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Bronca en el Gobierno por las ‘embajadas’ catalanas: Borrell exige más control sobre los separatistas

El ministro de Asuntos Exteriores no está conforme con el creciente desafío al que vuelven los separatistas catalanes. Borrell ha alertado al presidente Sánchez de que el nuevo plan de desarrollo de embajadas forma parte de la reactivación del golpe independentista, y no comparte la visión ‘buenista’ de otros miembros del Ejecutivo, como Meritxell Batet, que sigue empeñada en un diálogo imposible con Quim Torra y ERC.

“Las seis embajadas que abrieron lo hicieron sin pedir informes preceptivos, y están pendientes de que el Juez actúe”, explican fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores a OKDIARIO. “De momento hemos presentado un recurso, pero aquí la Justicia va a paso de ‘caracol’”, continúan.

Exteriores: “De momento hemos presentado un recurso, pero aquí la Justicia va a paso de ‘caracol’”

“Las otras embajadas que han abierto sí que pidieron el informe previo, pero como la Ley dice que es preceptivo pero no vinculante, nada les obliga a hacer caso“, continúa un alto cargo del Ejecutivo, que cree que “la Ley está mal hecha o no está pensada para una situación de desobediencia sistemática”.

El Ministerio de Asuntos Exteriores, de este modo, ha alertado ya internamente de que mantendrá bajo vigilancia las delegaciones de la Generalitat de Cataluña en el exterior, reabiertas tras levantarse la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Es más, en La Moncloa ha quedado totalmente claro el veredicto del ministro Josep Borrell, quien desaconsejó que se permitiese reabrir las últimas seis embajadas, y que ha subrayado en reiteradas ocasiones que, si es necesario, y observa el más mínimo comportamiento contrario a la Ley y los intereses de España, no dudará en acudir a los tribunales. “Vamos a ver si lo que hacen atenta contra la Constitución, y vamos a presentar recursos”, explican desde el departamento que dirige Borrell a OKDIARIO.

El Gobierno: “la Ley está mal hecha o no está pensada para una situación de desobediencia sistemática”

La postura de Borrell se ha mantenido incluso sabiendo que es el propio Pedro Sánchez el principal interesado en realizar cesiones ante los separatistas que alarguen la llegada de la nueva fase de explosión del golpe separatista que busca Quim Torra. Y se ha mantenido incluso después de que el Gobierno aceptase el desarrollo de nuevas embajadas en base, según Sánchez, a que Ley de la Acción y del Servicio Exterior de 2014 obligaba a aceptar la reapertura.

Las advertencias de Borrell han llegado de forma insistente en plena aprobación por parte de la Generalitat de la reapertura de embajadas en Viena (Austria), Tallin (Estonia), Zagreb (Croacia), Lisboa (Portugal), Estocolmo (Suecia) y Beirut (Líbano). Y han seguido incluso después como advertencia interna a los mensajes de Quim Torra que han dejado claro ya que sigue adelante con sus planes de recuperar la totalidad de sedes e incluso ampliar la red de embajadas catalanas.

Borrell ha trasladado ya evidencias y pruebas de que las embajadas reabiertas justo tras levantarse el 155 – las de París, Roma, Berlín, Londres, Ginebra y Nueva York, incluida la de Bruselas a la que se le permitió continuar en pleno 155- están siendo utilizadas para volver a lanzar una campaña de descrédito a España y de captación de apoyos internacionales al separatismo.

Y hay que recordar que el Gobierno recurrió ya ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña la reapertura de las embajadas. Lo hizo por la insistencia de Borrell. Aunque también hay que recordar que fue el propio Gobierno, con la influencia decisiva de Sánchez y de otros departamentos más comprensivos con los partidos nacionalistas -como el que encabeza Meritxell Batet- el que tomó la decisión final de que Exteriores sólo trasladara la reclamación judicial argumentando factores formales -que la Generalitat no había pedido el preceptivo informe previo-.

Ese recurso se decidió a finales de agosto. Y en esas mismas fechas la evidencia de la continuidad del plan golpista era tan expresa como que el propio Torra aprovechó el recurso para insistir en que el Departamento de Acción Exterior seguiría sin frenar con su estrategia de apertura de embajadas según el calendario previsto. Y tampoco engañaba en los fines: para “seguir llevando la voz de Cataluña a Europa y el mundo”.

Borrell ha mantenido esta alerta. Y la situación ha provocado ya tensión con otro de los departamentos más empeñado en mantener un planteamiento ‘buenista’: el de Política Territorial que lidera Batet. La misma que afirmó en septiembre que “sería mejor que no hubiera presos para poder hacer política en Cataluña”. Y la misma que ha anunciado ya cesiones no sólo ante Cataluña, sino también ante las reclamaciones separatistas vascas. Porque, según ella, gracias al “diálogo”, llegarán “más traspasos y transferencias en los próximos meses”.