Cáritas denuncia un ‘empobrecimiento de la pobreza’: el 70% de hogares sigue en crisis

“Los hogares en los que menos se está percibiendo la recuperación económica son precisamente aquellos que más sufrieron los efectos de la crisis, es decir, hemos empobrecido la pobreza“. Esta es una de las declaraciones de Sebastián Mora, secretario general de Cáritas Español, durante la presentación del informe ‘Desprotección Social y Estrategias Familiares’ de la Fundación FOESSA, Cáritas, 

Después de tres años de “recuperación económica”, siete de cada diez hogares españoles (70%) sigue en crisis. Estos datos llegan a ser más alarmante en el caso de los hogares bajo el umbral de la pobreza en los que nueve de cada diez (90%) no han cambiado su situación de precariedad.

“Los pobres y excluidos no están en el debate público” denuncia el secretario general de Cáritas

Mora no ha dudado en denunciar esta dura realidad que perdura en España: “Las mejoras se notan en los hogares que más posibilidades tienen” mientras los pobres “parecen invisibilizados”. “Somos una sociedad que ha bajado los brazos, que ha perdido tensión en la lucha contra la pobreza, hemos normalizado

que la gente lo pase mal”.

Si bien, Mora ha precisado que no quieren ser pesimistas, sino hacer un llamamiento a la esperanza porque consideran que si hay voluntad política, se puede cambiar esta situación.

En concreto, el secretario general de Cáritas ha pedido al Gobierno que priorice las políticas de lucha contra la pobreza y, entre las medidas que podrían adoptar, ha insistido en la propuesta de Cáritas de una garantía de ingresos para los 200.000 hogares que no reciben ninguna renta. Requeriría una inversión de 3.000 millones de euros y, para Cáritas, sería “una solución factible y a corto plazo” para reducir la pobreza.

Las cifras de la pobreza

El estudio, basado en una encuesta a 1.300 hogares de toda España, mide 17 indicadores para tejer la “red de seguridad” de los hogares españoles, es decir, su capacidad para afrontar situaciones adversas futuras y constata que la mitad de las familias (50,1 por ciento) tienen un “colchón” peor que en la situación ‘precrisis’, mientras que en el 42,3 por ciento se mantiene igual y en un 7,6 por ciento, ha mejorado.

El informe también revela que hay aspectos que los aspectos que más han empeorado son la capacidad de ahorro de las familias (el 60 por ciento de las familias vive sin nada ahorrado o con un nivel de ahorro tan pequeño que no le permitiría resistir sin tener ingresos más de uno o dos meses), la incapacidad de sobrevivir a una nueva crisis económica o hacer frente a una reforma necesaria en su vivienda. 

Además, de los datos se desprende que en cuatro de cada diez hogares han empeorado también su capacidad para hacer frente a necesidades de salud que no están cubiertas por el sistema nacional de salud, para pagar refuerzos educativos a los hijos o para tener una semana de vacaciones al año fuera de su domicilio.

El estudio también investiga cuáles son los componentes básicos de la red de protección con la que cuentan estos hogares y revela que la familia y los amigos se han convertido en el apoyo más fuerte para el 70 por ciento de ellos. Si bien, en el caso de los hogares bajo el umbral de la pobreza, la mitad no contaría con este apoyo de familia y amigos ante una necesidad de ayuda.

En cuanto al apoyo formal e institucional, los datos muestran que ante las situaciones de gravedad, el 57,8 por ciento de los hogares españoles confía más en la respuesta de las organizaciones sociales que en los Servicios Públicos. En todo caso, Cáritas advierte de que las ONG no pueden sustituir a las administraciones públicas.

Las estrategias ante la crisis

Según la revista Ecclesia el informe explica que este empobrecimiento ha llevado a las familias ha adoptar una serie de decisiones para poder afrontar la crisis económica. FOESSA divide en tres bloques las estrategias que han tomado las familias: reducción del consumo energético, aceptación de condiciones laborables poco deseables y reducción de gastos en el pago de la vivienda.

Uno de los mayores riesgos es que la sociedad acepte la precariedad. En palabras del director técnico de FOESSA, vivimos “con el riesgo que tenemos como sociedad a acostumbrarnos a la precariedad, y así lo reflejan nuestras previsiones, pues cuando se nos pregunta por nuestras expectativas dentro de 5 años, el 47,1% cree que estará igual; y tan solo el 19,9% cree que mejorara la situación económica de su hogar. Un 26,4% de la población entrevistada cree que empeorará”.

Otras de las estrategias adoptadas, según se desprende del informe, son reducir el consumo energético –un 70 por ciento han reducido las horas de calefacción o aire acondicionado–; aceptar condiciones laborables poco deseables –en un 29 por ciento de los hogares, algún miembro ha aceptado un puesto sin contrato–; o reducir gastos en el pago de la vivienda –un 15,6 por ciento se han mudado a una casa más barata y en 1,5 millones de hogares se ha producido la vuelta a casa de algún hijo–.

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