Inicio Actualidad César Combina: ‘El proyecto de Pedro Castillo nace desde la criminalidad’

César Combina: ‘El proyecto de Pedro Castillo nace desde la criminalidad’

César Combina es uno de los más enérgicos opositores al Gobierno de Pedro Castillo y el partido marxista Perú Libre, grupo al que considera una “organización criminal”, tesis que no solo comparte el excongresista, sino también la Fiscalía Supraprovincial para casos de corrupción de funcionarios, que sostiene que Vladimir Cerrón, fundador del partido, era “líder de una organización criminal que traficaba con licencias de conducir y con contratos de personal” con el propósito de recaudar dinero a partir de la comisión de delitos contra la administración pública.

La firme oposición de Combina le ha valido en retorno una letanía de falsas denuncias y amenazas de muerte. Eso último lo obligó a abandonar el Perú a finales de julio de este año y asilarse en España. Tras poner a su familia a salvo, regresó a Lima para continuar con su lucha política, animando a los colectivos ciudadanos a unirse en un solo frente contra la camarilla comunista que ocupa el Poder Ejecutivo, así como a los parlamentarios de la oposición a presentar una moción de vacancia para retirar del cargo a Castillo, que, en solo cien días de haber jurado la presidencia, ha provocado una crisis social, política y económica con sus discursos ambivalentes y populistas.

La Gaceta de la Iberoesfera conversó con César Combina en el marco de los primeros cien días de gobierno de Pedro Castillo, un líder sindical que llegó a Palacio de Gobierno de la mano del partido marxista Perú Libre y los votos de millones de peruanos que prefirieron al socio de Evo Morales y Nicolás Maduro antes que a la candidata Keiko Fujimori, en medio de las Elecciones Generales más polarizadas de la historia reciente del país andino.

Usted debió abandonar el Perú y asilarse en España junto a su esposa e hijo ante las amenazas y persecución judicial que empezó a sufrir con el empoderamiento político de Perú Libre. ¿Se arrepiente de haber sido tan confrontacional con el partido oficialista?

Dejar tu patria por buscar protección es realmente muy difícil. En mi caso, vengo de siete años luchando contra esta organización criminal, y lo hecho siempre bajo amenazas, bajo los ataques de la mafia. Sin embargo, mi vida cambió hace un año porque pasé a tener familia, a tener un hijo, a tener esposa.

Tuvieron que sufrir muchas cosas que no se lo deseo a nadie, como maltratos, llamadas amenazadoras, visitas inoportunas, además del acoso en redes sociales y desde la Fiscalía, desde donde se me acusó de hacer proselitismo político teniendo un cargo público.

Todo esto me obligó a abandonar el Perú y asilarme en España, pero creo que cumplí mi principal objetivo, que era poner a buen recaudo a mi familia. Ahora puedo dedicarme de lleno a luchar contra esta mafia sabiendo que ellos están a salvo.

No me arrepiento ni haber empezado esta lucha hace siete años ni de continuarla hasta el momento, pues lo hago para dejarle un país libre a mi hijo, que se sienta orgulloso de que su padre no volteó la mirada ni dio un paso al costado ni fue cómplice de esta mafia.

¿Las amenazas que recibió tanto usted como su familia fueron de muerte?

Así es. Y esas amenazas empeoraron en el inicio de la segunda vuelta, cuando salí a denunciar y exponer qué era en verdad Perú Libre y su fundador, Vladimir Cerrón. Y mientras iba haciendo pública esta información, las amenazas se tornaron más fuertes. Llegaron a ser diarias cuando terminó el proceso electoral.

Ahí es donde tomé la decisión de hacer llegar mi denuncia al exministro Elice [Interior] y a la entonces presidenta del Congreso Mirtha Vásquez [hoy jefa de Gabinete de Castillo], quienes me dieron su apoyo y confirmaron que las llamadas y mensajes que se me enviaban incluso venían desde la prisión.

Lamentablemente, el gobierno saliente solo se pudo comprometer a darme seguridad hasta el 26 de julio, fecha en que terminaba mi cargo como congresista, y me indicaron que posterior a ello tenía que pedir garantías al nuevo gobierno, que claramente iba a ser de Perú Libre, y que obviamente no me iba a dar ninguna garantía.

¿Y usted ha vuelto al Perú porque ha conseguido las garantías para su vida y la de su familia, o simplemente se ha arriesgado?

Me he arriesgado a volver. Este gobierno tomado por una organización criminal no presta ningún tipo de garantías para un demócrata. No es que mi visión del gobierno haya cambiado, sigo creyendo que la organización criminal puede atentar contra mi o contra cualquier otro opositor en cualquier momento.

Sin embargo, es momento para dar la lucha; todavía no han tomado el Estado en su totalidad, y la triste experiencia de Cuba y Venezuela nos indica que es mejor combatir a los comunistas al inicio que cuando ya están bien cómodos con las instituciones tomadas. Es una apuesta personal que estoy haciendo. Sé que trae riesgos, pero los voy a asumir con mucho gusto porque sé que el país está primero que los temas personales.

En su columna de Correo usted afirma que los primeros cien días de Castillo son de mentiras, y que sus votantes están decepcionados por ver a un sujeto incapaz de gobernar. ¿Qué otros adjetivos podrían usarse para calificar a este gobierno que se ha desgastado en menos de cuatro meses?

Podríamos resumir los cien días de mentiras de Castillo con la palabra traición. Pedro Castillo ha traicionado a la gente más humilde que confió por desinformación en alguien que decía ser otra cosa; él decía ser un profesor provinciano y sencillo, un campesino, alguien que quería reivindicar a las clases olvidadas del Perú.

Resultó ser todo lo contrario: es miembro de una organización criminal, un hombre que defiende ideas radicales y llega a la presidencia a hacer fortuna propia, es decir, a tomar las arcas del Estado para uso individual.

Castillo ha traicionado a sus electores que votaron por esperanza, que votaron por el Plan Bicentenario, plan que se presentó en Lima y en Arequipa para la segunda vuelta. Ha traicionado a incluso a sus electores más radicales que todavía creen en una Asamblea Constituyente, pero en estos primeros cien días Castillo no se ha atrevido a presentar un proyecto de ley para la convocatoria a una.

Lo quiere hacer todo por lo bajo, y eso muestra que es una persona sin escrúpulos. No tiene escrúpulos para engañar. Creo que los próximos días serán peores, van agravar la situación del Perú, que afecta tanto a los que votaron por él como a los que no.

¿Usted cree que el partido oficialista se ha dividido en un ala a favor de Castillo y otra obediente a Cerrón? ¿O solo es una distracción para la opinión pública?

Es una estrategia para las cámaras al cien por ciento. Son tan honestos los dirigentes de Perú Libre, honestos entre comillas, que, en el punto cuatro del último comunicado del Comité Ejecutivo Nacional firmado por Cerrón, ponen que la división entre Perú Libre y el sector magisterial es solo de reordenamiento estratégico.

Los marxistas leninistas saben y tienen muy claro que ellos deben separarse en algunos momentos estratégicamente para cumplir sus objetivos, a diferencia de otros grupos. Cuando el centro o la derecha se dividen, usualmente no se vuelven a reunir o tienen problemas para conciliar algunos temas.

Bellido puede despotricar de la primera ministra y el presidente y al día siguiente aparecer con Francke [ministro de Economía] negociando los presupuestos para obras en el Cuzco. Inclusive los ministros de Estado reconocen que son fusibles, que están ahí para recibir las balas políticas que debería recibir Castillo. Ellos saben cuál es su rol. Esta es una estrategia del marxismo leninismo, y Perú Libre y Pedro Castillo la siguen como manual.

¿Cree usted que esta falta de entendimiento de como funciona un partido como Perú Libre hace que la oposición, tanto en el Congreso como en la sociedad civil, no puedan tener una lectura clara de a quien tienen de adversario?

El centro y la centro derecha no comprenden hasta el día de hoy qué es y como funciona Perú Libre. Muchos lo siguen considerando un partido político. Quienes hacemos oposición a esta organización desde su provincia natal, Junín, venimos advirtiendo que este grupo de personas que se denominan Perú Libre dejó de ser en 2010 un partido político y se convirtió en una organización criminal.

De hecho, esta tesis ya ha sido aceptada por el Ministerio Público. Son tres fiscalías, la de lavado de activos, la del crimen organizado y la de corrupción de funcionarios que están solicitando la categorización de Perú Libre como organización criminal.

Si la Fiscalía ya tiene esta lectura, no entiendo como todavía la oposición vea a Perú Libre como un partido político. Las reglas de los partidos políticos son muy diferentes a las reglas de los delincuentes. Los delincuentes tienen la regla del más fuerte, el que mata primero es el que tiene más fuerza. En los partidos políticos, y en el orden democrático, la regla es del diálogo, la convivencia, en la que prima el interés común.

En cambio, en Perú Libre prima el interés individual, no prima ni la verdad, ni la libertad ni ningún valor democrático. La concepción de Perú Libre como organización criminal es importante para que la oposición, la ciudadanía y el periodismo entiendan lo peligroso que es el enemigo al que nos estamos enfrentando.

La oposición sigue temiendo a la palabra vacancia. Son muy pocos los líderes que se animan a promoverla y discutirla. ¿Temen ser juzgados como golpistas?

La oposición no es golpista, tampoco obstruccionista. Este Congreso ha sido bastante generoso con el Gobierno de la organización criminal. Y esta generosidad ha sido traicionada por Castillo, y mientras la oposición se calla o considera un tabú hablar de la vacancia, Castillo y sus aliados si hablan de convocar una Asamblea Constituyente o de disolver el Congreso.

Lo que yo creo es que algunos grupos parlamentarios están viviendo una especie de Síndrome de Estocolmo: ven a su captor como alguien no tan malo porque les otorga algunos pequeños gestos o alcances. Por ejemplo, no les ha presentado una cuestión de confianza, que si es denegada dos veces puede llevar a la disolución de la cámara; no ha designado a Cerrón en un puesto importante, ha retirado del cargo a ministros cuestionados como Bellido [imputado por apología al terrorismo y lavado de dinero] o Barranzuela.

Pero esos gestos son solo migajas. La oposición debe entender que el verdadero peligro es Pedro Castillo, y la única forma de sacarlo del cargo es con la vacancia presidencial. La mejor forma de abrir los ojos a la oposición es que la ciudadanía exija a sus representantes que los escuchen, que escuchen un clamor que no solo es político, es sobre todo legal. Queremos que se apoye a la justicia peruana y que el Congreso respalde la ley y no a delincuentes.

¿Cuál es su lectura sobre la constante injerencia de parte de Evo Morales en los asuntos internos del Perú? ¿No era Castillo un defensor de la soberanía nacional y contrario a la injerencia extranjera?

Pedro Castillo no cree en la soberanía nacional, solamente la usa para el discurso, pero permite que Nicaragua, Cuba, Venezuela y Bolivia hagan lo que quieran como parte de su proyección política en el Perú.

La visión que tiene Evo Morales es traspasar su modelo de narcoestado al Perú y beneficiarse de la producción barata y sin control de la hoja de coca que se siembra en el Vraem y en la selva de Sandia para sostener la industrialización de la cocaína en el valle de Chaparé en Bolivia.

Nos hemos convertido en una pieza importante del narcotráfico, la red criminal más grande y peligrosa del mundo. Esto debería preocuparnos a los peruanos, porque Morales es parte de esta red y es uno los grandes lideres del narcotráfico global.

Coméntenos sobre la iniciativa “Pro Perú” que presentó en la ciudad de Arequipa. ¿Qué objetivo tiene?

Pro Perú es una plataforma amplia de unidad nacional, y tiene como objetivo unir a los colectivos ciudadanos y frentes que se oponen a la organización criminal Perú Libre. Nos unen los valores de defensa del Estado derecho, la Constitución y nuestras leyes; el rechazo a cualquier ideología de odio y de violencia, la defensa irrestricta de la democracia y la libertad, la defensa y la promoción del espíritu emprendedor del Perú.

Nos marca un derrotero para luchar contra una organización criminal que quiere destruir la economía y las instituciones. Estamos haciendo un gran dialogo para que todos los que están en la oposición puedan estar alineados en la lucha política y legal para que nuestra voz sea escuchada y recuperar nuestra patria.

¿Por qué la vacancia es el único camino? ¿Cuáles serían las causales para vacarlo?

Pedro Castillo es muy peligroso para el Perú, para el futuro de nuestras futuras generaciones. El proyecto político de Pedro Castillo nace desde la criminalidad y busca instalar una dictadura para mantener una criminalidad organizada desde el Estado. Esto no es beneficioso para nadie, ni para la izquierda, ni para el centro o la derecha.

No puede haber ciudadano demócrata que pueda aceptar convivir con organizaciones criminales, respaldarlas o buscar limpiarles la cara. El daño que está haciendo Pedro Castillo en estos cien días nos hace retrocede casi diez años, no podemos permitir que la voluntad de uno destruya el bien común. Hablar de gobernabilidad o de apoyar al gobierno a esta altura resulta una traición al Perú.

Existen tres causales para vacar a Castillo: el financiamiento ilícito de su campaña a través de la organización criminal Perú Libre, la obstrucción a la justicia con la fuga de “Los Dinámicos del Centro” y el tráfico de influencias en las Fuerzas Armadas. Las causales están expuestas, solo falta la voluntad y la valentía de llevarla adelante.


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