Cinco comedias antirrománticas para San Valentín

El romanticismo ha muerto, larga vida al antirromanticismo. La vida no es un cuento de hadas. Los príncipes azules y damiselas en apuros no existen. El amor en el siglo XXI ya no es lo que era. Por eso, el género de la comedia romántica ha tenido que reinventarse. Las series han llevado la delantera, con vueltas de tuerca como las que proponen The Mindy Project o Crazy Ex-Girlfriend, retorciendo los clichés del género. Frente a la sobredosis de azúcar en todo el mundo por San Valentín, proponemos cinco comedias románticas que no empalagan y que llevan el antirromanticismo por bandera.

Catastrophe

En Rob y Sharon es fácil reconocerse. Su historia de amor es real, llena de altibajos, de dudas, de decisiones vitales que se toman sin apenas darse cuenta. Les une un embarazo consecuencia de un fin de semana de sexo casual. Deciden ir para adelante, por qué no, y ver qué pasa. Catastrophe merece la pena por muchos motivos: la naturalidad que desprenden protagonistas, el sarcasmo y la ironía de los diálogos, las referencias culturales… Pero sobre todo, merece la pena por Rob y Sharon, dos personajes a los que es fácil coger cariño por lo familiares que resultan. Porque saben que el “fueron felices y comieron perdices” solo ocurre en los cuentos (o ya ni eso). Y lo mejor es que la tercera temporada de esta comedia británica llegará en solo unas semanas (en España, en Movistar +).

– Eres lo peor (You’re the Worst)

El summum de las relaciones tóxicas lo representan los protagonistas de esta serie. Y no solo sus dos personajes principales, Jimmy y Gretchen. Sus amigos no se libran de ser lo peor, cada uno en su terreno. Tres temporadas lleva ya esta serie (que en España emite Comedy Central) que en su primera temporada sorprendió por el descaro de sus insoportables personajes y se adentró en un lado más oscuro dando protagonismo a la depresión en la segunda temporada. La tercera entrega ha seguido caminando por la delgada línea que separa a la comedia negra del drama mientras que se ha atrevido a dar capítulos enteros a personajes secundarios. Un interesante soplo de aire fresco que entiende el romanticismo de una forma muy peculiar.

– Love

Otra serie que está a punto de volver con su segunda temporada (10 de marzo) en Netflix y que ya sabe que tendrá tercera entrega. Judd Apatow es el responsable de esta historia ligera, perfecta para un maratón de fin de semana, en el que un bondadoso y paciente aspirante a guionista de Hollywood que ejerce como tutor de una joven estrella de una serie conoce a una productora de radio con tendencia a la autodestrucción. Dos personajes que, según avanza la historia, se hacen querer en un mundo amable en el que, sin embargo, las cosas tampoco son perfectas. Dos perdedores que se encuentran con el amor en el camino y no saben cómo lidiar con ello.

– Lovesick

Antes conocida como Scrotall Recall, esta comedia británica que nació en Channel 4 tuvo continuidad en Netflix con una segunda temporada para la que se cambió el nombre a Lovesick. Aunque ninguno de los dos títulos sean demasiado atractivos, detrás se esconde una serie con buenos personajes y con los que, de nuevo, es fácil sintonizar. El punto de partida es la misión de Dylan, diagnosticado de clamidia, de contactar con sus anteriores parejas sexuales para informarles de la enfermedad. Así arranca un recorrido que se muestra al espectador a través de saltos temporales en el que estará acompañado por sus mejores amigos, Luke y Evie, y que, a partir de relaciones más o menos cortas y pasajeras, muestra la evolución de otras conexiones más profundas. Ligera, entretenida, con momentos amables y otros más bestias que dibujan una comedia romántica muy recomendable que deja siempre con ganas de más.

– Man Seeking Woman

En esta peculiar comedia Jay Baruchel interpreta a Josh, un joven en busca del amor. Para ello, irá pasando por citas de todo tipo para tratar de dar con su media naranja. Aunque suene a lo de siempre, el peculiar universo de Man Seeking Woman retuerce cada situación llegando a puntos absurdos y surrealistas jugando con la literalidad de las situaciones. O convocando un gabinete de crisis con líderes mundiales para decidir el contenido de un sms. O emparejando a la hermana del protagonista con el mismísimo Santa Claus. Cualquier cosa es posible. En la tercera temporada, ahora en emisión en Estados Unidos (a España aún no ha llegado), el protagonista ha sentado la cabeza y la serie vuelve la mirada hacia las relaciones de pareja modernas en las que, por ejemplo, el plan perfecto de fin de semana es un maratón de Making a Murderer acompañado de comida a domicilio.

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