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Catalunya y el riesgo del mal crónico

En Catalunya llevamos años en los que la política y la realidad discurren en paralelo. Basta con escuchar el relato de los partidos, subpartidos y divisiones que conforman el Govern. Y en el otro lado, los aspavientos, llamamientos a la movilización y acusaciones de felonía que agitan el PPCiudadanos Vox. Mientrastanto, la economía sigue su camino. Y con un crecimiento aún considerable, por encima del 2%, aunque con tendencia  la desaceleración como sucede a escala global.

Para algunos empresarios, el otoño del 2017, con el referéndum del 1-O, las manifestaciones y las cargas policiales queda lejano. Al menos por ahora. En un encuentro esta semana con directivos de la Cámara de Comercio Alemana para España eso quedó patente. «Solo podía haber riesgo de inseguridad jurídica en el caso de una independencia real. Y eso se calibró como un riesgo cero», afirmaron algunos de los asistentes. Y, en la actualidad, tampoco se entrevén esas contingencias.  

Por eso no hubo huída de compañías extranjeras, aunque sí de cientos, de miles de sedes sociales de empresas autóctonas, lo cual no deja de ser soprendente. Tampoco se dejaron de realizar inversiones industriales programadas de antemano, aseguran. «Uno no se lleva de aquí una fábrica de un día para otro», afirmaba uno de los participantes. Alemania es el cuarto inversor en España con, además, un total de 1.879 compañías con presencia en el país, de las que el 45% están en Catalunya.

Si algo valoran las empresas es la estabilidad política y económica, así como la seguridad jurídica y, por ahora, no se ven como riesgos insalvables en España o en Catalunya por la fragmentación parlamentaria. De hecho en el conjunto de la Unión Europea (UE) hay en la actualidad al menos nueve gobiernos que están en minoría. Y nadie se rasga las vestiduras.

De todas formas, la imagen que transmite la situación política en Catalunya y en España resta puntos frente a otros destinos que los potenciales inversores perciben como más estables. Al final, una zona geográfica no es solo como en realidad es si no como es percibida. Y el sainete político que se vive a diario, protagonizado por unos y otros, poco ayuda a ganarse una buena reputación

Lo que más preocupa a los empresarios consultados es el riesgo de que la situación se cronifique. Es decir, que la política entre en un callejón sin salida, como en el que parece que está en la actualidad, pero de forma perpetua. Como en Italia, que ya está en recesión

Con un exceso de crispación como el que no dudan en avivar el triunvirato de la derecha o el ala más radical del independentismo poco se saldrá del embrollo. Y si del mal transitorio pasamos al crónico sí que perderemos incluso aquellas inversiones que ni siquiera  en los momentos de más tensión dieron la espalda a Catalunya o a España.