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Carta a un médico podemita

He leído su carta a la señora Díez Ayuso en la que expresa usted una loable preocupación por la sanidad pública, cuyas deficiencias, debidas según usted a una política que califica de nefasta, serían la causa del desbordamiento ante la actual crisis del coronavirus en Madrid. Como ciudadano corriente y moliente comparto, desde luego, su preocupación, pero creo que en su argumento olvida usted algunos aspectos importantes.

Madrid sufre, por ahora, la peor crisis del coronavirus en España, y sin embargo su sistema sanitario, que combina lo público y lo privado, no es inferior al de otras comunidades autónomas sino de los mejores, incluso posiblemente el mejor. Por lo tanto me inclino a pensar en otras causas, sobre todo dos, que no entiendo por qué usted no cita.

En primer lugar la infección ha llegado a través de los aeropuertos, y Madrid tiene el mayor tráfico internacional de España. La alerta, en especial sobre los vuelos de China e Italia, había sido dada a tiempo, pero los vuelos permanecieron incontrolados durante unas semanas cruciales, que los expertos han criticado mucho.

En segundo lugar, y cuando ya las alertas eran máximas, el gobierno no solo no evitó sino que propulsó manifestaciones masivas en el llamado Día de la Mujer, que el gobierno ha transformado en Día del Feminismo, que es como hacer de los separatistas representantes de los catalanes, o de los comunistas representantes de los obreros. Hubo serias advertencias al respecto, pero el gobierno prefirió ignorarlas animando a una campaña de concentraciones, reuniones y la gran manifestación de más de 100.000 personas en Madrid, entre abrazos y gritos por los que se expulsaba y contagiaba el virus.

Quisiera recordarle que esas actitudes absolutamente irresponsables, en las que entraba todo un folclore de consignas burlonas hacia el coronavirus, tienen mucha relación, indudablemente, con tantos muertos y con el desbordamiento de la sanidad pública y privada que tanto usted como yo deploramos. Con más previsión, o simplemente más atención a las advertencias de los expertos, no se habría llegado tan lejos.

Usted habla en nombre de una Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública, y yo me pregunto ¿es que la sanidad pública está amenazada? Yo no veo la amenaza. Como muchas personas, pago la privada directamente y la pública a través de impuestos, y encuentro ambas de excelente calidad.

Quizá, no estoy seguro, quieran ustedes acabar con la privada pero en cualquier caso ustedes no pueden dictarnos a los españoles corrientes lo que debemos hacer al respecto. Espero que tampoco lo pretendan. La sanidad en España, que combina la pública y la privada como en otros países avanzados, está considerada una de las mejores del mundo, lo que se refleja en datos como que, desde los años 60, España está entre los tres o cuatro países con mayor esperanza de vida al nacer.

Quisiera recordarle también que la sanidad, en general, es de peor calidad en las comunidades, como Andalucía, donde con más empeño han «defendido» la pública. O en países como Venezuela o Cuba. Sin olvidar que la plaga actual viene de China, un país que combina extrañamente un sistema capitalista bastante despiadado con un régimen comunista. Le hago estas observaciones porque siempre queda la impresión de que ustedes van por esa vía. Espero que no, pero no estaría de más que lo aclarasen, dado el actual confusionismo político.

También le agradecería que no hablase usted en nombre de «la ciudadanía». Como usted sabe, en la ciudadanía hay muchas opiniones, y somos muchos los que no coincidimos con las de su Asociación.