Inicio Actualidad BMW reduce su beneficio neto un 8,7 % hasta septiembre

BMW reduce su beneficio neto un 8,7 % hasta septiembre

El productor alemán de vehículos de lujo BMW redujo en los tres primeros trimestres del año el beneficio neto un 8,7%, hasta 5.788 millones de euros, en comparación con el mismo periodo del año pasado, en un momento económico y político volátil.

BMW ha informado este miércoles de que la caída del beneficio neto fue en el tercer trimestre mucho mayor, del 23,9 % (1.405 millones de euros), por los problemas en la implementación de los nuevos estándares de emisiones, provisiones para llamadas a revisión, así como por los aranceles que se han impuesto EEUU y China respectivamente.

El resultado operativo neto (Ebit) empeoró en los nueve primeros meses del ejercicio un 11,2 %, hasta 7.224 millones de euros. La facturación se redujo en el mismo periodo a 72.460 millones, un 1,2% menos que en los tres primeros trimestres de 2017.

“La orientación hacia el futuro tiene una prioridad absoluta. Miramos hacia delante y establecemos las bases del éxito en el futuro”, dijo el presidente de BMW, Harald Krüger, al presentar las cifras.

Krüger calificó las actuales condiciones de oportunidad para llevar adelante la empresa y dijo que invierten en las tecnologías del futuro pese al entorno volátil.

Las ventas de automóviles subieron hasta septiembre a 1.834.810 unidades (+1,3 %) pero las de motos bajaron a 126.793 unidades (-0,8 %). La rentabilidad operativa sobre las ventas bajó entre enero y septiembre al 7,6 % (9,4 % un año antes).

Los costes para Investigación y Desarrollo fueron en los tres primeros trimestres de 3.881 millones de euros, un 11,4 % superiores que en el mismo periodo de 2017.

BMW ha invertido hasta septiembre 2.889 millones en la ofensiva de modelos eléctricos y en la conducción autónoma.

El director financiero del grupo BMW, Nicolas Peter, destacó que todo el sector automovilístico se enfrenta a cargas externas continuas, que no pueden compensar.

BMW prevé para todo el 2018 un margen de rentabilidad operativa sobre las ventas en el segmento automovilístico de, como mínimo, el 7 % y de un beneficio antes de impuestos algo inferior al de 2017.