Brexit: Theresa May pide una transición suave, hasta el 2021

La primera ministra británica, Theresa May, ha elegido Florencia, símbolo de la cultura europea y ciudad siempre muy admirada por la intelectualidad anglosajona, para tender la mano a la UE y pedir que se acuerde un periodo de transición “de unos dos años”, hasta el 2021, para que el Brexit se pueda realizar de un modo “suave y ordenado”. Según May, durante ese tiempo ambas partes seguirían teniendo acceso, como ahora, a los respectivos mercados y habría libertad de circulación de personas, aunque con un sistema de “registro” para preparar las nuevas normas de inmigración.

Vestida con un traje chaqueta negro, sonriente y con una dicción muy clara, May era consciente -como señalaron previamente los medios británicos- de que probablemente estaba pronunciando “el discurso de su vida” en un asunto que decidirá la suerte de su carrera política. La inquilina del 10 de Downing Street tuvo un tono conciliador.











No vamos a dar la espalda a la UE



Insistió en que el Reino Unido dejará oficialmente la UE, en marzo del 2019, como está previsto, “pero no nos vamos de Europa”, y que “el éxito de la UE es algo profundamente de nuestro interés nacional”.”No vamos a dar la espalda a la UE”, recalcó. Por eso uno de los objetivos, a parte de proseguir la intensa relación comercial y humana, es sellar un pacto de seguridad que permita continuar la estrecha cooperación policial y de los servicios de inteligencia para afrontar retos como el del terrorismo.

May estuvo muy didáctica al explicar las razones por las que los británicos decidieron abandonar la UE. Reconoció que muchos compatriotas nunca se sintieron cómodos y que lo fundamental fue recuperar el control en las decisiones y que los responsables políticos de ellas pudieran “rendir cuentas directamente” en lugar de ser políticos o gobiernos lejanos.




A los italianos residentes en Reino Unido

Queremos que os quedéis, os valoramos y os damos las gracias por vuestra contribución a nuestra vida nacional


La primera ministra quiso dar garantías totales a los ciudadanos de la UE residentes en el Reino Unido de que podrán quedarse y seguir disfrutando de los mismos derechos. Aludió expresamente a los 600.000 italianos que viven en suelo británicos y al resto de europeos. “Queremos que os quedéis, os valoramos y os damos las gracias por vuestra contribución a nuestra vida nacional”.

May no quiso dar ninguna cifra sobre cuál va a ser la cantidad de dinero que el Reino Unido pagará para contribuir a los presupuestos comunitarios en cuanto se consume el divorcio o sobre si estaría dispuesto a aceptar pagos futuros para lograr vínculos estrechos como los que tiene Noruega, por ejemplo. Estos detalles serán, obviamente, objetos de negociación y May no quiso mostrar las cartas.









Al término del discurso, varios periodistas británicos hicieron preguntas algo incómodas, en el sentido de si quienes votaron por el Brexit no se sentirán engañados al constatar que la salida de la UE se atrasa, de facto, dos años más. May hizo hincapié en que el periodo de transición es esencial para no perjudicar a empresas, instituciones y particulares, y para ayudarles al ajuste que exigirán las nuevas condiciones.









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