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Casi 2.000 empresas ya han salido de Cataluña este año, la mitad a Madrid

El Gobierno catalan de Quim Torra llegó con el objetivo de calmar al tejido empresarial catalán y convencerle de su vuelta. Sin embargo, tres meses después y casi agotados los cien días de gracia, la diáspora de empresas de la región hacia otros puntos de España parece que ha proseguido. Entre enero y junio de 2018 casi 2.000 empresas confirmaron su salida de Cataluña, 536 de ellas entre abril y junio. En la primera mitad del año se fueron 1.886 empresas de las que 1.066 se dirigieron a Madrid, es decir, más de la mitad, el 56%, según la estadística trimestral del Colegio de Registradores. Una hégira que simboliza que la economía catalana, pese a la aplicación del artículo 155 y la elección de un nuevo Gobierno, no ha vuelto a recuperar la tracción que tenía anteriormente.

El continuo goteo de compañías así lo atestiguan. De media, cada semana han confirmado su salida de Cataluña 73 empresas en la primera mitad del año, 41 de ellas a Madrid. Este indicador tiene en cuenta las sociedades que, tras pedir su salida de la región, oficializan en los tres meses siguientes su traslado de sede social. Contando las solicitudes de «mudanza» de sede social que se han producido desde el 1-O, el número supera ampliamente las 4.000 compañías. De hecho, si se añaden las confirmaciones del conjunto de 2017, el número asciende a 4.422 salidas de empresas. Todo ello escasamente en 18 meses.

La mayor parte de esta miríada de compañías confirmaron su traslado de sede en el cuarto trimestre del año pasado, ya que fue entonces cuando estalló la crisis independentista a raíz de la consulta ilegal de la Generalitat. De hecho, en el primer trimestre de 2018 confirmaron su salida 1.350 empresas, pero muchas de ellas ya pidieron trasladarse en el cuarto trimestre de 2017, en plena catarsis de la crisis independentista.

El dato de confirmación de traslado de sede social ofrece, además, el lugar al que se mudan las compañías. Madrid es la gran ganadora del «procés», seguida de las regiones colindantes y Andalucía. Según la estadística de los registradores, en los seis primeros meses del año, a Madrid le siguen Comunidad Valenciana con 102 empresas (un 9,8% del total), Aragón (151 compañías, un 8%), Andalucía (126, un 6,7% de todas ellas) y Baleares (102, un 5,4%). Si se toman los datos desde enero de 2017, se repite el ranking: a Madrid se han ido de Cataluña en 18 meses de «procés» la friolera de 2.523 empresas; a Valencia, 463; a Aragón, 345; a Andalucía, 291; y a Baleares, 236.

Al coger el saldo neto entre salidas y entradas, Cataluña es la comunidad que más tejido empresarial ha destruido.

Entre enero y junio, el saldo entre salidas y entradas es de -1.676 empresas, el peor de todas las regiones, a distancia de la siguiente comunidad, Castilla y León, que en este periodo arroja un saldo de 82 empresas menos. La que más empresas ha ganado frente a las que han salido es Madrid, con 1.083, seguida de Valencia (211) y Aragón (122).

Tomando solo el dato de llegadas, 210 empresas se han asentado en Cataluña en los últimos seis meses, frente a las 331 de Andalucía, las 404 de Comunidad Valenciana y las 1.735 que se han dirigido a Madrid.

Pese a todo, el ritmo de salida se ha relajado considerablemente. Solo en octubre pidieron trasladar su sede social 1.815 empresas y mil de ellas también cambiaron su sede fiscal. Desde pesos pesados del tejido empresarial catalán como Caixabank, Banco Sabadell, Gas Natural o Abertis hasta firmas emblemáticas como Idilia Foods -fabricante de Cola Cao-, la Bruixa D’Or o Codorníu.

Pero la huida de compañías está lejos de detenerse, pese a que la Generalitat ha mantenido contactos con muchas de las principales compañías para que vuelvan, «alguna del Ibex», según desveló en una entrevista a Efe la semana pasada la consejera de Empresa Àngels Chacón.

Fuentes empresariales rechazan que estos esfuerzos se traduzcan en un retorno de las compañías, ante el escenario de confrontación dibujado por la Generalitat de Quim Torra. El consejero delegado de Caixabank, Gonzalo Gortázar, ya apuntó en la presentación de resultados del primer trimestre que el cambio de sede a Valencia era definitivo. Algo parecido señaló el presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu, en un encuentro previo a la junta de accionistas de abril, cuando señaló que la entidad «ha salido fortalecida» por su traslado a Alicante y que no prevé «un cambio de vuelta». Opiniones que el nuevo Gobierno de Torra no ha logrado alterar: máxime cuando ambos bancos también trasladaron su sede fiscal.

Frenazo económico

Así, la incertidumbre no ha desaparecido y las empresas no solo se resisten a volver sino que aumenta el número de firmas que salen de la región, pese a la aplicación del artículo 155 y la elección de un nuevo Gobierno catalán. A ello se le suma que la comunidad, no ha vuelto a recuperar la tracción que tenía anteriormente. Pese al impacto del 1-O, la desaceleración económica ha llegado más tarde a Cataluña por el buen tono de las exportaciones el año pasado, que compensó el desplome del consumo en la comunidad en el cuarto trimestre de 2017.

«Aunque parece atenuarse la tensión política en Cataluña, permanecen los efectos sobre la actividad, con una desaceleración que, aunque se inició algo más tarde lo esperado (por el repunte de las exportaciones en el cuarto trimestre de 2017), se observa ya en el turismo, el consumo, la inversión o el mercado laboral», asevera el servicio de estudios de BBVA en sus últimas previsiones regionales.

La afiliación ya creció ligeramente menos que en el conjunto de España (un 2,61% en la región frente al 2,99% en todo el país). La inversión en bienes de equipo se redujo un 0,2% desde el cuarto trimestre de 2017 al primero de 2018, mientras que en el conjunto de España subió un 5,3% en el mismo periodo. El 1-O también se ha dejado sentir en el turismo, ya que las pernoctaciones en España se han reducido un 2,8% desde octubre a junio mientras que en el conjunto de España han crecido un 0,2%.

Consumo a la baja

El consumo es otro de los factores que adolece el impacto del 1-O: las ventas minoristas aumentaron un 1% en España y cayeron un 0,6% en la región de octubre de 2017 a junio de 2018 . Incluso en pleno «boom» del ladrillo, la compraventa de viviendas hasta junio aumentó un 1,8% en España frente a un año antes pero cayó un 1,5% solo en Cataluña.

Este año, el impacto se notará con mayor claridad en el PIB, apuntan los organismos económicos, sobre todo desde el primer trimestre. La propia Autoridad Fiscal estima que en Cataluña el avance interanual del PIB en el segundo trimestre fue del 2,5%, inferior en dos décimas al del conjunto de España.

BBVA Research prevé que la región crezca por debajo de la media española este año. Si la entidad contempla que el PIB crecerá este año un 2,9% -dos décimas más que el Gobierno-, para Cataluña estima un 2,6%, la segunda tasa más baja entre las comunidades tras Castilla y León (un 2,5%).

A ello se le suma que la constitución de empresas ha bajado un 11% en el último año de junio de 2017 a junio de 2018, un recorte mayor al del conjunto de España, del 2,5%, de acuerdo a los datos del INE. Cataluña ha pasado de ser locomotora de la recuperación económica de España a vagón de cola.

(ABC)