Basilio Martín Patino: Alma romántica en la solidez del románico

No hay modo de entender la Historia del Cine Español sin la figura de Basilio Martín Patino, un señor serio, mesetario, escueto, bien leído (y escribido) y tan de derechas en las formas como de izquierdas en los fondos. Sin su figura, la dentellada a nuestra historia del cine sería brutal, sin las Conversaciones de Salamanca, sin las «Nueve cartas a Berta», sin las «Canciones para después de una guerra», sin esos «Queridísimos verdugos», sin su visión, o versión, en vida del «Caudillo»…, sin todo ese picar piedra del cine a contrapelo de Basilio Martín Patino sería imposible entender no sólo su evolución (la de nuestro cine) sino también su involución, su revolución, su ebullición y su exploración.

Mucho antes de que se hubiera inventado, al menos aquí en España, Martín Patino encontró la puerta por la que se entraba al cine documental sin salirse totalmente de la ficción: ese territorio sin vallar en el que negra realidad se digiere en el estómago con el omeprazol de la ficción, combinando No-Do, canciones, ideología, nuevas tecnologías, lírica, diversos materiales audiovisuales, drama y ficción para irnos deconstruyendo, intuyéndonos, explicando… Hay tanto de Patino en las costuras del cine de Saura, de Gutiérrez Aragón, de García Sánchez, de Almodóvar ode Guerín que se puede encontrar su rastro como huellas en la arena mojada.

Romántico en una arquitectura rotundamente románica, en la que lo árido se empapa de sugerencias y lo recto de curvaturas, y no sólo en ese prodigio de sutileza emocional que es «Nueve cartas a Berta» sino también en otros pétreos homenajes a la memoria y al profundo sentimiento como «Los paraísos perdidos» y «Octavia», Patino ha sido una especie de cruce castellano entreRossellini, Cassavetes y Angelopoulos, un hombre con una filmografía densa, que no se digiere en dos tardes, que no es de temporadas, atenta siempre al después y llena de títulos preciosos («La seducción del caos», «Del amor y otras soledades», «Paseo por los letreros de Madrid»…). Lo último que hizo fue el documental «Libre te quiero», un vistazo al 15-M, otro intento más de tejer, o dejar tejidos a su modo, los hilos de nuestra historia.

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