Buscaban una masacre mayor

El juez Fernando Andreu envió anoche a prisión a dos de los detenidos por los atentados de Barcelona y Cambrils –Mohamed Houli Chemlal y Driss Oukabir– dictando un auto escalofriante. El magistrado describe de forma sucinta pero rotunda la acumulación de material por parte del comando yihadista para llegar a la conclusión de que “se estaban confeccionando artefactos explosivos con la finalidad de cometer una acción terrorista de gran envergadura”. Andreu destaca que, entre otros elementos, el grupo acumuló una “gran cantidad de clavos para ser utilizados como metralla”.

En relación con la explosión del chalet de Alcanar, el auto –que prolonga 71 horas la detención de Salh el Karib y deja en libertad provisional a Mohamed Aalla– destaca que los yihadistas compraron 500 litros de acetona, además de “gran cantidad de bombonas de butano”, junto a agua oxigenada, bicarbonato y pulsadores para iniciar la explosión. Y concluye que perseguían el citado gran atentado destacando que “resulta significativo que la nube en forma de hongo que se produjo tras la explosión fuera visible a kilómetros de distancia”.

El juez también destaca que las furgonetas alquiladas fueron tres, la usada en la Rambla, la que apareció en Vic y otra que sufrió un accidente en la AP-7, a la altura de Cambrils, a mediodía del 17 de agosto, conducida por Mohamed Hichamy, abatido horas después por los Mossos en la misma localidad, junto a otros cuatro integrantes del grupo. Hichamy ha sido reconocido por el conductor del vehículo con el que chocó. El terrorista “saltó la valla de la autopista y se fue por un camino” –relata el juez– cuando dicho conductor dijo tras el accidente que iba a llamar a la policía.

El juez afirma que el grupo de Cambrils adquirió el hacha y cuatro cuchillos en la propia localidad esa misma noche

Andreu concluye también que los terroristas abatidos en Cambrils compraron un hacha y cuatro cuchillos de grandes dimensiones en la propia localidad atacada a las 21,26 de la noche de los hechos. Establece la hora exacta por el comprobante de compra. También cita que habían adquirido “15 fundas de almohada y bridas para, muy probablemente, contener los artefactos explosivos en su interior”. La compra fue hecha en Sant Carles de la Rapita a las 20.25 del 16 de agosto, poco antes de la gran explosión de Alcanar. También señala el juez que el grupo utilizó una masía abandonada en Riudecanyes (Tarragona), donde se hallaron medio quemados los pasaportes de Hichamy y de Younes Abouyaaqoub, conductor de la furgoneta utilizada en la Rambla, abatido anteayer por los Mossos en Subirats.

El juez envía a prisión a Mohamed Houli y a Driss Oukabir porque considera muy sólidos los indicios de su participación en los hechos. El primer reconoció en su declaración de ayer que el objetivo inicial del grupo era Barcelona. En especial, sus iglesias. Finalmente, los terroristas actuaron con una furgoneta en la Rambla y con otro vehículo en Cambrils, pero de no haber saltado por los aires el chalet de Alcanar, el plan era atentar con explosivos contra “algunos monumentos” de la capital catalana. Estos fueron los términos empleados por Mohamed Houli Chemlal para describir cuáles eran los propósitos criminales del grupo yihadista que sembró el terror en ambas ciudades el pasado día 17.

Mohamed Houli hizo estas manifestaciones ante el juez sin mencionar monumento o lugar concreto alguno de los que pudo prever el grupo para sus planes. No obstante, en la segunda de las seis declaraciones que Houdi prestó ante los Mossos d’Esquadra, sí mencionó a la Sagrada Familia, ante las insistentes preguntas de los investigadores. El detenido fue preguntado por los propósitos de la célula, y respondió que sus amigos le habían dicho que según el Islam estaba bien destruir monumentos y que hablaron, entre otras iglesias, de la Sagrada Familia. Añadió que cree que se mencionó dicha basílica por ser muy conocida. Ayer, en cambio, fue más escueto, y sólo habló de “monumentos”, sin precisar más detalles.

Houli declaró sentado en una silla de ruedas, vestido con el pijama que llevaba en el hospital y sin levantar la cabeza ni apartar la mirada del suelo, hablando muy bajo. Tanto, que según fuentes presentes en la declaración, en algunos momentos apenas se le oía. Se le escuchó, sin embargo, decir con claridad que el imam de Ripoll Abdelbaki Es Satty había anunciado al grupo que en uno de esos atentados se iba “inmolar con explosivos”.

Prisión para Driss Oukabir, que alquiló la furgoneta de la Rambla, y Mohamed Houli, herido en Alcanar

Luego, a petición de los letrados de oficio que asistieron a los detenidos, el juez dispuso que se proporcionara ropa de calle al declarante, que procedía del hospital Verge de la Cinta, de Tortosa. Houli resultó herido la noche del miércoles 16 de agosto en la explosión del chalet de Alcanar. Se salvó porque se encontraba en el porche, retirando los platos de la cena. Lo explicó durante su declaración en la Audiencia, donde subrayó, para tratar de rebajar su responsabilidad, que él propuso provocar de noche las explosiones en los monumentos que se decidiera, con el fin de reducir el riesgo de causar víctimas. Al propio tiempo, dijo saber que en chalet de Alcanar se habían almacenado más de cien bombonas de butano, y que su finalidad era ser utilizadas en los atentados, empleando también para ello “disolventes”. Y añadió que tenía conocimiento de los proyectos del grupo desde hacía dos meses, aunque –dijo también– nunca supo que el plan alternativo a los explosivos iban a ser los ataques con vehículos en la Rambla y en el paseo marítimo de Cambrils.

Mohamed Houli fue el único de los cuatro detenidos puestos ayer a disposición de la Audiencia que aceptó su implicación en la preparación de atentados. Los otros se presentaron ante el magistrado como involucrados en los hechos por motivos circunstanciales, sin verdadera implicación en actividades terroristas.

Driss Oukabir –cuyo hermano Moussa, de 17 años, murió en el enfrentamiento con los Mossos en Cambrils– fue enviado también a prisión por el juez tras haber cambiado ayer sus primeras manifestaciones. Ya no dijo que le sustrajeron su documentación para alquilar la furgoneta usada en el atentado de la Rambla. Su versión ante el juez fue que se prestó a realizar dicho alquiler porque pensaba que el vehículo se iba a usar para una mudanza.

Añadió que sus primeras manifestaciones sobre la sustracción de sus documentos se debieron al miedo que le producía verse involucrado en los hechos. Pero al propio tiempo, fuentes presentes en la declaración estimaron que Driss Oukabir desconoce en gran medida lo ocurrido en la Rambla y Cambrils, en parte porque durante sus manifestaciones siempre se refirió a su hermano Moussa en tiempo presente. Luego, también expresó a su abogada el temor a ser internado en la prisión de Soto del Real, sin explicar qué motivos tiene para ello.

Mohamed Aalla –hermano de Said, otro de los abatidos por los Mossos en Cambrils–, dijo a su vez que el Audi A3 empleado en este atentado estaba a su nombre porque se hizo cargo del seguro, pero que en realidad no lo usaba. El coche fue utilizado también en el viaje que miembros del grupo hicieron a París el fin de semana anterior a los atentados. Mohamed aseguró que su vehículo es otro, un Ibiza. El juez, as su vez, precisa que el Audi fue usado por “diferentes personas del grupo investigado”, pero sin constancia de que Mohamed participara en los hechos. Por eso le deja en libertad. Añade que el verdadero propietario era su hermano Youssef Aallaa.

Salh El Karib, el último declarante, admitió haber adquirido billetes de avión para que el imán de Ripoll y para Driss Oukabir viajaran a Marruecos. Pero añadió que lo hizo a cambio de una comisión, como en otros casos. El juez espera nuevos datos policiales de forma inminente para decidir si le incrimina o no.

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