Cataluña llevará al Congreso la despenalización de la eutanasia

El Parlament llevará al Congreso de los Diputados una propuesta de ley para despenalizar la eutanasia. Todos los grupos de la Cámara, excepto PP y Ciutadans apoyaron el primer punto de una moción de Catalunya Sí Que Es Pot (CSQP) para proponer al Congreso una modificación del Código Penal a través de una propuesta de ley que se está tramitando en el Parlament y que cuenta con el apoyo de la mayoría del hemiciclo catalán. Esta propuesta para despenalizar la eutanasia se suma a otra más amplia que Unidos Podemos ya presentó en el Congreso.

“¿Qué es para cada uno la muerte digna?”, cuestionaba ayer la diputada de CSQP, Marta Ribas, durante la presentación de su moción. El debate sobre el derecho a morir dignamente entró ayer en el Parlament para reivindicar, entre otras cosas, que se modifique el Código Penal y deje de ser delito la eutanasia y el suicidio médicamente asistido. Según el Comité de Bioética de Cataluña, la eutanasia es la acción que, realizada por otras personas y a petición expresa y reiterada de un paciente que tiene un sufrimiento físico o psíquico a causa de una enfermedad incurable, causa la muerte de forma rápida, eficaz e indolora. El suicidio asistido es la acción de una persona que padece una enfermedad irreversible para acabar su vida y cuenta con la ayuda de alguien que le proporciona conocimientos y medios para hacerlo.

Un observatorio sobre la muerte

En lo que sí se pusieron de acuerdo de forma unánime los grupos parlamentarios fue en el resto de la moción, todas cuestiones mucho menos controvertidas y de carácter estrictamente sanitario. El Parlament instó a crear un Observatorio de la muerte, para recabar datos e información sobre el lugar y las circunstacias de los fallecimientos en Cataluña. “Uno de los problemas que nos expuso DMD es que no hay datos o hay datos muy sesgados de cómo muere la gente en el territorio. Lo que hay es lo que viene en el acta de defunción pero no sabemos si han recibido cuidados paliativos, si han fallecido donde querían… elementos más subjetivos pero vinculados al derecho a morir dignamente”, justificó Ribas ayer.

El texto aprobado ayer también exige la universalización de los cuidados paliativos, un servicio que, según los resultados del Plan de Salud 2011-2015, tiene una cobertura del 100%. Con todo, el Govern tendrá que presentar en cuatro meses una radiografía de la penetración de estas unidades para ver si la accesibilidad es total, como sostiene el Plan de Salud. 

Además, la Cámara instó al Gobierno Catalán a “promover el documento de voluntades anticipadas (DVA)” con campañas en medios de comunicación y difusión de videos y trípticos en los centros sanitarios. Según el Comité de Bioética de Cataluña, “la voluntad anticipada no puede obligar a actuaciones contrarias a la ley, pero sí obliga a respetar la no instauración de algunos tratamientos o a pararlos si están iniciados”.

El Parlament también aprobó dar su “pleno apoyo” a que se facilite una muerte digna a toda persona que, en situación de sufrimiento insoportable y en plena posesión de sus facultades para decidir, expresa su deseo de morir y solicita ayuda para hacerlo. “Queremos que cada uno pueda decidir sobre su propia muerte. No es un lujo, es un derecho”, advirtió Ribas.

Por su parte, PP y Ciutadans defendieron el derecho a morir dignamente a través de la mejora de recursos y tratamientos paliativos y del acompañamiento médico adecuado, pero no por medio de la eutanasia y el suicidio asistido.

Una decisión “humana”

“La libertad del ser humano dura hasta el final de la vida”, señaló Isabel Alonso, presidenta de la Asociación Dret a Morir Dignament (DMD), promotora de la moción. Alonso estuvo presente en la grada de invitados junto a otros colaboradores de DMD, como el médico Marcos Ariel Hourmann, el primer facultativo condenado por eutanasia en España.

En 2005, el cirujano inyectó una sustancia letal a una anciana de 85 años con una enfermedad incurable después de que ella misma y su familia se lo pidiesen expresamente. Aunque los familiares no lo denunciaron e incluso lo exculparon, la Fiscalía se personó como acusación y fue condenado a un año de cárcel. “No me planteé ningún tipo de barrera legal que no me permitiera ayudar a esa paciente. A nivel humano creí que era lo que debía hacer y lo hice. No analicé las consecuencias y tampoco me imaginé que serían de este calibre”, apunta el facultativo. Reconoce, no obstante, que ha tenido que pagar un precio muy alto por su decisión. “Sería hipócrita decir que no me arrepiento. No del hecho en sí, porque nunca me arrepentiría del hecho humano que pasó, pero sí de las consecuencias porque fueron una destrucción para mí y mi familia. Pero a nivel humano y médico, hice lo que tenía que hacer”, sostiene.

La eutanasia es legal en Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Canadá. El suicidio medicamente asistido está regulado, además de en estos países, en Suiza y algunos estados de EEUU. 

“Aquí tenemos algunos derechos, que a veces no conocemos, para morir mejor. Pero nos faltan estos dos derechos fundamentales: la eutanasia y el suicidio medicamente asistido”, apostilla Alonso. En España está permitida la sedación profunda, que es la administración de fármacos para conseguir el alivio, imposible de obtener con otras medidas, de un sufrimiento físico o psicológico, mediante la disminución suficientemente profunda y previsiblemente irreversible de la conciencia en un paciente cuya muerte está próxima. También se realiza la llamada limitación del esfuerzo terapéutico, que supone aceptar que una enfermedad es irreversible y la conveniencia de abandonar los tratamientos que tengan por finalidad alargar la vida. Y además está contemplada la retirada del apoyo vital, que implica no comenzar o retirar tratamientos como la ventilación mecánica, la reanimación cardiopulmonar o la nutrición artificial, entre otros, cuando se produce una complicación aguada al final de una enfermedad incurable.

Glosario de conceptos

Según el Comité de Bioética de Cataluña, las definiciones a los conceptos que giran en torno al derecho a morir dignamente, son los siguientes:

Eutanasia: acción que, realizada por otras personas y a petición expresa y reiterada de un paciente que tiene un sufrimiento físico o psíquico a causa de una enfermedad incurable, causa la muerte de forma rápida, eficaz e indolora.

Suicidio médicamente asistido: acción de una persona que padece una enfermedad irreversible para acabar su vida y cuenta con la ayuda de algún facultativo que le proporciona conocimientos y medios para hacerlo.

Sedación terminal: administración de fármacos para conseguir el alivio, imposible de obtener con otras medidas, de un sufrimiento físico o psicológico, mediante la disminución suficientemente profunda y previsiblemente irreversible de la conciencia en un paciente cuya muerte está próxima.

Limitación del esfuerzo terapéutico: supone aceptar que una enfermedad es irreversible y la conveniencia de abandonar los tratamientos que tengan por finalidad alargar la vida.

Retirada del apoyo vital: implica no comenzar o retirar tratamientos como la ventilación mecánica, la reanimación cardiopulmonar o la nutrición artificial, entre otros, cuando se produce una complicación aguada al final de una enfermedad incurable.

Cuidados paliativos: cuidados activos totales destinados a enfermos con procesos avanzados e incurables, y a sus familiares, con atención especial al confort y a la calidad de vida.

Con la moción aceptada ayer el la Cámara catalana, el Parlament tendrá que tramitar ahora la propuesta de ley que pide la modificación del punto 4 del artículo 143 del Código Penal, el que penaliza la eutanasia. La propuesta ya ha entrado al hemiciclo y espera fecha para su debate en el pleno, donde previsiblemente se aceptará porque cuenta con el apoyo de todos los grupos excepto PP y Ciutadans.

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