegada en seis semanas del umbral de alerta. El inclumplimiento de las recomendaciones podrá ser sancionado, aunque el ayuntamiento reconoce que primero debería estudiarse si las actuales ordenanzas ya dan cobertura o debe realizarse algún procedimiento complementario. La Guardia Urbana y los Bomberos de Barcelona realizarán inspecciones para el cumplimiento de las restricciones.

Fases del protocolo

En cuanto a jardines y espacios verdes, que consumen unos 207.000 metros cúbicos por mes, el protocolo prevé que en situación de alerta (reservas al 40% o menos) se restringirá el riego en jardines privados a dos días por semana y se dejarán de hacer plantaciones en parques públicos. En situación de excepcionalidad (-30%) quedará tajantemente prohibido el riego de jardines y zonas verdes salvo excepciones como el césped destinado a prácticas deportivas.

Por lo que respecta a fuentes ornamentales (54.000 metros cúbicos mensuales), en situación de alerta se prohibirá el llenado con agua potable salvo que ello suponga un menoscabo de la vida acuática. También dejarán de funcionar los surtidores que no se llenan de recursos hídricos alternativos. En excepcionalidad, se pararán todos los surtidores.

Dentro del capítulo de limpieza urbana (41.000 metros cúbicos mensuales), los vehículos cisterna solo podrán rellenarse con un 20% de agua potable y los particulares no podrán limpiar con mangueras cuando se decrete la alerta. Se prohibirá también el uso de agua para la eliminación de polvo.

En cualquier caso, el esfuerzo municipal no será suficiente si no va acompañado de un compromiso ciudadano. Como ha recordado Cristina Vila, directora general de Barcelona Ciclo del Agua SA, los servicios municipales solo representan el 7% del consumo de la ciudad. El 66% es particular y el resto corresponde a comercio e industrial. Así, un pilar de las nuevas actuaciones será “una campaña de información”, ha concluido Vila.

107 litros por persona y día: el ahorro cuaja

Con sequías notables de carácter casi cíclico (1973, 1985, 1988, 2007), el mensaje del ahorro parece haber cuajado en los ciudadanos barceloneses y ahora parece difícil mejorar los datos de consumo. Aunque en el gasto de agua influye lógicamente la tipología urbana, con edificios altos y pocos jardines, los barceloneses gastan de media 107 litros por habitante y día (162 si se tiene en cuenta el consumo comercial e industrial), unas cifras muy por debajo de la mayoría de ciudades europeas (París, 158; Madrid, 131; Lisboa, 159; Estocolmo, 178). Y en algunos municipios circundantes, como L’Hospitalet y Cornellà, se baja incluso de los 100. El consumo barcelonés en el año 2001 era de 130 litros por persona y día.


Desde la sequía del bienio 2007-2008, el consumo municipal de agua se ha reducido un 11% y se ha incrementado en un 51% el uso de agua del freático, que ahora ya aporta el 16% de los recursos (un 4% procede de la desalinizadora del Llobregat). Este último resultado ha sido posible gracias al aumento de la red de distribución de aguas subterráneas, que ya alcanza los 87 kilómetros tras una inversión superior al centenar de millones de euros, como destaca el concejal Eloi Badia.


Por poner un ejemplo, entre las actividades cotidianas, una ducha puede suponer un gasto de 50 litros, mientras que tirar la cisterna completa equivale a 10 más.  La lavadora gasta unos 40. Los lavavajillas (10 litros) son más eficientes que el lavado a mano. Finalmente, un lavado de coche con manguera se va a los 400.