Brigitte Bardot desvela sus secretos en un libro testamento a los 83 años

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Brigitte Bardot, ícono del cine francés, ha publicado este jueves un “libro testamento”, en el que repasa su vida y hace hincapié en su combate en favor de los animales, que la “salvaron” del vértigo de los focos. En Lágrimas de combate, una obra de casi 250 páginas, Bardot, de 83 años, evoca su infancia, sus años de rodaje, la fama, sus amores, su ruptura brutal con el cine en 1973, su cáncer de mama… Pero sobre todo aborda el “sentido de (su) combate” en pro de sus amigos con plumas y pelo y “el animal que soy yo”. “No formo parte de la especie humana. No quiero formar parte. Me siento diferente, casi anormal”, explica.

Hace unos días, la actriz realizó unas declaraciones en la que se desligaba del movimiento #MeToo de denuncias de acoso sexual desatado con el escándalo del productor estadounidense Harvey Weinstein. Para Brigitte Bardot,  la mayor parte de esos casos se trata de acusaciones “hipócritas, ridículas y sin interés” que además “quita espacio a temas importantes que podrían ser debatidos” en su lugar. “Hay muchas actrices que provocan a los productores para conseguir un papel. Después, para que se hable de ellas, dicen que sufrieron acoso”, dice Bardot en una entrevista publicada en el último número de la revista Paris Match. “En realidad, más que beneficiarlas, esto les perjudica”, agrega la antigua actriz y cantante, que asegura que pese a su estatus como sex symbol, ella nunca vivió esa situación. “Yo nunca he sido víctima de acoso sexual. Y me parecía encantador que me dijeran que era muy guapa o que tenía un buen culo. Este tipo de cumplidos son agradables”, declara.

La estrella, que con 22 años sedujo a medio planeta con el filme Y Dios creó a la mujer (1956), asegura en su libro que siempre fue sensible a la causa animal. “De niña, presentía ser un animal”. Su primer esposo, Roger Vadim, le abrió los ojos sobre las terribles condiciones en los mataderos, relata.

Brigitte Bardot, icono del cine francés.
Brigitte Bardot, icono del cine francés. AFP

Su cambio radical de vida en 1973 le permitió consagrarse enteramente a su “combate pionero”. “La primera parte de mi vida fue como un borrador de mi existencia”, la segunda aportó “las respuestas a las preguntas que me planteaba”.

A través de numerosos recuerdos y anécdotas, Bardot repasa su lucha por los bebés focas, la creación de su fundación y arremete contra la corrida, la caza, los zoos, la ganadería industrial, los abrigos de piel y el consumo de carne de caballo, cuya abolición espera ver “antes de su muerte”.

Fustiga además al expresidente francés Nicolas Sarkozy y al ministro de Transición Ecológica, Nicolas Hulot, dos “grandes decepciones” políticas sobre la protección de los caballos y el abatimiento de lobos.

La militante insiste en que el “animal (la) salvó” de una fama asfixiante y que los animales que recoge en su casa del sureste de Francia donde desea ser enterrada constituyen su “familia”.

No obstante, BB, como es conocida en Francia por sus iniciales, no olvida a sus antiguos amores, como el cantante Serge Gainsbourg, otro ícono francés fallecido en 1991.