Columna | Por si sirve de algo

De lejos, incluso estando cerca, todo se ve borroso y duele; no hay una serena explicación que tranquilice el inmenso despropósito: un gobierno que no fue capaz de hacer política y un alud de engañosa utopía que fermentó un peligroso ilusionismo, el subsuelo de la ira y el sedimento de la amnesia. En mala hora se juntaron sobre el paisaje de España la ineptitud corrupta de la nostalgia autoritaria y los mentirosos placebos de una revolución inventada.

Hace exactamente medio siglo el grupo Buffalo Springfield lanzó un clamor como advertencia que se tituló For What It’s Worth y que podría traducirse como Por si sirve de algo. Allí se canta lo que deberíamos cantar hoy mismo en español o catalán: Aquí está pasando algo. No está del todo claro de qué se trata. Por allá, viene un hombre con pistola que me dice que debo tener cuidado. Creo que es tiempo de parar, detenernos en seco; niños y niñas, ¿qué ese ruido? Miren todos… ¿qué está pasando? ¿qué estamos perdiendo todos con todo esto?

Se han trazado ya los frentes de batalla. Nadie puede estar bien si todos estamos mal; nadie puede llevar la razón, si todos ejercen la sinrazón. Muchos jóvenes expresando lo que piensan o lo que creen pensar, con toda la resistencia a sus espaldas. Es tiempo de parar, detenernos. ¿Qué se oye? Miren todos: ¿qué es lo que ganamos? ¿qué es lo que perdemos todos con este embrollo?

Día de campo para los policías. Mil personas en las calles, cantando sus canciones y alzando pancartas. La mayoría de ellas dice “¡Viva nuestro bando!”. Es mejor que paremos, detengámonos en seco. ¿Qué se escucha? ¿Qué oímos? Miren todos: ¿qué está pasando?

Declaremos una moratoria a tanta mentira y un cese inmediato de descalabros; enfriemos la calentura impostada de las banderas de ambos bandos con idénticos colores; pongamos las cuentas claras y abramos un mínimo hueco de silencio: ya tenemos suficientes muertos encima, ya tenemos suficiente ruido de fondo… Ni Cataluña ni Madrid, ni España entera ni Barcelona merecen una gota más de sangre o engaño.

La paranoia cala hondo y repta lentamente sobre tu propia vida. Empieza cuando siempre tienes miedo; salte de la fila y vienen los hombres que te han de arrestar. Mejor paremos, detengámonos en seco. ¿Qué es ése ruido? Miren todos: ¿qué es lo que estamos perdiendo? Si sirve de algo, infórmate y piensa; que dejen de lado los mazos abanderados e intenten hablar.

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