BCN prohíbe la venta de pienso para las palomas de la plaza de Catalunya

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El tradicional bullicio de palomas en la plaza de Catalunya podría tener los días contados. A partir de enero, los quioscos tendrán prohibido vender pienso para estas aves. El Ayuntamiento de Barcelona ha adoptado esta medida argumentando que esta actividad no favorece el control poblacional de esta especie. Los quioscos del céntrico espacio rechazan la medida porque supone renunciar a la mitad de su facturación.

“Sin el pienso no sobreviviremos”, asegura Joana Ruiz. Esta quiosquera lleva más de dos décadas trabajando en una de las cuatro paradas de la plaza. Su padre heredó el negocio de su abuelo y, desde hace tres años, es ella quien está al frente del quiosco. Las pequeñas bolsas de semillas son su producto estrella: “Es lo que más se vende. En un buen día podemos llegar a ingresar 200 euros solo con el pienso”. Los turistas que frecuentan la céntrica plaza son los principales compradores. Además, Ruiz señala que las paradas han hecho un gran trabajo para “frenar la venta ilegal” de este producto y que con la prohibición podría volver a florecer.

“Control ético de la población”

La decisión del consistorio se enmarca dentro del paquete de nuevas medidas que presentará en enero para promover un “control ético de la población” de estas aves. El proyecto se inició el año pasado con la instalación de 40 dispensadores de pienso anticonceptivo en varios puntos de la ciudad. De cara a 2018, se prevé la colocación de un dispensador en los alrededores de la plaza de Catalunya. Según el ayuntamiento, para poder comprobar la eficacia de este método y poder suministrar las dosis adecuadas del alimento a las aves “es necesario un control estricto del producto” y que no interfiera “otro tipo de alimentación”.

Marco Antonio Martínez está al cargo de otra de las paradas por la mañana. “Con tanto turista te acabas convirtiendo en un puesto de información”, explica sonriente este dependiente nacido en Brasil de emigrantes españoles. Martínez lleva cuatro años trabajando en el quiosco y en breve se jubilará. “Debemos pactar alternativas que perjudiquen lo mínimo posible”, señala. Para el empleado la solución sería reemplazar las semillas por bolsas de pienso anticonceptivo controladas y aprobadas por las autoridades. A pesar de la voluntad de encontrar una solución alternativa a los ingresos de la comida para palomas, el ayuntamiento parece haber descartado esta opción. La razón es que no permitiría controlar la dispensación del producto y podría derivar en una sobredosis de alimentación y problemas de salud en las aves.

“Un gran reclamo”

 “Podríamos ayudar a controlar la población de palomas”, asegura Victoria Díaz, dueña de otro de los tradicionales quioscos. En su estante no han parado de atender a clientes en toda la mañana. “Es un gran reclamo. En invierno, el pienso es la salvación de las paradas”, comenta. Darío acaba de comprar una bolsa de pienso para su hijo Agustín. “Es un clásico del turismo”, opina este paraguayo para quien es su primera vez en la ciudad. En la otra esquina de la plaza, Pablo corretea entre las aves ante la atenta mirada de su madre Sara. “No me gustan las palomas, pero cuando voy con mi hijo es parada obligada”, señala la madre, que lamenta que se pierda una tradición tan arraigada.

Los quiosqueros han solicitado una reunión con el distrito del Eixample -de quién depende su licencia-  para exponer su rechazo a la prohibición e intentar llegar a un acuerdo de consenso. Con la nueva restricción en marcha solo podrán vender dulces y globos, algo que aseguran, no les permitirá cubrir gastos.