Carta abierta a Angela Merkel

5

Apreciada cancillera Merkel:

Hay un breve texto alemán que he leído mucho en los últimos días. Dice: “En la República Federal de Alemania, Estado nacional fundamentado en el poder constituyente del pueblo alemán, los ‘Länder’ no son señores de la Constitución. En la Constitución no existe ningún espacio para las aspiraciones secesionistas de los ‘Länder’. Son contrarias al orden constitucional”. Me gustan mucho las frases claras, concisas, transparentes. Estas lo son. Tienen un autor colectivo: el Tribunal Constitucional del país cuyo gobierno usted dirige. Exactamente lo mismo podría decirse de España y sus Comunidades Autónomas, del pueblo español y de su Constitución.

No quiero ni pensar que su ministra de Justicia y sus eurodiputados no lo conocen… pero menos todavía que lo conocen, porque, a la luz de sus respectivas declaraciones recientes, significaría que creen que lo que vale para su país no vale para el mío. ¿O es que si un Puigdemont bávaro violentara la Carta Fundamental de Bonn y se apropiara del “poder constituyente del pueblo alemán” renunciarían a que lo persiguiera la justicia y pedirían una mediación? 

Entretodos

Sin ánimo de humillar

Piense, señora Merkel, de quién se rodea. Cuando Katarina Barley, su ministra de Justicia, afirmó que “Puigdemont será un hombre libre en un país libre, es decir, en la República Federal Alemana”, estoy convencida de que no quería insinuar que España no es un país libre. Porque si lo hubiera hecho, si hubiera puesto en cuestión el carácter democrático de un leal socio europeo como es mi país, tal vez estaría arriesgando su puesto, o como poco ganándose una buena reprimenda. Cancillera, si está su mano detrás de la posterior rectificación de la ministra, créame que se lo agradezco.

Cuando Elmar Brok, colega mío en el Parlamento Europeo y miembro de la CDU -su partido- y del Grupo Parlamentario Popular, pide una mediación en Catalunya condicionada a que los secesionistas renuncien a la independencia, entenderá que como eurodiputada y como española encuentre estas declaraciones humillantes. Y no creo que esté en el ánimo de Alemania humillar a España, ¿no es cierto?

Usted y yo no pertenecemos a la misma familia política, pero cuenta usted con mi admiración y confianza. Aunque pueda discrepar de algunas de sus medidas durante la pasada crisis, el suyo fue un liderazgo firme y europeísta. Ha dado un ejemplo de integridad con su política sobre los refugiados. Y sé que desea fortalecer Europa en estos tiempos de guerras comerciales, desinformación y nacionalismos a uno y otro lado del Atlántico. Por eso comparto con usted este otro texto conciso y transparente: “cualquier acción contra la constitución de un Estado miembro es una acción contra el marco legal de la Unión Europea”. Es la posición de Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo, que me hizo llegar en una carta acerca del proceso secesionista en Catalunya. 

Señora cancillera, evite que miembros de su gobierno y de su partido hagan afirmaciones y propuestas que no son antiespañolas, son antieuropeas

Asunto interno

Entenderá que yo no voy a decirle que este es un asunto interno español, porque no lo es. Es un asunto que afecta al corazón de Europa, y como tal debe ser tratado. Pero, precisamente porque es un asunto europeo, resulta un disparate abominable y peligrosísimo hablar de “mediación”. ¿Mediar, quién entre quiénes? Corresponde a la jurisdicción española, parte esencial del marco legal europeo, investigar y juzgar los hechos. Y esto es así porque el mío es un país democrático y libre, como corresponde a un miembro de la Unión. Usted, señora Merkel, ha sido clara y leal con España porque entiende sin duda que la vulneración del marco legal y las victorias de los secesionistas, por pírricas que sean, supondrían un daño letal para Europa, incompatible con el fortalecimiento que usted quiere impulsar.

Puigdemont y sus secuaces están acusados de gravísimos delitos tipificados en el Código Penal español. Se les ha abierto un procedimiento judicial que cuenta con todas las garantías democráticas que ofrece España como país miembro de la Unión. Los acusados vulneraron la Constitución al poner en marcha un proceso que se apropiaba de la soberanía del pueblo español. ¿Qué mediación cabe en algo así, salvo que llamemos por tal nombre a la acción de la Justicia independiente y democrática?

No le pido que influya en sus tribunales ni jueces, porque sería antidemocrático. Pero sí que evite que miembros de su gobierno y de su partido hagan afirmaciones y propuestas que no son antiespañolas, son antieuropeas. Y permítame un consejo: ahora que están a tiempo, revisen su legislación. Si el Tribunal de Schleswig-Holstein tiene razón, Alemania está menos preparada que España para afrontar un ataque contra su Constitución. Y no piensen que tal cosa no puede suceder allí. El peor error que podemos cometer (y la Historia nos lo demuestra) es subestimar a los nacionalistas.