Inicio Actualidad Borrell llama a defender España ante los «ataques feroces» del independentismo catalán

Borrell llama a defender España ante los «ataques feroces» del independentismo catalán

Durante la presentación de un desayuno informativo en el que participaba junto a la secretaria de Estado de la España Global, Irene Lozano, Josep Borrell ha incidido en que el independentismo, coincidiendo con el juicio a los líderes del procés, está “empeñado en la construcción de una segunda leyenda negra” sobre España, en la que la describe como “un país represor, sin separación de poderes, donde se juzga a las personas por sus opiniones”.

Ante esa “máquina de desinformación que es el independentismo catalán”, que propaga en medios internacionales su discurso, Borrell ha hecho un llamamiento a la sociedad para hacerle frente, argumentando y explicando la realidad de la que es España. En este sentido, ha apuntado que las embajadas españolas en el extranjero están preparadas para “hacerle frente” y ha lamentado que se lleve “demasiado tiempo” dejando que los argumentos del contrario se propaguen sin dar respuesta.

“Ahora nuestro cuerpo diplomático sabe que debe dar respuesta”, ha explicado, para añadir que “está en peligro la integridad territorial del Estado” y que, dado que está en juego el cómo nos perciben en el exterior, esto tendrá antes o después “consecuencias económicas”.

Al hilo de esto, en declaraciones a periodistas antes del acto, ha lamentado que el debate del proyecto de Presupuestos que se celebra en el Congreso se haya convertido “en un debate de política general con la cuestión de Cataluña de trasfondo”, y ha recalcado que no era lo que se esperaba.

Reto de la España global

Borrell ha recalcado que cuando se creó la Marca España, el problema del país era el de luchar por tener una credibilidad financiera y económica, por lo que el discurso era economicista, y buscaba que quedara la idea de que es un buen destino para las inversiones y de que “no era un país fallido”. Sin embargo, ha recordado que hoy “el problema es otro”, y por lo tanto se ha cambiado la orientación, con el objetivo de explicar cual es la España de hoy frente a lo que cuentan otros –en alusión una vez más al independentismo catalán–.

Así, ha incidido en que desde Exteriores, y por tanto desde la Secretaría de Estado de la España Global, se debe precisar lo que desde el nacionalismo independentista se presenta como el “sumun” ya que buscan desesperadamente “dar la imagen de que en España va a haber una mediación internacional”.

Según ha explicado, se busca esa internacionalización del conflicto para hacer ver que es un problema que afecta a la Unión Europea porque pone en cuestión principios básicos. “Para conseguir esa mediación internacional hace falta desacreditar a España y a su sistema político”, ha recalcado, para después añadir que por esa razón se intentan “minar” las instituciones españolas con propaganda.

No obstante, ha recordado que ese camino por el que optan los independentistas catalanes “no les llevará” a ningún sitio y ha llamado a “no comprar su frame”, su estrategia. En este sentido, ha hecho mención a la reunión con embajadores que mantuvo ayer, en la que, ha señalado, los diplomático transmitieron el sentir de sus gobiernos, y es que “no hay ningún gobierno en Europa que no haya estado apoyando al Gobierno español”.

“El mundo y España saben lo que está pasando (…). Otro cosa es que en sociedades plurales haya opiniones para todos los gustos (…), cuestiones como que el nacionalismo flamenco apoye al nacionalismo catalán no debería sorprendernos”, ha señalado.

Por otro lado, Borrell se ha referido a la cena que mantuvo ayer el 
el ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont con miembros del partido liberal alemán en el parlamento alemán tras asistir a una entrega de premios, y ha recalcado que se debe diferenciar una cena institucional de una cena con amigos en el restaurante del parlamento. “No tengo ni idea de con quién cena, si fuera de carácter institucional, lo habríamos sabido”, ha recalcado, añadiendo que si el ex president cena en un restaurante con un amigo parlamentario, ni le concierne ni le interesa.