Comienza en Turquía el primer juicio contra periodistas acusados de golpismo

La Fiscalía pide para Nazli Ilicak, Mehmet Altan y Ahmet Altan tres cadenas perpetuas

Los veteranos periodistas Nazli Ilicak, Mehmet Altan y Ahmet Altan acuden hoy al Palacio de Justicia de Estambul para presentar su defensa tras casi un año de prisión preventiva (325, 271 y 269 días respectivamente), en el que es el primer juicio contra informadores turcos acusados de participar en el golpe de Estado del pasado 15 de julio.

Las acusaciones que pesan sobre los tres son los más graves del código penal turco: «intento de derrocar el orden Constitucional», «intento de derrocar el Parlamento» e «intento de derrocar el Gobierno». La Fiscalía pide para cada uno de ellos tres cadenas perpetuas más 15 años por «cometer crímenes en nombre de una organización terrorista sin ser miembro».

El presidente Recep Tayyip Erdogan señala al movimiento de Fethullah Gülen, el poderoso clérigo musulmán residente en Estados Unidos, como responsable del levantamiento militar que acabó con la vida de 248 personas, la mayoría civiles.

Ilicak y los hermanos Altan no son los únicos acusados en este caso. Otros 14 profesionales de la información, entre los que se incluyen exdirectores de periódicos vinculados a Gülen, también afrontan altas penas.

Diversas organizaciones internacionales han mostrado su apoyo a los periodistas. Article 19, Index on Censorship y PEN International han elaborado un comunicado conjunto en el que denuncian que el juicio tiene «motivaciones políticas» y piden a las autoridades «cancelar todas las acusaciones a menos que se presenten pruebas concretas de que se hayan cometido crímenes reconocibles internacionalmente». Asimismo, exigen la liberación de todos los que se encuentran en situación de arresto a la espera de juicio.

Purga sin fin

El sangriento y fallido golpe de Estado supuso el inicio de una purga masiva que ha alcanzado a personalidades de grupos y sectores de la sociedad completamente opuestos a Fethullah Gülen, quien hasta finales de 2013 fue el principal aliado de Erdogan. Más de 53.000 personas han sido encarceladas y cerca de 140.000 funcionarios han sido despedidos o suspendidos de empleo.

El mundo de los medios de comunicación se ha convertido uno de los objetivos principales en las operaciones policiales. Según la organización turca por la defensa de la libertad de expresión P24, en estos momentos hay 167 comunicadores en las prisiones del país eurasiático. Además, casi 150 medios han sido clausurados con decretos ejecutivos.

Ankara sostiene que ningún periodista está arrestado «por escribir historias», según declaraciones del ministro de Exteriores, Mevlüt Çavusoglu, realizadas durante una visita oficial en Madrid. «Personas identificadas como periodistas han apoyado el terrorismo o a las bandas terroristas».

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