Cartas desde Colombia: Let’s Make Israel Great Again

Por Carlos Arturo Calderón Muñoz.- El conde de Keyserling afirmaba que todo lo que se encuentra por debajo del mito hace parte de lo infrahumano. Por su naturaleza la fe tiene un poder de cohesión social que vence a las penurias materiales, la razón es una herramienta para procesar posibilidades. En el caos psíquico que tenemos en occidente hace ya varios miles de años, hemos creado una dicotomía en la que pensamos que esas esferas de la consciencia son antagonistas. Es muy difícil para nosotros el concebir que la fe y la razón pueden coordinarse perfectamente en la consecución de un objetivo; intoxicados por un exceso de racionalismo solemos creer que una persona con una fe poderosa no puede ser poseedora de un agudo intelecto. Preferimos creer que ese tipo de individuos llenos de fe son extremistas que se inmolan, beben sangre de cabra o fingen convulsiones cuando los golpean los poderes del pastor jedi.

En el libro del Génesis en el capítulo 15 entre los versículos 18 y 21, Yahvé le promete a Abraham y sus descendientes toda la tierra entre el río de Egipto (El Nilo) y el Éufrates. A eso se le conoce popularmente como el Gran Israel (Greater Israel). Lo cual es una mala traducción del hebreo pero me da igual. Ese territorio sería más o menos equivalente a los actuales territorios de Israel, Líbano, Siria, Jordán, Iraq, lo que queda de Palestina y partes de Turquía y Egipto. Algunos interpretan que esto también incluiría a toda la Península arábiga, es decir que habría que sumar a Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Yemen y Omán. Por supuesto esto sólo hace parte de la mitología de los hermanos mayores de la cristiandad, nadie creería que estos son los propósitos prácticos de la realidad judía.

Ya que me sacan el tema de los judíos, el deseo por restablecerse en sus tierras primigenias ha estado presente por milenios; lo cual me parece muy bien, todos merecen un espacio vital, pero de ahí a exterminar a los vecinos porque a estos no les llegó el telegrama enviado por Yahvé, que les pedía desalojar sus tierras natales para entregárselas a los elegidos, hay una distancia muy grande.

Theodor Herzl

Theodor Herzl

Es en el siglo XIX cuando el antiguo deseo toma la forma política del sionismo. En su Der Judenstaat, Theodor Herzl aboga por la creación de un estado judío; Herzl intervino ante el sultán de Turquía para que le cediera la Siria Otomana y también pretendía hacerle una parcela de veraneo a los suyos al sur de Bariloche, es decir, en la Patagonia de los hermanos argentinos y chilenos. Su gestión conllevó al apoyo del anglosajón Chamberlain, quien sentó las bases para que Inglaterra ayudara en la colonización del territorio de Palestina. A través de los ingleses y con el apoyo de la Sociedad de Naciones, se estableció en 1922 El Mandato Británico de Palestina, que entre otras cosas solicitaba que la corona inglesa debía asegurar la formación de un hogar nacional judío. Esto confirmaba el apoyo que ya le habían prometido los ingleses a los judíos en la declaración Balfour de 1917.

Con las típicas y bien conocidas políticas de inclusión social de los judíos, estos crearon en 1920 La Federación General de Trabajadores de la Tierra de Israel (Histadrut). Esta se encargó de que los inmigrantes al mandato británico fueran judíos, que todas las tierras que se comprarán fueran adquiridas sólo por judíos y que todo el comercio se hiciera exclusivamente entre judíos, aislando a los palestinos de los derechos sobre la tierra en que había nacido. En la década de los 20 emigraron unos cien mil judíos a Palestina y menos de 6.000 no judíos. Claramente no había discriminación racial en el ingreso a Palestina, eran cosas de Dios. El empoderamiento hebreo llevó a confrontaciones violentas con terrorismo incluido, cómo es propio en los semitas, moros y judíos. En 1937 la comisión Peel propuso partir el territorio para que palestinos y judíos tuvieran sus propias tierras, ambos grupos rechazaron la idea. Sin embargo, el que fuera el primer jefe de estado de Israel, David Ben-Gurión, afirmaba que esto era aceptable como un primer paso, porque después podrían expandirse, no como inmigrantes trabajadores, sino como un Estado legítimo y así fue.

Guerra de los Seis Días

Guerra de los Seis Días

La creación del Estado judío en 1948 no fue el fin del nacionalismo hebreo, por el contrario, fue la base para obtener la tierra prometida. En 1967, con la Guerra de los Seis Días, Israel se apoderó, acosta de Egipto, Jordania y Siria, de la Franja de Gaza, La Península del Sinaí, Cisjordanía y los Altos del Golán (¿Qué territorio fue el que prometió Yahvé?). Ya no eran sólo los palestinos los que sufrían los embates de Sion, con el poder de una nación soberana empezaron a derribar los obstáculos que representan otros países en la consecución de su tierra prometida. Las victorias de Israel sobre sus vecinos, no sólo en la Guerra de los Seis Días, sino también en la Guerra de Desgaste y la Guerra del Yom Kippur, dieron alas al sionismo más radical. El sionismo revisionista, que se englobaba dentro del movimiento por el Gran Israel, mutó en el Likud, partido de Benjamín Netanyahu.

El Likud llegó al poder por primera vez en 1977 y han llevado a cabo las horribles colonizaciones de los territorios ocupados. El apoyo anglosajón ha sido determinante en el ascenso de Israel desde el siglo XIX, sin embargo con el fin del siglo XX y lo que va corrido de este, el poder de Sion sobre Washington se hizo absoluto y el gigante americano ha estado cumpliendo con los planes de Israel a rajatabla desde ya hace varias décadas.

Oded Yinon

Oded Yinon

En 1982 Oded Yinon, funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, escribió un texto que tituló “Una Estrategia Perseverante de Dislocación del Mundo Árabe” vulgarmente conocido como el “Plan Yinon”. Este plan habla de como desestabilizar y balcanizar el vecindario musulmán para asegurar la supremacía de Israel. Las tácticas a emplear, según el texto, indican qué manos ajenas deben causar el caos y que Israel siempre debe verse como una víctima del islamismo; el plan contemplaba fomentar las pugnas entre cristianos y musulmanes en Egipto, descomponer el Líbano en 5 provincias y desintegrar Siria a través de sus diversos grupos étnicos y facciones tribales. A los estados arábigos se le someterá gracias a la debilidad de sus economías dependientes del apoyo de los gringos y occidentales ( la compra de petróleo). Ya que mencionamos a los estadounidenses, sería bueno hablar de la influencia de prominentes judíos que lograron alinear los esfuerzos bélicos norteamericanos con los objetivos milenarios de Judea.

Cuando el eminente judío Paul Wolfowitz ejerció como Subsecretario de la Defensa para la Política Militar (Under Secretary of Defense for Policy) se escribió el Defense Guidance Planning, en el que estuvieron involucrados prominentes judíos como Richard Perle y Albert Wohlstetter. Este documento, que fue parcialmente modificado por ser muy imperialista, afirmaba que Estados Unidos debía hacer todo lo que pudiera para impedir el auge de cualquier otra nación en la escena política, Estados Unidos podía intervenir arbitrariamente en cualquier nación para defender sus intereses y la cereza que adornaba el pastel: Estados Unidos reafirmaba su compromiso de mantener la seguridad y superioridad de Israel en el Medio Oriente.

Richard Perle no sólo colaboró en la creación de esta política estadounidense, en 1996 el señor Perle hizo un estudio con el Institute for Advanced Strategic and Political Studies llamado “Clean Break”. Este instituto es una organización israelí con sede en Washington. El informe entregado al entonces, como ahora, Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu, establecía que la única solución posible a los conflictos de Israel era que los árabes aceptaran la posición territorial de Israel. Como eso implica erradicar a todas las naciones de Oriente Medio no creo que los moros vayan a cooperar, pero bueno. El plan de expansión implicaba derribar a Saddam Husein para someter Iraq al dominio de una monarquía hachemí, que junto a Turquía y Jordania promovieran guerras subsidiarias que derribaran a Siria. Para lograr estos objetivos el plan “Clean Break” le sugería a Netanyahu que debía utilizar a los Estados Unidos.

La influencia de estos objetivos religioso-políticos sobre el Tío Sam fue más que evidente. Incluyendo al señor Richard, el plan fue hecho por 8 personas, varias de las cuales llegaron a tener importantes posiciones en el gobierno de George W Bush. Perle fue el Presidente (Chairman) del Consejo de Políticas de Defensa del Pentágono (DPBAC); Douglas Feith (quién prefiere la comida kosher en vez de la bandeja paisa) fue Subsecretario de la Defensa para la Política Militar (Como Wolfowitz), David Wurmser (otro fanático del kipá) fue Asistente Especial de John Bolton en la Subsecretaría de Control de Armas y Seguridad Internacional. James Colbert no ocupó puestos en el gobierno pero colaboró bastante desde JINSA (Jewish Institute for National Security), otro instituto de pensamiento hebreo localizado en Washington.

Estas políticas fueron ampliamente promovidas por los neoconservadores gringos (neocons). Estos lo hicieron bajo el PNAC (Project for a New American Century), organización fundada por el miembro de Skulls and Bones Robert Kagan y (¡O sorpresa!) el judío William Kristol en 1997. Los rasgos más determinantes de su doctrina fueron sintetizados en el texto “Rebuilding America’s Defenses” en este se reafirmaba que Estados Unidos debe asegurarse la superioridad de aire, mar, tierra, espacio y ciberespacio a nivel mundial. Para hacerlo debía crear una máquina de guerra capaz de proyectar fuerza de forma inmediata donde se requiriera, esta doctrina también le reservaba a Washington el derecho de cambiar regímenes si así lo consideraba y el régimen preferido por el PNAC para ser derribado era… Iraq.

George W. Bush y Dick Cheney

George W. Bush y Dick Cheney

En el PNAC no sólo estaba Paul Wolfowitz, quién fue Vicesecretario de la Defensa de George W. Bush, también estuvo Dick Cheney (Vicepresidente), Donald Rumsfeld (Secretario de la Defensa), Eliot Abrams (judío y Miembro del Consejo de Seguridad Nacional), Lewis Libby (Asesor de Cheney), el ya mencionado John Bolton y Jeb Bush (Hermano de George y gobernador de Florida).La política militar exterior de Bush estuvo plagada por judíos y goys al servicio de los intereses mágico-religiosos de Sion. Sin embargo, como bien lo dijeran los del PNAC, Las guerras a gran escala en Oriente Medio sólo podrían darse si un evento catastrófico golpeaba el suelo estadounidense, algo como un nuevo Pearl Harbor.

Pues Bush tomó el poder en 2001 y no sé qué habrá pasado ese año, porque en octubre ya le estaban rompiendo la madre a Afganistán y en 2003 se le metieron al rancho a Saddam. ¡Qué buena suerte tuvieron Israel y sus amigos en el gobierno gringo! justo fue que Bush tomara el mando y se armó el caos prometido por Yahvé ¡alabado sea!

El general retirado Weasley Clark reveló que después de los ataques de falsa bandera ocurridos en Nueva York y Washington el 11 de septiembre de 2001, en el alto mando del pentágono se hablaba de acabar con 7 naciones en los 5 años siguientes; estas eran Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán. Las ofensivas se llevarían a cabo como guerras abiertas o como operaciones de desestabilización con guerras subsidiarias; tanto Bush como el mulato de nombre angloárabe siguieron las órdenes contra estos países. Si la mayoría de los supuestos terroristas eran sauditas ¿por qué atacar a estas naciones? El jefe de estado de Egipto en esa época. Hosni Mubarak, alertó que atacar a Irak desestabilizaría toda la región.

Pues sí, después de la guerra contra el terror vino la primavera árabe, que ha convertido Oriente Medio y mucho del norte de África en un hervidero de fundamentalismo islámico que entre otras cosas le costaron el poder a Mubarak; el mismo general Clark a reconocido que fue su gobierno el que creó el Estado Islámico. El escenario perfecto para Israel, ejércitos inagotables de moros genocidas matándose entre sí, a sus enemigos laicos y a la Europa cristiana mientras que Jerusalén finge ser la víctima y la única esperanza de detener al ISIS (al mismo tiempo que los entrena y cura).

Los pueblos que están en la tierra prometida están muriendo ¿Y las petro-dictaduras sunitas de la península arábiga? a esos los están matando lentamente con todos los venenos que produce el dinero fácil. El rabino Abraham Shmulevich, fanático de una joda llamada hipersionismo, sabe muy bien para dónde va la cosa. Israel debe fomentar el caos entre los moros y dirigir ese odio contra Roma para que sea Jerusalén el faro espiritual del mundo, al tiempo se comprará a la élite árabe Viendo que las economías sunitas son de la típica cultura de riqueza fácil, como la que acabó con Venezuela, en donde se depende del petróleo para subsidiar lujos como Islas palmeras o autos de oro, a la vez que Israel se hace infraestructuras de producción cada vez mas sólidas, es obvio que cuando se corte el chorro de ingresos del petróleo, los países como Arabia Saudita afrontarán un caos social que les impedirá contener el avance israelita. Sin plata ya no van a poder pagarse mercenarios colombianos para que peleen por ellos.

Entre el 50% y el 60% del petróleo consumido en Estados Unidos se produce en el país.

Entre el 50% y el 60% del petróleo consumido en Estados Unidos se produce en el país.

Debe ser por eso que a pesar de que el fundamentalismo es mayoritariamente financiado por las petro-dictaduras al sureste de Israel nadie les hace frente. Y por nadie me refiero a los gringos. Algunos dirán que es por el petróleo, pero ese argumento se basa en la premisa de que el Tío Sam se muere por escasez de hidrocarburos. La verdad es que Estados Unidos es uno de los mayores productores de petróleo en el mundo, el tercero en 2014; entre el 50% y el 60% del petróleo consumido en Estados Unidos se produce en el país. Del petróleo importado un 65% proviene del hemisferio occidental, de hecho su mayor proveedor es Canadá, que le entrega 3.8 veces más petróleo que el segundo en la lista. El petróleo nunca ha sido un motivo para que Estados Unidos vaya a la guerra, intereses privados y de otra nación (Israel), son los que se benefician de esas guerras interminables en las que Estados Unidos siempre se lleva todas las pérdidas. Como Estados Unidos lleva lustros perdiendo, no es nada raro que se haya hecho con la Casa Blanca un tipo que les dijo a los estadounidenses que iban a ganar tanto que se cansarían de hacerlo.

Si su plan era ganar eternamente, ¿por qué un genio empresarial con la capacidad de pagarse los mejores analistas del mundo, sigue con las políticas que cualquier pelmazo con acceso a internet, como yo, sabría que nada tienen que ver con el beneficio de USA pero si con el de Israel? ¿no hay analistas en la Casa Blanca llenos de fervor patriótico que le digan a Trump que seguir con estas guerras sólo llevarían a la perdición a su país? ¿alguien como el General Flynn o Stephen Bannon?

Es verdad ¡ellos ya no están! ahora Trump sólo está rodeado por Goldman Sachs, Rothschilds, los del CFR, Jared Kushner y la princesa Ivanka, que desesperadamente quiere ser aceptada por la tribu. No importa que se haya casado con uno de ellos, no tiene la sangre de los elegidos (o eso parece).

El presidente de Siria, Bashar al Assad.

El presidente de Siria, Bashar al Assad.

Hay mucha gimnasia mental en este momento, muchos intentan justificar la agresión de Trump contra Siria, pero la verdad es que él nunca le mintió a nadie con esto. Toda su vida Trump ha apoyado a Israel y su causa, es amigo de Bibi, ha justificado sus crímenes contra los palestinos (los palestinos también son bastante malosos si me preguntan), los ha apoyado a en marchas, medios y eventos ¡los ama! No nos extrañemos de que pelee por Israel, él siempre dijo que lo haría. También dijo que haría a los Estados Unidos grandes de nuevo y estoy convencido de que realmente quiere hacerlo ese hombre ama a su gente, pero no se puede servir a Dios y al diablo, en algún momento tendrá que decantarse absolutamente por uno de los dos.

Janet Yellen

Janet Yellen

En los últimos días ha felicitado a la Reserva Federal por su gran trabajo y considera volver a nominar a Janet Yellen como cabeza de esa organización, lo que significa que el sistema de usura internacional se va a quedar cómo está. El arma por excelencia de la esclavitud moderna se queda; los nacionalistas están fuera, Trump está peleando con los movimientos libertarios y ahora, con esto, volvemos a la propaganda de guerra en la que usan niños para promover conflictos. Pocos días antes del supuesto ataque químico de Bashar al-Assad, 200 civiles murieron en Mosul por una ofensiva aérea de la aviación gringa. ¿Esos niños no necesitan que el mundo los vengue reventando con misiles bases aéreas en Pensacola?

Al-Assad está ganando la guerra, el Estado Islámico está casi muerto, el Secretario de Estado norteamericano ya había dicho que Bashar podía quedarse en el poder ¿Por qué usaría armas químicas sabiendo que esto sería su fin? Las investigaciones posteriores han demostrado que los ataques químicos de 2013 fueron hechos por los rebeldes, no por Bashar. Entonces, el presidente de la nación cristiana más poderosa del mundo está destruyendo bases militares con las que un musulmán blanco impide que las minorías cristianas de su país sean exterminadas (¿Qué carajo?).

De los judíos siempre he admirando que son incorruptibles; odio sus métodos, pero debe reconocerse que son incapaces de traicionar a Sion. A ellos no les importa matar, violar, mentir o hasta mezclarse con otras razas si con eso obtienen un beneficio mayor para su pueblo. Esos judíos que se oponen a los genocidas de Israel no son puros, son mestizos, generalmente cruzados con blancos, en los que la parte no judía de su sangre se impone y los obliga a enfrentarse con sus medio hermanos. Mientras nosotros seguimos de maricas acobardados, ellos llevan miles de años luchando por su tierra prometida; de seguir así no sólo se van a merecer su regalo divino, sino que nosotros nos mereceremos la esclavitud y el exterminio al que nos sometan.

Estatua de Don Pelayo en Covadonga

Estatua de Don Pelayo en Covadonga

No debemos depender de los anglosajones, como en el pasado debemos ser la salvación de occidente. Ayer España salvó a Europa del islam, hoy Hispania, la europea y la americana, deben honrar su historia y salvar al hemisferio del globalismo hebreo ¿parece de locos verdad? ¡Pues sí! como lo fue la resistencia contra Roma, la reconquista, la conquista de América o la victoria sobre Stalin en la guerra civil. Existen docenas de millones de descendientes puros de esos héroes y otros tantos millones de hijos mestizos, como el que esto escribe, con un potencial cercano. Hermanos americanos, españoles, dejen de usar los ojos de la carne, la respuesta no está en mesías anglosajones. La llave del renacer está en nosotros, en nuestra sangre. Seamos una vez más los locos desaliñados que logran sin dinero, pero con todo el corazón, la materialización de nuevas bellezas. Trump es orgulloso, auténtico y explosivo, en algún momento de descuido de sus captores puede recobrar sus fuerzas y retomar el rumbo con el que ilusionó el patriotismo identitario occidental, pero como están las cosas lo más posible es que la fría estadística se imponga y por efecto de los porcentajes de influencia extranjera sobre su administración, las promesas de campaña se terminen convirtiendo en un Let’s Make Israel Great Again.

*Desde San Bonifacio de Ibagué, Colombia

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