Inicio Actualidad Cinco señales para detectar el Alzheimer de forma precoz, según Cambridge

Cinco señales para detectar el Alzheimer de forma precoz, según Cambridge

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno neurológico progresivo que hace que el cerebro se atrofie y que las neuronas cerebrales mueran. Se trata de la causa más común de demencia, un deterioro progresivo que afecta al pensamiento, al comportamiento y a las habilidades sociales, lo que hace perder la independencia a la persona que lo sufre.

No hay ningún tratamiento que cure la enfermedad de Alzheimer. En las etapas más avanzadas, las complicaciones derivadas de la pérdida grave de la función cerebral (como la deshidratación, la malnutrición o la infección) llegan a provocar la muerte.

Si bien es cierto que existen tratamientos que pueden mejorar temporalmente los síntomas o retardar su evolución. Estos tratamientos ayudan a los enfermos que padecen esta enfermedad a prolongar al máximo sus funciones y mantener su independencia por un tiempo.

@beardeduck28 Del Alzheimer he aprendido que la esencia de una persona va mucho más allá de su memoria. #alzheimer #alzheimers #abuelo #abueloynieto #abuelos #familia ♬ Get You The Moon – Kina

La investigación de Cambridge para establecer las cinco señales

La Universidad de Cambridge en el Reino Unido ha optado por compartir sus hallazgos en la revista «Alzheimer’s & Dementia: The Journal of the Alzheimer’s Association,» ofreciendo así una nueva visión y posibles mejoras en la detección y atención de esta enfermedad.

Los investigadores han dirigido sus esfuerzos hacia la detección temprana de la enfermedad, ya que comúnmente el diagnóstico se produce cuando el trastorno ya está en una etapa más avanzada. Cuando los síntomas se hacen más notorios, es posible que los daños en el sistema nervioso hayan comenzado mucho tiempo atrás. Debido a la tardanza en el diagnóstico, resulta imposible revertir el deterioro patológico y recuperar las capacidades cognitivas.

En la investigación, los científicos utilizaron el Biobanco, una base de datos biomédicos que alberga información genética, de salud y hábitos de vida de alrededor de medio millón de voluntarios, todos ellos con edades comprendidas entre los 40 y los 69 años. Los datos recolectados abarcaron evaluaciones de habilidades para resolver problemas, memoria, velocidad de respuesta, mediciones de cambios en peso corporal, incidentes de caídas y capacidad de agarre.

De esta manera, los científicos fueron capaces de determinar si había alguna señal temprana de la enfermedad cuando se tomaron las mediciones iniciales de los participantes, un período que osciló entre cinco y nueve años antes de que se les diagnosticara la enfermedad.

Los investigadores observaron que aquellos individuos que posteriormente desarrollaron enfermedades como el Alzheimer o la demencia frontotemporal habían obtenido peores resultados en la siguientes áreas:

  1. Habilidad para resolver problemas.
  2. Velocidad de respuesta.
  3. Memoria de listas de números.
  4. Capacidad para recordar tareas futuras.
  5. Evaluación de la correspondencia de figuras familiares en pruebas.

Prevención del Alzheimer

Aunque la enfermedad de Alzheimer es una afección que no se puede prevenir, se pueden modificar algunos factores de riesgo en nuestro estilo de vida. Los estudios realizados sugieren que los cambios en la alimentación, el ejercicio y los hábitos (pasos para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular) podrían reducir el riesgo de desarrollar esta enfermedad y otros trastornos que causan demencia.

Las opciones para un estilo de vida saludable para el corazón que pueden reducir el riesgo de sufrir esta enfermedad incluyen las siguientes:

  • Hacer ejercicio de forma regular
  • Llevar una alimentación saludable con productos frescos , naturales, grasas buenas y evitar alimentos procesados y con azúcar.
  • Realizar seguimientos médicos para controlar la presión arterial alta, la diabetes y el colesterol alto.
  • No fumar ni consumir alcohol.

Además, hay estudios que demuestran que mantener una vida social activa y participativa así como llevar a cabo actividades como leer, bailar, jugar a juegos de mesa o tocar instrumentos musicales y otras actividades ayudan a conservar las capacidades intelectuales en la edad adulta y reducen el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer.