Inicio Actualidad Cinco mandos del espionaje ruso y tres entidades financieras extranjeras participaron en...

Cinco mandos del espionaje ruso y tres entidades financieras extranjeras participaron en el golpe separatista

Parte de esa documentación revela indicios de la presencia en Cataluña en pleno golpe de al menos cinco mandos de los servicios de inteligencia de Putin y la colaboración de hasta tres entidades financieras en el esquema de financiación del golpe del 1-O y del esquema de desestabilización de España y de la propia UE.

Bajo un apartado que aborda «la interferencia rusa en la crisis de la independencia catalana», el informe señala que esa intromisión «no se limita a actividades de desinformación. Como han revelado posteriormente varias investigaciones, espías rusos estuvieron presentes en Cataluña antes y durante el referéndum ilegal de independencia de 2017. Además, después del referéndum, hasta 2020, destacados líderes independentistas catalanes estuvieron en contacto con funcionarios y empresarios rusos que desempeñan un papel vital en la llamada guerra híbrida de Rusia contra Estados Unidos y la UE, una estrategia que incluye propaganda, desinformación, piratería informática y ataques directos», señala el informe del PP en Europa.

Esos contactos «se produjeron paralelamente a la huida de siete líderes al extranjero —Carles Puigdemont, Meritxell Serret, Antonio Comín, Lluís Puig, Clara Ponsatí, Anna Gabriel y Marta Rovira— y la detención, juicio y condena por sedición de otros nueve —Oriol Junqueras, Jordi Turull, Raül Romeva, Joaquim Forn, Josep Rull, Jordi Cuixart, Jordi Sánchez, Carme Forcadell y Dolors Bassa, indultados en 2021″, señala el documento. «Tras el referéndum del 1 de octubre de 2017, las autoridades españolas establecieron que agentes pertenecientes a un grupo militar de inteligencia especializado ruso denominado Unidad 29155, que ha sido vinculado a intentos de golpe de estado y asesinatos en Europa, estuvieron en Cataluña antes y durante la votación ilegal en 2017», añade. Los miembros de la unidad fueron localizados en Barcelona por el CNI, tal y como narra la documentación, que posteriormente transfirió la investigación a la Policía Nacional.

El CNI y otros organismos de seguridad españoles vienen llamando la atención sobre las maniobras del espionaje ruso para favorecer la independencia catalana desde 2017. Las advertencias más frecuentes «fueron del Departamento de Seguridad Nacional (DSN), oficina que desde 2012 asesora al presidente del Gobierno sobre los riesgos nacionales». Es más, «desde 2014, el DSN ha advertido reiteradamente en sus informes de las maniobras desestabilizadoras de Rusia en España, pero a partir de 2017 estas alertas se centraron en la crisis catalana y en los bombardeos de «propaganda» y «desinformación» de dos de sus medios de comunicación internacionales más poderosos, la agencia de noticias Sputnik y la cadena de televisión Russia Today (RT)».

Según un informe del servicio de investigación del Congreso de Estados Unidos de noviembre de 2021, apunta el documento, «la Unidad 29155 es una unidad de élite del GRU que lleva a cabo operaciones extranjeras sensibles, incluidos asesinatos y ataques selectivos. Se informa que la unidad 29155 está conectada a la unidad de élite del cuartel general del Comando de Fuerzas de Operaciones Especiales de Rusia, con base en Senezh, en las afueras de Moscú». Y, en los últimos años, no han faltado fiscales que «han vinculado la Unidad 29155 con numerosas actividades malignas en toda Europa. Tales actividades incluyen la invasión y ocupación rusa de la región ucraniana de Crimea en 2014; los envenenamientos del traficante de armas búlgaro Emilian Gebrev en 2015; un intento de golpe de estado en 2016 para derrocar y reemplazar a un primer ministro pro occidental en Montenegro, potencialmente para impedir que el país se uniera a la OTAN; y el envenenamiento del desertor de la inteligencia rusa Sergei Skripal en 2018», añade el estudio.

El documento da más detalles: «Además, los agentes de la Unidad 29155 fueron rastreados hasta Suiza en la época en que otras unidades del GRU piratearon la Agencia Mundial Antidopaje y planearon ataques a la Organización para la Prohibición de las Sustancias Químicas. Armas (OPAQ), que investigaban el dopaje patrocinado por el Estado en los deportes y el uso de armas químicas por parte de Rusia, respectivamente». Es más, «España también ha abierto una investigación sobre el viaje del conocido agente de la Unidad 29155 Denis Sergeev a Barcelona en 2017, aproximadamente cuando los separatistas catalanes organizaron un referéndum ilegal sobre la independencia».

De hecho, en febrero de 2019, el medio de investigación Bellingcat «publicó documentación oficial del servicio secreto ruso que revelaba que un oficial de la inteligencia militar rusa (GRU), llamado Denis Sergeev, viajó a Barcelona el 5 de noviembre de 2016 bajo el alias Sergej Fedotov y, después de pasar seis días en España, voló de regreso a Moscú vía Zurich. El 29 de septiembre de 2017 regresó a Cataluña y permaneció allí hasta el 9 de octubre, tras el referéndum ilegal de independencia, y luego regresó a Moscú vía Ginebra», señala el informe de los populares europeos.

Según la misma fuente, Sergeev se encontraba en el Reino Unido, donde de hecho voló en marzo de 2018, durante el intento de envenenamiento del espía ruso exiliado Sergei Skripal y su hija Yulia. El Gobierno británico, por su parte, acusó a dos miembros del GRU, Alexander Petrov y Ruslan Boshirov (ambos nombres falsos) de llevar a cabo el ataque que mató accidentalmente a uno de los vecinos de Skripal y provocó que él y su hija enfermaran gravemente al entrar en contacto con el gas tóxico.

La unidad 29155

La unidad 29155 ha estado en funcionamiento durante al menos una década, pero los funcionarios occidentales la descubrieron recientemente, según estos datos. «Los funcionarios de inteligencia de cuatro países occidentales dicen que no está claro con qué frecuencia se moviliza la unidad y advierten de que es imposible saber cuándo y dónde atacarán sus agentes«, explica el texto.

En España, a petición del Juzgado de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, la Policía Nacional inició a finales de octubre de 2019 una operación denominada Volka (lobo en ruso) después de que agentes antiterroristas confirmaran la presencia en Barcelona de Sergeev, también acusado por la República Checa por su participación en una explosión en un depósito de armas el 16 de octubre de 2014 que arrasó edificios cercanos y mató a dos personas.

Es cierto que nueve meses después de su inicio, Miguel Ángel Carballo, fiscal del Estado en la Audiencia Nacional, presentó un escrito solicitando el archivo del caso. Pero también lo es que en ese documento la Fiscalía reveló que «la Policía proporcionó información de un informante con más detalles sobre personas cercanas al independentismo catalán y sus presuntos vínculos con agentes rusos», explica el documento. Y este informante llegó incluso a proporcionar «la identidad de cinco altos funcionarios de los servicios de inteligencia rusos que presuntamente participaron en estos contactos, así como detalles de tres instituciones financieras extranjeras desde las cuales supuestamente se habían transferido fondos para financiar los movimientos de los espías por Europa y se habían utilizado tarjetas de crédito para cubrir sus gastos de viaje», explica el documento.

En base a esta información, la Policía solicitó autorización judicial para tomar diversas medidas, a lo que la Fiscalía se resistió. «El hecho de que se trate de perfiles de personas muy afines al pensamiento independentista no implica que puedan ser investigados, en particular cuando las actividades se realizan abiertamente y por medios que no son en modo alguno ilegales», alegó la Fiscalía. «En los últimos meses han sido numerosos los casos de fiscales nombrados o confirmados en sus cargos por el Gobierno de turno que se oponen a investigaciones judiciales sobre el movimiento independentista y sus vínculos con Rusia», concluye el documento.