Cambadélis: “Hay que hacer una política de izquierda sin perder la cultura de gobierno”

Jean-Christophe Cambadélis es desde 2014 el primer secretario del Partido Socialista francés. Ha dirigido el gran partido de la izquierda francesa en uno de los momentos más turbulentos de su historia, con divisiones internas y unos resultados desastrosos en las elecciones presidenciales de 2017. También es candidato para renovar su escaño en la Asamblea Nacional.

Pregunta. En un año, ¿existirá el Partido Socialista francés?

Respuesta. Sí, existirá. Pero bajo otra forma, quizá otra apelación. Pero existirá, como hubo la SFIO (Sección Francesa de la Internacional Obrera) hasta 1971 y después el Partido Socialista de François Mitterrand. Habrá un nuevo Partido Socialista.

P. Con otra apelación…

R. Podría llamarse los Nuevos Socialistas, el Nuevo Partido Socialista, Partido Socialista Ecologista, el Partido Progresista Socialista. No lo sé. Pero habrá que cambiar. No sólo de nombre, esto es formal, sino de estrategia. Habrá que asumir nuestra social-ecología y nuestra socialdemocracia, y definir lo que somos respecto al poder. ¿Estamos en la mayoría presidencial? ¿En la oposición frontal? ¿En la oposición tema a tema?

P. ¿Su respuesta?

R. La oposición constructiva, tema a tema, razonable.

P. ¿Adónde debe ir el PS? ¿Al centro? ¿A la izquierda?

R. No. El Partido Socialista debe construir su propia oferta, una oferta renovada, un nuevo progresismo.

P. ¿Hay un espacio?

R. Sí. Jean-Luc Mélenchon [líder de la izquierda alternativa] está bajando. Y Emmanuel Macron gobernará, y cuando uno gobierna no conserva todo el poder. A medida que el Partido Socialista se renueve, agregará nuevas fuerzas. Lo que no hay que hacer es determinarse respecto a uno u otro. Hace falta otra oferta. Es el problema de todos los partidos progresistas en el mundo. Lo vemos con el PSOE, entre una línea Sánchez y otra orientación más favorable a Ciudadanos que a Podemos. Lo vemos en Estados Unidos entre Bernie Sanders y Hillary Clinton, en Inglaterra entre Corbyn y los neoblairistas, en Italia entre D’Alema y Renzi. Están los que creen que hay que acompañar a la mundialización y los resistentes de la mundialización. Si son incapaces de proponer algo nuevo, los partidos progresistas serán bandeados un día a un lado y al siguiente al otro.

P. ¿Saca alguna lección de la crisis del PSOE?

R. En España se ve la divisón entre los militantes y los cargos electos. Los militantes quieren izquierda, oposición, resistencia, justicia. Y los cargos afrontan la complejidad de la gestión, el realismo. Si nos quedamos atrapados en esta división, en cada elección no tendremos la mayoría. Hará falta una alianza de progresistas. Lo interesante en el PSOE es tener en cuenta lo que quieren los electores y los militantes: una política de izquierda. Así que hay que hacer una política de izquierda sin perder la cultura de gobierno. Esta es la ecuación. Si no, acabas como una fuerza de protesta.

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