¿De qué murió Benny Hill?

Alfred Hawthorn Hill, más conocido como Benny Hill, murió en abril de 1992 sentado ante el televisor. Según publicó el corresponsal en Londres Enric González, el fallecimiento fue debido a una trombosis coronaria, según reveló ayer la autopsia, y se produjo probablemente el sábado. Varios vecinos y amigos, preocupados porque Hill no respondía al teléfono ni abría la puerta, llamaron el lunes a la policía. Dos agentes encontraron su cadáver sentado en un sillón, ante un televisor en marcha. El célebre humorista, de 68 años, pasaba los días viendo videos desde 1989, cuando Thames Television le despidió porque sus comedias “eran el tipo de programa sexista que hay que erradicar”. Hill era multimillonario, pero vivía solo en un pequeño apartamento “con la televisión, el vídeo y la bolsa de la lavandería”, según decía él mismo. Sus numerosísimos amigos y admiradores preparaban ayer el funeral, y los representantes de la intelectualidad televisiva británica -que le retiraron el saludo en vida- le reconocían como un genio. De hecho, su rehabilitación comenzó en diciembre pasado, cuando Omnibus, un programa de máxima audiencia en la BBC, le dedicó un homenaje. Escritores como Anthony Burgess se declararon entusiastas del humorista, y Thames Television empezó a pensar en un nuevo contrato para Benny Hill. El Benny Hill show duró 22 años en la televisión británica y se emite actualmente en más de 100 países, entre ellos España, Estados Unidos, Rusia y China.

Hill no entendía las críticas contra su presunto “sexismo”. “Mis aspirantes a amante nunca triunfan; un hombre con éxito no es divertido, un hombre que fracasa sí lo es. Si mis comedias enseñan algo es que para el varón, el sexo es una trampa. ¿Donde está la perversión en todo esto?”, dijo una vez. Su hermano Leonard escribió una breve biografía de Benny que ofrecía importantes claves sobre su humor. Benny Hill tuvo dos fracasos sentimentales, hace más de 30 años, y nunca se recuperó de ellos. “Benny ve a las mujeres como una especie de amenaza, especialmente a las más instruidas y enérgicas; trata de evitarlas”, explicó Leonard.