Collboni frustra el plan de Colau para aprobar los presupuestos

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El grupo municipal del PSC ha condenado a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colaua optar por una cuestión de confianza para tener presupuestos del 2018. Jaume Collboni, el líder de los socialistas, ha anunciado este jueves que votarán ‘no’ a los presupuestos presentados por el gobierno municipal en el pleno de este viernes. De esta forma resultan inútiles las abstenciones anunciadas de ERC, condicionada al abaratamiento de los servicios funerarios, y del PedeCAT, supeditada a acuerdos sobre las guarderías y el tranvía, entre otros aspectos.

Colau necesitaba las abstenciones de PSC, ERC y PedeCAT para poder tirar adelante los presupuestos. El ‘no’ de Collboni y los suyos, exsocios de gobierno de los ‘comuns’, aboca a Barcelona en Comú a la tortuosa vía de la cuestión de confianza para que la ciudad tenga presupuestos.  “La ciudad tendrá presupuestos en un mandato que acaba con una debilidad del gobierno buscada por Colau”, ha afirmado el socialista, que ha dicho no comprender “la claudicación” de la alcaldesa para buscar estos acuerdos con exconvergentes y republicanos. De hecho, Collboni ha acusado a Colau de aceptar una “doble claudicación” para sacar adelante las cuentas en una votación ordinaria, algo que no ha logrado por ahora.

“Bosch y Trias ofrecieron en noviembre su apoyo a Colau si rompía el gobierno. Colau rompió su ghobierno y aquí vemos las consencuencias de la ruptura. Colau ha cambiado de socios, que son los partidos independentistas, pero la aritmética tampoco le sale”, ha expuesto el socialista. 

La posición del PSC entra dentro de la lógica de un partido que ha sido expulsado del gobierno, si bien se da la paradoja de que los socialistas rechazan un proyecto en cuya elaboración participaron y al que dieron su visto bueno en la comisión de gobierno.

Pleno extraordinario

El presupuesto será ahora rechazado en el pleno ordinario de este viernes e irá a un pleno extraordinario que se convocará en los próximos días e irá asociado a la cuestión de confianza.

Si no es aprobado, y no lo será, se abrirá entonces un plazo de un mes para que la oposición encuentre una mayoría alternativa que designe a un nuevo alcalde mediante una moción de censura. Si pasados esos 30 días no hay mayoría ni moción de censura, y todo apunta a que no los habrá, los presupuestos serán aprobados automáticamente. El proyecto no se verá modificado y el gobierno tendrá presupuestos. Pero la alcaldesa, Ada Colau, se ve de esta forma obligada a aprobarlo por la puerta de atrás, como ya sucedió en el 2016.