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Chanel queda tercera y el público le otorga la victoria a Ucrania

España consigue el bronce en una gala rendida sentimentalmente a Ucrania, que ganó gracias al televoto

Oskar Belategui

Al final, Eurovisión también se rige por la geopolítica.
Ucrania venció en Turín gracias al voto de los espectadores en una emocionante final en la que, por una vez, España estuvo todo el tiempo en el podio de los ganadores. Kalush Orchestra dio un vuelco al resultado final gracias al televoto, Reino Unido quedó segunda y nuestra Chanel consiguió el
mejor resultado para España en muchos años. San Marino, Malta, Suecia, Portugal, Armenia, Irlanda, Australia y Macedonia del Norte nos dieron 12 puntos. Es el mejor resultado desde el segundo puesto de Anabel Conde en 1995.

Con su letra demencial en spanglish, '
SloMo', que anima a estar 'ready pa' romper cadera' y conquistar a un 'sugar daddy', cautivó con su ritmo reguetonero.
Chanel, habanera que a los cuatro años vino a Olesa de Montserrat, curtida en algunos de los musicales más taquilleros de nuestro país y fogueada como actriz en series, bailó a la perfección enfundada en un espectacular
traje de inspiración torera salpicado de 50.000 cristales Swarovski diseñado por Palomo Spain. Entre tanta balada, la hispanocubana trajo marcha a golpe de cadera; en el fondo, Europa asocia a España con la juerga y la sensualidad. Dio espectáculo y puso patas arriba el pabellón de la ciudad piamontesa. O los fans españoles eran los más ruidosos o fue la actuación más aplaudida de la noche.

Queda enterrada la polémica por su elección, cuando las favoritas en el
Benidorm Fest eran Rigoberta Bandini y Tanxugueiras. España esperaba anhelante un 'chanelazo' que se rozó con los dedos. Hace
más de medio siglo que España no gana Eurovisión: en 1968 lo logró Massiel con 'La La La' y al año siguiente Salomé con 'Vivo cantando'.

Ucrania era favorita antes de la invasión rusa.
Kalush Orchestra y su 'Stefania' funde ritmos tradicionales y electrónica, folclore y rap. Un pegadizo estribillo en un tema convertido ya en himno de la resistencia, una mezcla de armonías vocales y flautas tradicionales con 'beats' electrónicos, que apela a la melancolía en roce con un sofocante rap. Como asegura el líder del grupo, el rapero Oleg Psiuk, una canción dedicada a su madre se ha convertido en una canción sobre la patria. La pregunta del millón es cómo hará Ucrania el año próximo para
organizar Eurovisión.

El presidente ucranio felicitó en las redes sociales a sus compatriotas por la victoria. «Nuestro coraje impresiona al mundo, nuestra música conquista Europa. ¡El año que viene Ucrania será la sede de Eurovisión! Por tercera vez en su historia. Y creo, no el último. Haremos todo lo posible para recibir algún día a los participantes e invitados de Eurovisión en Mariupol ucraniano. ¡Libres, pacíficos, reconstruidos! Estoy seguro de que nuestro acorde victorioso en la batalla con el enemigo no está lejos», prometió Zelenski.

Por su parte, Sam Ryder ya desataba la locura durante los ensayos en Turín. Las esperanzas de los británicos estaban depositadas en este cantante que se hizo muy popular durante el confinamiento por sus versiones de clásicos que colgaba en Tik-Tok. 'Space Man', remite, por supuesto a David Bowie, y cuenta los desvelos de un astronauta intrigado por los agujeros negros, que añora la Tierra. La voz en falsete, el melenón rubio y los arreglos, incluido un solo de guitarra, huelen a los años 70. La BBC ya estaba cansada de llevar siete años quedando entre los cinco últimos clasificados, con un sangrante 'zero points' en 2021.

Charanga moldava

Tras la actuación (grabada a tenor de sus cambios de vestuario) de la anfitriona Laura Pausini interpretando un popurrí de sus grandes éxitos, Eurovisión arrancó con el electro pop contagioso del trío checo We Are Domi. Era el primero de los 25 países que luchaban por el micrófono de cristal en un espectacular escenario con millones de focos, pirotecnia, agua y fuego. Hasta por televisión había tanta luz que hacía daño a los ojos.

La cosa iba entre balada y horterada, entre alboroto y relax. La sueca Cornelia Jakobs con 'Hold me closer' sonaba también entre las favoritas. Una voz rota para una tópica balada, peligrosamente parecido a 'Swallow', el temazo que Lady Gaga y Bradley Cooper cantaban en 'Ha nacido una estrella' y que ganó el Oscar.

La performance de Serbia, con la cantante Ara Duric lavándose las manos y reivindicando la vida saludable, las tres cantantes country islandesas y la charanga moldava fueron algunos de los peculiares hits de una gala que no resultó tan excéntrica como en otras ocasiones. Eurovisión 2022 servirá para dos cosas: mostrar la unidad europea frente a la invasión de Putin, aunque sea a golpe de SMS, y anunciar el nacimiento de una estrella llamada Chanel.

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