Ciertas bacterias vaginales pueden estar relacionadas con un mayor riesgo de clamidia

Publicado 26/09/2017 7:44:36CET

MADRID, 26 Sep. (EUROPA PRESS) –

La presencia de tipos específicos de bacterias vaginales puede estar asociada con un mayor riesgo de infección por clamidia, según ha detectado un equipo de investigadores de un pequeño estudio publicado en la edición digital en ‘Sexually Transmitted Infections’.

‘Chlamydia trachomatis’ es la infección de transmisión sexual (ETS) más común en los países industrializados. Por lo general, no causa síntomas, pero puede aumentar el riesgo de infección por virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y provocar complicaciones a largo plazo en las mujeres, como la enfermedad inflamatoria pélvica, el embarazo ectópico y la infertilidad.

Se cree que una serie de microbios (microbiota) que se encuentran naturalmente en la vagina ayudan a proteger contra las infecciones, pero su función exacta sigue siendo incierta. Estudios anteriores han demostrado que la microbiota vaginal de las mujeres infectadas con clamidia está falta de las especies de ‘Lactobacillus’, un grupo de bacterias que viven inofensivamente en los tractos urinario, digestivo y genital.

Así que un equipo de investigadores del Departmento de Microbiología Médica y Control de Infecciones del Centro Médico Universitario VU, en Ámsterdam, Países Bajos, se propuso comparar la composición y la estructura de la microbiota vaginal antes de la infección por clamidia en las mujeres que posteriormente adquirieron la infección y en las mujeres que no la tuvieran.

HALLAN LA POSIBLE INFLUENCIA DE UNA CEPA BACTERIANA

El estudio incluyó a 122 mujeres sanas de edades comprendidas entre los 16 y los 29 años que asistieron a un consultorio de ETS en Holanda. Se recogieron muestras de frotis vaginal en su primera visita cuando todas las mujeres aún estaban libres de infección y se emplearon para desentrañar la estructura y composición de la microbiota vaginal. Un año después, estas mujeres fueron sometidas a pruebas de clamidia nuevamente, con 61 de ellas que dieron positivo.

Se registró la información sociodemográfica y la conducta de riesgo sexual y se compararon los casos con los controles según la edad y el origen étnico. Los investigadores encontraron que tener una microbiota dominada por una cepa particular de ‘Lactobacillus’ (‘Lactobacillus iners’) se asoció con un mayor riesgo de infección por clamidia.

Los autores señalan que se trata de un estudio observacional, por lo que no se pueden sacar conclusiones firmes sobre la causa y el efecto, y esbozan algunas limitaciones que pueden haber introducido sesgos. Aunque reconocen que todavía necesita aclararse el mecanismo exacto detrás de esto, apuntan que “firmas específicas de la microbiota vaginal podrían ser indicativas de una mayor predisposición del huésped a adquirir ETS”.

Finalmente, los científicos añaden que “especies específicas o posiblemente incluso la cepa de ‘Lactobacillus’ es de gran importancia para determinar si la microbiota vaginal puede contribuir a la susceptibilidad o la protección contra las ETS”.

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